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Una fiesta de gorros blancos

En el duodécimo Festival Gastronómico, los mejores chef del país demostraron sus habilidades y destrezas en el arte culinario.


Publicada 3 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

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Iliana Colocho
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

La Cámara de Comercio e Industria de El Salvador celebró el duodécimo Festival Gastronómico. 65 establecimientos, entre restaurantes y hoteles, celebraron la mayor fiesta culinaria del país.

Alrededor de las 3:00 de la tarde, entre servilletas, cuchillos y tenedores, los expertos de la cocina corrían de un lado para otro. La misión consistía en montar el platillo competidor a tiempo, de lo contrario quedarían descalificados.

Para aquellos que esto ya es una costumbre, como el chef Pedro Hernández del ITCA, el festival se ha convertido en más que una competencia. “Compartimos con los colegas y es bueno darse a conocer”, aseguró el experto.

No era extraño escuchar por los pasillos las inquietudes “¿cuántos van a ganar? o ¿ya encontraste la categoría?”. Sin duda, los concursantes trataban de mantener una actitud positiva en todo momento.

Las mesas, de las catorce categorías ha competir, comenzaron a tomar forma. Los 271 platillos deslumbraron con su decoración.

Sin embargo, no solo los diseños llamaron la atención de los asistentes. Los nombres como “Sueño de caramelo “ o “Lago de los cines” despertaron el interés de los curiosos.

Por su parte, el chef de Banquetes Barahona presentó su Chupe Costeño. El participante se encontraba muy entusiasmado en el lugar.

Grabriela de Holman, miembro del comité organizador, aseguró que el evento había superado sus expectativas y que los comensales disfrutaron de una de las mejores noches.

Mientras tanto, por los altavoces del Hotel Sheraton Presidente se escuchaba: “Es necesario que sólo quede un representante por platillo”

Antes de la 7:00 p.m., los jueces hicieron su entrada. Poco a poco fueron degustando cada uno de los banquetes. El vino fue el encargado de limpiar el paladar de los críticos. Luego de un exhaustivo examen, cada uno fue dando su calificación.

Después de retirarse a otra sala y deliberar los primeros tres lugares, en sabor y presentación, el turno del jurado calificador se convirtió en el preámbulo para que los visitantes disfrutarán de un amplio festín.

  • Preseas. El chef de oro fue el premio más codiciado.
  • Montaje. Los platos fueron colocados antes de las 5:00 p.m.
  • La esfinge. El chef Pedro Hernández se inspiró en Egipto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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