 |
| Villa Madrid. Unas 20 familias afectadas por
Stan viven con familiares y amigos en este lugar. Foto
EDH |
Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Los ambientalistas dicen que el agua es fuente de vida, pero en su justa
medida. Para decenas de familias, las lluvias torrencias que cayeron por
efecto de la tormenta tropical Stan les supuso un giro drástico
en su existencia.
El miedo a morir soterrados, como les ocurrió a sus familiares
y amigos, les hizo migrar en busca de un lugar más seguro. Otros
lo hicieron porque se quedaron sin nada: el agua les arrebató lo
que tenían.
Un año después, para unas veinte familias que residían
en la Colonia SanJosé del Río, en Lourdes, Colón,
de La Libertad, una de las áreas más castigadas, el agua
sigue siendo triste protagonista de sus vidas; esta vez, por su escasez.
Sólo en esta localidad se registraron cerca de 15 muertes, de las
más de 70 que se cobró el fenómeno natural en octubre
de 2005.
 |
| San José del Río. A la familia
Pineda les dieron casa nueva. Foto EDH |
Después de haber permanecido albergados durante varios días
en la iglesia católica de Colón y de esperar en vano, la
casa prometida del Fondo Social para la Vivienda (FSV), decidieron buscar
un refugio en la Comunidad Villa Madrid.
El asentamiento se construyó con el financiamiento de la Unión
Europea y la Embajada de Japón, por medio de la gestión
de la Alcaldía de Colón, para los damnificados de los terremotos
de 2001.
En este lugar, algunos de “arrimados” con parientes o amigos
y otros que, con más suerte lograron hacerse de su propia casa,
están fuera del peligro de derrumbes por las lluvias y, más
lejos aún, de tener agua potable.
María Jerónima Hernández es una de las pocas personas
que cuentan con un depósito lo suficientemente grande para abastecerse
del líquido para varios días.
Lo tiene afuera de su casa para recaudar hasta la última gota del
agua lluvia, la misma que la sacó corriendo de SanJosé
del Río.
La amplitud de las casas contrasta con la rutina diaria. Las pipas de
“La Chévere” (radio local), otras particulares que
llegan a vender el líquido a $1 el barril y la municipalidad de
vez en cuando suplen esa sequía en la que viven los damnificados
de Stan.
Las tuberías y los chorros instalados adornan las entradas de las
viviendas, pero de estas estructuras son contadas las veces que ha salido
agua, externó Graciela Soriano Castillo, una octogenaria que tiene
cinco años de residir en este sitio.
Al respecto, el alcalde de Colón, Guillermo González Huezo,
dijo que éste es un problema que la empresa que hizo el proyecto
no terminó de resolver. Añadió que la firma quedó
comprometida a darles el servicio.
“Pusieron mechas, pero la bomba que instalaron no es de la capacidad
adecuada”, acotó el edil.
Sin embargo, agregó que han retomado el compromiso de resolver
la falta del servicio a través de la Administración Nacional
de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) y con el Fondo Nacional de Vivienda
Popular (Fonavipo).
Según dijo, han visto en la construcción de un tanque la
alternativa para hacerles llegar “el agua en su momento oportuno”.
Aunque no especificó cuánto tiempo podría tardar
la solución.
Mientras, en la Colonia San José del Río no todos los pobladores
corrieron la misma suerte. Gladis Cruz de Pineda se resistía a
salir de su casa.
Los gritos de sus vecinos advirtiéndole de la avalancha que se
venía sobre su familia los salvó. No se explica cómo
hizo para sacar su máquina de coser y pasarla por el río.
Hoy cuenta con casa propia justo al lado de la que quedó soterrada.
Y aunque perdió todo, haber salvado “su machete” mantuvo
su esperanza.
Un tronco de árbol les libró de morir
 |
| Eusebio Pérez. Muestra el lugar de uno
de los derrumbes. Foto EDH |
A pesar de que hace un año vive prácticamente de posada
en casa de unos amigos, Don Eusebio Pérez se considera un hombre
con suerte.
Desde que conoce lo que es “andar con Dios” ha tenido por
costumbre levantarse muy temprano para platicar con él.
El 4 de octubre del año pasado no fue la excepción. Eran
las seis de la mañana cuando el crujir de la tierra lo hizo levantar
sus rodillas del suelo.
De inmediato llamó a su esposa Hilda Isabel Cornejo y a su sobrino
para que salieran de la vivienda. Hasta hoy no encuentra una razón
que explique como se salvaron de morir soterrados.
La montaña de escombros que atravesó parte de la casa se
desvió del cuarto en donde dormían, gracias a que un enorme
tronco de árbol selló la puerta principal, cambiando el
curso de la correntada de lodo.
Sin embargo, el destino no les jugó igual a todos los residentes
de la Colonia San José del Río, en Lourdes, Colón,
de La Libertad.
 |
 |
|
Miguel Ángel Maravilla aún recuerda a su compinche de “tragos”,
Wilfredo. Ese día, una lámina sujetaba la nuca de su amigo.
Fue el único de las seis personas que vivían en el mesón
del lado del río que sobrevivió al alud de tierra.
A la fecha, la piedra donde se sentaba junto a su padre a ver correr el
afluente de Colón, es testigo de sus lágrimas, cuando recuerda
a su progenitor.
Relata que dos niños, una apenas de días de nacida, se durmió
para siempre en los brazos de su madre.
“Así los sacaron, se veía como que la estaba arrullando”,
comenta Maravilla.
Los residentes del lugar recordaron a los que el aluvión de tierra
se llevó con una “tamaleada y una misa de cabo de año”.
Hoy en día, en algunas de las casas que fueron abandonadas por
sus antiguos dueños, viven otras familias con la fe de que “primero
Dios no pase nada”.
Las otras secuelas de Stan
La emergencia desatada por la tormenta Stan puso a trabajar a 2,220 trabajadores
del Fondo de Conservación Vial (Fovial).
Retirar 360,000 metros cúbicos de tierra de las carreteras en todo
el país, por los derrumbes a raíz de las lluvias y reparar
los daños en algunos puentes del occidente del país, fueron
responsabilidad del Fovial.
Esta entidad construyó muros de gavión y los rellenos respectivos
para preparar el terreno para que Obras Públicas pudiera colocar
el puente que comunica a Tejutepeque, Jutiapa y el Cerrón Grande,
en Cabañas.
Según la entidad, en esta obra colapsaron tres tuberías
de 60 pulgadas lo que dejó sin acceso la vía.
Además, sobre la quebrada llamada “Mal paso”, localizada
en la ruta que comunica a Dolores, de Cabañas, con San Juan Nuevo
Edén, de San Miguel, esta institución colocó un puente
tipo bailey, ya que con las lluvias del Stan las inundaciones en la vía
empeoraron por la crecida del nivel del río Lempa.
En Tepecoyo, de La Libertad, la carretera que conduce a este municipio,
a la altura del km 4 se derrumbó por las torrenciales lluvias lo
que provocó el colapso de las tuberías de agua potable.
En este lugar, el Fovial colocó tuberías para aumentar la
capacidad de drenaje del agua, así como la construcción
de un muro reforzado y realizó la restitución total del
pavimento.

|