| Carlos
Balaguer
El Diario de Hoy
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Paula vio sorprendida las dos montañas doradas y suaves sobre
su pecho. Ya tenía la edad del naranjal en su respiración.
Se apartó detrás de unos arbustos y se quitó la blusa.
Y comparó dos naranjas maduras con sus senos. Y comprendió
que era hermana de los naranjos desnudos. Y en ellos vio entre las ramas,
sus pezones dorados como el sol y dulces cual panal de chupaflor.
De pronto aparece tras los arbustos Manuel el capataz. Paula esconde con
sus manos sus dos naranjas maduras, apretándolas sobre su pecho
trémulo. “¿Escondes dos naranjas Paula? Dime de cuál
árbol tú has osado robarlas. Devuélveme esas naranjas,
pues soy dueño de su miel. Como dueño del naranjo, también
soy dueño de ti”.
Cuando vuelven los naranjos a dar sus mieles doradas, vuelve Manuel a
buscar tan buena y dulce cosecha. Se va a soñar las naranjas de
Paula en el naranjal...
(palabrasbalaguer@gmail.com )
Día a día
Empresas prósperas
Hoy en día las empresas y los países más prósperos,
son también aquellos donde los trabajadores ganan mejor gracias
a una mayor productividad y a las fuerzas del mercado.
En El Salvador, al igual que en Suiza, Paraguay o Corea, la gente anhela
emplearse en las empresas líderes o más grandes, porque
sabe que en ellas tendrá un mayor salario, mejores prestaciones
y la posibilidad de superarse en lo profesional.
Si fuera cierta la teoría de que para que unos sean ricos otros
tienen que ser pobres, la riqueza de esas empresas se lograría
esquilmando a los trabajadores y a sus clientelas, pagando los más
bajos salarios.
De ser así, la gente buscaría empleo en los negocios más
pequeños pues en ellos, de acuerdo con la disparatada tesis, serían
menos explotados.

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