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Testigos y balística aclaran caso islandés

Procesados. Cinco mareros habrían participado en el asesinato del extranjero y una salvadoreña. Un tribunal ordenó ayer que se les encause y sigan presos


Publicada 3 de octubre de 2006 , El Diario de Hoy

Señales. Este es el lugar donde Brenda y Olafsson fueron acribillados el 12 de febrero, en la vía entre Santa y San Salvador. Foto EDH
Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Dos testigos y una experticia de balística son las tres pruebas más fuertes que las autoridades policiales y fiscales dicen tener contra cinco pandilleros a quienes acusan de ser los homicidas, en grado de coautoría (cooperantes), del islandés Jon Tor Olafsson y la salvadoreña Brenda Jovel.

Uno de los testigos es de cuando la pareja fue privada de libertad el 12 de febrero anterior, y otro les ha relatado que vio, desde la distancia, cuando las víctimas caminaban de poniente a oriente sobre la carretera que conecta Santa Ana y San Salvador.

La prueba balística, entre tanto, indica que dos armas que fueron usadas en un tiroteo donde murió un agente de la Policía, el 30 de marzo anterior en el Redondel Los Pericos, de Ciudad Merliot, fueron las mismas con las que mataron a Jovel y a Olafsson.

Audiencia inicial

Un Juzgado de Paz de Santa Ana realizó ayer la audiencia inicial contra Rigoberto Antonio Posada, Óscar Ramón Jerez, Carlos Antonio Campos, Joel Nehemías Quevedo y Carlos Alberto Menjívar.

Al final de la audiencia, el juez ordenó que se les instruya el proceso judicial y que sigan detenidos.

Los acusados no estuvieron presentes porque no pudieron ser trasladados de las cárceles donde ya están presos por otros delitos.

Según el juez, que pidió que su nombre no fuera mencionado, la Fiscalía no maneja hipótesis sobre los motivos del doble asesinato.

Recuerdo. Reproducción de una foto de Brenda y Olafsson durante su noviazgo truncado. Foto EDH

Según el letrado, lo más relevante en cuanto a pruebas es la experticia de las armas, el testimonio de una persona que a cierta distancia presenció los homicidios y otro que vio cuando la pareja fue privada de libertad de las afueras de un restaurante de la colonia San Benito por tres de los implicados.

Los otros dos acusados son quienes portaban las armas el día que mataron a un policía cerca de un centro comercial.

Una fiscal de la Unidad de Crimen Organizado confirmó que hasta donde está la indagación, aún no pueden asegurar la razón del doble asesinato.

La funcionaria dijo que, de momento, tampoco pueden asegurar sobre quién es el autor intelectual de los hechos.

Sin embargo, la policía ha asegurado que el móvil del crimen podría tener tintes pasionales por el hecho de que Brenda, antes de relacionarse con el islandés, estuvo ligada sentimentalmente a un hombre con vínculos no muy claros con la clica de la pandilla 18 de la comunidad Las Palmas, aledaña a la colonia San Benito.

Ese grupo pandillero, según la Policía y la Fiscalía, es el que desde mediados del 2005 hasta marzo de este año se dedicaba a privar de libertad a turistas mientras les sacaban el dinero de las tarjetas de crédito o de débito.
La mayoría de esos sujetos fue capturada a principios de abril anterior.

Las sospechas de sicariato

- A Brenda y Olaffson los plagió la misma banda que extorsionaba en la zona turística.
- Se los llevaron a 45 kilómetros de distancia de donde los plagiaron. No les robaron nada y los asesinaron con mucha saña.
- Tenían signos de tortura. A ella le faltaba un pedazo de piel de un glúteo.
- Esos hechos hacen suponer a parientes de la joven, que el doble homicido no fue motivado por el robo, sino como una forma de ajustar cuentas.

Obsesión, posible razón del crimen

El amor que existía entre Brenda y el posible autor intelectual de su muerte había desbordado en una obsesión mutua.

Tanto era así, aseguran fuentes cercanas a la investigación, que la joven se había hecho tatuar las letras iniciales del hombre en un lugar íntimo.

Y éste en cierta ocasión, aseguran, manifestó que el amor que entre ambos existía era algo difícil de extinguirse.

Pero nadie sabe cuando y por qué el idilio se rompió. Sí saben cómo inició.
Lo cierto es que a finales del 2005, Brenda conoció durante una tertulia en la Zona Rosa, a Jon Tor Olafsson, quien hacía pocas semanas había llegado al país a trabajar en un proyecto de energía térmica en Berlín, Usulután.

Pese a la pasión que llevó a Brenda tatuarse las iniciales de su ex consorte, ya para febrero habían hecho planes de casarse.

Antes de eso, ambos habían entablado una relación comercial: estaban próximos a tomar las riendas de un restaurante de la Zona Rosa.

Pero los sueños matrimoniales y empresariales del extranjero y Brenda murieron también a manos de un grupo de sicarios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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