|
La
Nota del Día
Lula, el escándalo y sus amigotes
Lula tiene que convencer
a su electorado que no habrá más sinvergüenzadas en
Brasil. En las tres semanas que restan, él se esforzará
por explicar y los otros por hundirlo.
Publicada 4 de octubre de 2006, El Diario de Hoy
|
| El
Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Contra sus propios pronósticos y esperanzas, el presidente de
Brasil Lula da Silva no llegó al cincuenta por ciento de los votos
y debe ir a la segunda ronda a finales de octubre.
El talón de Aquiles de Lula es el escándalo alrededor de
la compra de unos documentos que implicarían a sus contrincantes,
pero que ha terminado por golpearlo a él.
La pregunta que está en la cabeza de los brasileros no es tanto
la conjura, cuanto de dónde salió el dinero para la compra,
más de tres cuartos de millón de dólares.
De pronto no sólo está la compra sino que aparecen cuentas
misteriosas y movimientos de más dinero. Si la gente alrededor
del presidente maneja tanto dinero, la conclusión es que o el presidente
es cómplice, o tolera lo que hacen sus amigotes, o es un inepto
en cuidar la probidad de su gobierno.
Sorprendentemente Lula ha sido un buen presidente y pese a sus deslices
populistas, como el programa de subsidios familiares. Al ganar la elección
hace cuatro años, el mundo estaba aterrado pensando en que se repetiría
en Brasil lo del zambo comunista de Venezuela, pero por fortuna los temores
no se realizaron.
Lula ha tenido el acierto de integrar su gabinete con personas muy calificadas,
pero no pudo o no quiso separarse de sus viejos amigos políticos
y personales, los que con harta frecuencia son la ruina de mandatarios.
Los estadounidenses han acuñado la expresión de “government
by cronies”, equivalente a régimen de compinches o argollas
de compadres. Se antepone al deber moral de armar equipo con las mejores
cabezas, la conveniencia de hacerlo con los amigotes. Y los amigotes llegan
a pensar que por algo los ubican “donde hay”.
Lula comprende muy bien que Brasil es como un portaviones, un buque gigantesco
que sólo con dificultad cambia de rumbo unos pocos grados. En la
edad de la globalización y la competencia, ir por el camino de
la estatización y las medidas populistas, como está también
sucediendo a la Argentina, es ruinoso a muy corto plazo; de allí
que sobre los dogmas y el discurso de toda su vida, Lula se decantó
por la sensatez, amén de que el recuerdo de lo sucedido a Collor
de Melho, ignominiosamente destituido, debe pesar mucho en las cabezas
políticas del Brasil.
Asegúrese el manejo probo de presupuestos
Asegurar el manejo probo de fondos públicos es una ardua tarea,
asunto que requiere de organización, cabeza fría y transparencia
frente a los ciudadanos. Por regla general, el botín se obtiene
en las compras y contratas amañadas; las mordidas no son por cheque
y en la cuenta local, sino en contante o en transferencias a cuentas en
el extranjero.
Ordenar las licitaciones es un paso esencial y parte de la lucha contra
la corrupción. Para controlar esta fuente inagotable de robos y
malversaciones, los bolivianos establecieron hace años una oficina
con participación de las Naciones Unidas, para manejar licitaciones
y contrataciones. El programa fue muy exitoso, pero está por fenecer
si no es que ya murió, con Evo Suéter, Evo Emplumado.
Lula tiene que convencer a su electorado que no habrá más
sinvergüenzadas en Brasil. En las tres semanas que restan, él
se esforzará por explicar y los otros por hundirlo. En apariencia
su contrincante tiene buenas probabilidades de triunfar.

|