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| Éxito. Alicia Machado ha sido una de las
conejitas latinas. |
El Diario de Hoy
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Luchar contra prejuicios, lidiar con un presupuesto reducido y buscar
de forma constante mujeres dispuestas a desnudarse es el trabajo diario
de Mónica Maristain, la editora de la revista Playboy-México,
cuya publicación cumple cuatro años.
Aunque la marca Playboy es reconocida en el mundo entero y su fundador
el millonario Hugh Hefner logró el año pasado volver a ubicarse
como uno de los iconos de la cultura pop actual, la labor no es un paseo
sobre ruedas, aseguró la editora.
“Hay mucho prejuicio con Playboy, para entrevistar a alguien cuando
dices que es para la revista te dicen enseguida que no, pero bueno, es
un desafío también”, dijo Maristain.
Aunque la circulación regular es de 100 mil ejemplares, excepto
con algunos números especiales, cuando se superan los 200 mil,
el grupo no trabaja en una mansión.
En México todo el trabajo y las decisiones editoriales se producen
en un edificio tipo industrial sin identificación alguna, con muebles
modestos, algunos que parecen de segunda mano y sin ningún lujo.
Los salarios y el presupuesto con el que cuentan dista mucho de ser un
derroche de dinero.
“La gente piensa que debo tener una limosina que me busca a mi casa
y que mi oficina es todo un lujo... creen que porque se es editor de Playboy
uno no tiene problemas de salario o problemas de vida y la verdad es que
yo tengo miles y no gano bien”,
Otros mitos van desde pensar que todos los que trabajan para la publicación
son ultra experimentados en asuntos de sexo o que viven en una orgía
permanente, hasta que la sesión de fotos de desnudos es la labor
más divertido.
“Lo de las fotos es lo mas engorroso, lo más difícil
y muchas veces lo más frustrante”, indicó. Desmintió
que las chicas que aparezcan sean las mujeres más bellas. AP.

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