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Palabras
La ciudad tras el muro

Detrás del muro se escucha la ciudad de la ilusión. Sus fábricas, sus sirenas, el estruendo de motores, los gritos y los horrores...

Publicada 6 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Se escucha un rumor lejano, pero los muros son altos. Cuesta escuchar lo que dice la ciudad tras los ladrillos.

A veces que la nostalgia quiere saltar esos muros, o cuando el amor desnudo quiere traspasar la piedra. A veces crecen las ansias de la ciudad perdida. A veces crece la vida y el silencio se detiene. Es cuando entonces se escucha el bullicio de esplendor.

Quieren salvar esos muros los escuchas del otro lado. Los grises, los sin fortuna. Los que olvidaron reír. Los que vuelven a jugar como cuando eran niños. Los que vuelven a llorar como cuando eran pequeños. Los que viven sin vivir y mueren sin morir.

Ellos, los solos, los fantasmas... Los que escuchan la urbe como el rumor del mar o la tormenta. Los que gritan y no son escuchados. Los que lloran y no son consolados. Los dioses caídos del amor. Los que suenan trompetas que nadie escuchará y golpean tambores que tienen el mismo rumor de las tormentas. Pero nadie los oye, y nadie los conoce.

Son ellos: en la ciudad tras el muro. Reclamando el amor, detrás del aire. En los mundos solos que están al otro lado. Como lo estamos tú y yo; como lo estuvieron ellos; como lo estarán mañana, ellos, los solos, los inciertos, los que nadie conoció; los inauditos, pues nadie supo de ellos.

(palabrasbalaguer@gmail.com)


Día a día
Agresión comunista

La estrategia roja, la que no muchos ven pero que está allí para el que abra los ojos, busca colapsar el soporte de la vida ciudadana: las instituciones, la confianza de unos con otros, la operatividad de los organismos gubernamentales, los contrabalances al poder.

Como la agresión se efectúa en muchos frentes, desde los robacasas hasta los que extorsionan a los y las trabajadoras del sexo (y ahora también a los futbolistas), la defensa formal no puede desplegarse por los cuatro rumbos. Y no tarda en aparecer una modalidad de delito, cuando surge otra distinta.

 

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