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“Siempre fui de la idea de regresar a El Salvador”

José Roberto Barrientos estudió cocina en Francia. Regresó a El Salvador con varios sueños bajo el brazo. Hoy es uno de los chefs más prestigiosos del país.


Publicada 5 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

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Puede visitar Voilà! Restaurant en la 3a. Calle Pte. # 5241, Col. Escalón. Reservaciones al 2263-1539.
Karina García
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

José Roberto Barrientos nació el 27 de abril de 1973. Sintió afición por el arte culinario desde muy pequeño.

Dedicaba parte de su tiempo a observar a su madre mientras ella cocinaba. Siempre estaba dispuesto a ayudarle.

Al terminar el bachillerato, inició la carrera de Administración de Empresas. Luego de un año, descubrió que su pasión era otra. Habló con su padre y le dijo que deseaba estudiar Hostelería y Turismo en Europa. Éste accedió, pero con una condición: antes de marcharse, debía hacer un año en el ITCA.

La idea era que José definiera si realmente le gustaba ese campo. Demostró que sí. Una vez superada la prueba, partió a Europa. Su destino era Suiza, pero antes debía pasar una temporada en Lyon para estudiar francés. Esa estación le cambió la vida. Estando en la ciudad, conoció el Instituto Paul Bocuse, donde enseñaban cocina.

“Me llamó mucho más la atención que la otra carrera”, comenta. Visitó el lugar, lo entrevistaron y se inscribió. Transcurrieron dos años entre libros y sartenes. Pero también hubo tiempo para el amor. Durante ese período, conoció a quien se convertiría en su esposa en 1996: una joven salvadoreña que estudiaba francés en Lyon.

Anhelos

En Francia, la vida transcurría como un sueño para José. Estudiaba lo que quería, estaba con la mujer que amaba, aprendía día con día, pero había un vacío. En su mente latía la idea de volver a su país. “Siempre fui de la idea de regresar a El Salvador”, asegura. Su anhelo era abrir su propio restaurante, pero todavía no estaba listo. A sus 5 meses de práctica en diferentes hoteles y restaurantes, le añadió tres años más.

Detallista. El chef salvadoreño pone mucho esmero en la presentación de sus platos.

El pertenecer al Instituto Bocuse le abrió puertas en todo el mundo, pero El Salvador era su prioridad. Consciente de que el camino sería difícil, retornó al país en 1999. En un principio, se asoció con los hermanos Álvarez en el Café Sunzal, donde laboró dos años y medio. En 2002 abrió Voilà!, un restaurante de cocina francesa. La respuesta de la gente lo sorprendió. “Nunca he hecho nada de propaganda y la clientela, gracias a Dios, nos ha ido aumentando con el tiempo”, indica.

El éxito se lo atribuye a sus consumidores. “La mejor propaganda es la que los mismos visitantes nos han brindado”, agrega. Aunque las bases de los platillos son francesas, todas las recetas son propias. De acuerdo al chef, la cocina gala es similar a la salvadoreña, pero varía en la preparación.

Barrientos confiesa que su profesión le ha traído muchas satisfacciones. “No hay nada más bonito que salir, ver el restaurante lleno y a la gente contenta ”, señala. Sin embargo, su vida social se ha opacado. A veces no tiene mucho tiempo para compartir con su familia. “Ser chef es una profesión sacrificada. He tenido la bendición de que mi señora ha sabido entenderlo”, comenta.

Su mejor experiencia es cocinar con su hija. Le encantaría que siguiera sus pasos, pero respetará, como hizo su padre con él, lo que ella decida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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