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Limitantes en la edad del adulto

Cambios. Más de ocho mil personas mayores sufren algún tipo de discapacidad física. Sus vidas se ven transformadas.


Publicada 4 de octubre de 2006 , El Diario de Hoy

Activo. Rafael Rodríguez participó ayer de la caminata de personas mayores dirigida por la SNF. Foto EDH
Mirella Cáceres
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Desde que perdió la pierna derecha a causa de un accidente hace siete años, Rafael Antonio Rodríguez Palacios, un maestro retirado de 64 años de edad, ya no es el mismo.

Tras el infortunio vino la depresión porque pasó de ser un hombre activo a uno postrado. Pero a pesar de todo ha aprendido a no depender de nadie (cocina, lava su ropa) y participa en actividades sociales, aunque añora los días que entrenaba equipos de béisbol.

Este hombre representa las dos etapas por las que atraviesan muchos otros salvadoreños cuando pierden ciertas habilidades físicas. Estos superan los 8 mil, según los registros del Consejo Nacional de Atención Integral a la Persona con Discapacidad (Conaipd).

Pero esa cifra no representa la realidad, según reconoce Lourdes deMorales, secretaria ejecutiva del Conaipd. “Ellos son parte de los casi 20 mil casos que hemos registrado con la ayuda de los Sibasi, pero esa cifra no está actualizada”, enfatiza.

Lejos de los números, está el impacto de sufrir una discapacidad, como el hecho de que la mayoría se vuelve dependiente.

Ana Morales, de la Secretaría Nacional de la Familia, SNF, dice que eso es precisamente lo que quieren combatir con una campaña iniciada el 14 de septiembre para promover el envejecimiento activo. “Queremos prevenir las discapacidades, la obesidad y las enfermedades en toda la población diciéndole a la gente que se alimente sanamente y lleve una vida activa que conlleve ejercicio físico y mental”, argumenta.


“Las arrugas no significan envejecer”

Ejercicio. Rafael Santos se mantiene en forma. Foto EDH

La filosofía que Rafael Antonio Santos tiene de la vida se resume en tres cosas: vivir cada instante con una actitud positiva, hacer mucho trabajo físico y mantener la mente ocupada. Eso no lo ha librado de situaciones difíciles pero sí del estrés que le permiten llevar una vida sana a sus 62 años.

Tampoco le ha librado de las arrugas, pero eso es lo que menos le preocupa. “Las arrugas y la flacidez o la resequedad de la piel se debe a factores ambientales, pero eso no significa envejecimiento, lo que envejece es la actitud”.

La rutina de este hombre comienza a las 5 a.m. y termina a las 7 p.m., él dice que cada amanecer lo sorprende barriendo el patio, lavando el carro y la cochera, o bien regando las plantas que cuida con sus conocimientos de ingeniero agrónomo. El resto del día lo reparte entre las clases teóricas y prácticas a los estudiantes de educación física de dos universidades y en el Estadio Mágico González.

“Cuando llego en la noche a la casa me pongo a leer y a preparar las clases del siguiente día. En mis días libres leo bastante, hago todos los oficios de la casa, y hago operaciones matemáticas que me ayudan a mantener ágil mi mente”, cuenta Rafael.

Con cuatro carreras universitarias (agrónomo, mercadólogo, licenciado en educación física y un pos grado en agronomía), Rafael detalla que come mucha fruta y vegetales y que casi nunca enferma.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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