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Palabras
Las naranjas de Paula

Dos naranjas doradas brotaron de su pecho. Los naranjales estaban como Paula: colmados de mieles perfumadas.

Publicada 4 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Paula vio sorprendida las dos montañas doradas y suaves sobre su pecho. Ya tenía la edad del naranjal en su respiración.

Se apartó detrás de unos arbustos y se quitó la blusa. Y comparó dos naranjas maduras con sus senos. Y comprendió que era hermana de los naranjos desnudos. Y en ellos vio entre las ramas, sus pezones dorados como el sol y dulces cual panal de chupaflor.

De pronto aparece tras los arbustos Manuel el capataz. Paula esconde con sus manos sus dos naranjas maduras, apretándolas sobre su pecho trémulo. “¿Escondes dos naranjas Paula? Dime de cuál árbol tú has osado robarlas. Devuélveme esas naranjas, pues soy dueño de su miel. Como dueño del naranjo, también soy dueño de ti”.

Cuando vuelven los naranjos a dar sus mieles doradas, vuelve Manuel a buscar tan buena y dulce cosecha. Se va a soñar las naranjas de Paula en el naranjal...

(palabrasbalaguer@gmail.com )


Día a día
Empresas prósperas

Hoy en día las empresas y los países más prósperos, son también aquellos donde los trabajadores ganan mejor gracias a una mayor productividad y a las fuerzas del mercado.

En El Salvador, al igual que en Suiza, Paraguay o Corea, la gente anhela emplearse en las empresas líderes o más grandes, porque sabe que en ellas tendrá un mayor salario, mejores prestaciones y la posibilidad de superarse en lo profesional.

Si fuera cierta la teoría de que para que unos sean ricos otros tienen que ser pobres, la riqueza de esas empresas se lograría esquilmando a los trabajadores y a sus clientelas, pagando los más bajos salarios.

De ser así, la gente buscaría empleo en los negocios más pequeños pues en ellos, de acuerdo con la disparatada tesis, serían menos explotados.

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