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Temática variada
Preguntas y aclaraciones incómodas

Es sólo la experiencia la que nos va dando la conciencia de tener el privilegio de contar con espacio en las paginas editoriales, sobre todo cuando se trata de los medios de comunicación “top” del país

Publicada 3 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Roberto López-Geissmann*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Preguntas que caerán en saco roto.
*Los anuncios publicitarios pagan la televisión, que es “gratis” para los televidentes, entonces... ¿Por qué si el cable lo pagan los abonados, aparecen anuncios de la TV local?

*Alguien me decía: -No creeré que el Gobierno va a derrotar a la delincuencia hasta que no controle el relajo criminal y espantoso del tránsito de buses y microbuses... ¿Será lógico?

*Es vergonzoso que altos funcionarios, por ejemplo diputados, tuvieren que recibir caros cursos sobre ética, hasta el extranjero; pero si de verdad la desconocen... ¿No se estarían desautorizando automáticamente y mejor se les aceptara la renuncia por carencia de ella?
*¿Cuándo se realizará un verdadero análisis de los daños que causan los conciertos de rock?

Responsabilidad del periodista en páginas de opinión.
Es para mi un orgullo responder afirmativamente cuando me preguntan si me considero periodista (no “licenciado” en periodismo). En este mismo diario, hace bastante, tuve la inolvidable experiencia de trabajar como reportero, entrevistador y redactor. Teniendo la satisfacción de haber ganado la presea de periodista del año por Casalco, dándole igualmente la misma a El Diario de Hoy. Pero aparte de mi breve pero satisfactoria “carrera” como Clark Kent me siento igualmente orgulloso de mi faceta como colaborador para la página editorial de este periódico.

Es sólo la experiencia la que nos va dando la conciencia de tener la responsabilidad y el privilegio de contar con espacio en las paginas editoriales, sobre todo cuando se trata de los medios de comunicación “top” del país. Tratas de analizar con más cuidado, de ser cada vez más claro, de preguntarte los resultados de la información y las ideas que tu estás presentando a tu público. Eso hace que vayas mejorando poco a poco, buscando la excelencia. Es a través de estas reflexiones por la que, ocasionalmente te ves en la nada fácil decisión de aclarar alguna de las posiciones que has podido tomar; aunque muchas veces aclarar se parece demasiado a “rectificar”. Sea como sea, me parece muestra de madura valentía el arrostrar, cuando es el caso de presentar una posición que resultará algo distinta de la que en un momento has sostenido.

¿Por qué complicarte, no es mejor dejar las cosas así? Te vas a “echar encima” a personas que acaso te aprecian y esas posiciones “aclaratorias” te pueden restar simpatías, por decir lo menos.

Y lo que es peor, algunos son conocidos y amigos que se molestarán y te interesan más ellos que los desconocidos a los que caerás mejor. La respuesta no es otra que la invencible razón de la Ética.

Sobre el Código Da Vinci.

Advertí que eran demasiados los comentarios que sobre la dichosa novela se hicieron, al punto de que si sobre cada ataque a la Iglesia Católica iban a hacerle el escándalo un gran número de defensores, inflarían en demasía al atacante; suficiente un par de buenas argumentaciones en contra, decía.

Y no varío en opinión, PERO... he de agregar, para sentirme en paz, lo siguiente: He medido mis convicciones y conocimientos al enjuiciar el problema, y ello no es correcto ni justo puesto que si a mí “me resbalan” e incluso llega a divertirme, no es lo más normal y puedan verse afectados muchísimos lectores a los que se les debe una superior consideración. A este respecto recomiendo como excelente el libro “La verdad sobre el Codigo Da Vinci”, de José Antonio Ullate Fabo, editorial Libroslibres y que se puede adquirir en las mejores librerías. Leerlo es de obligado.
Sobre el aborto.

Hace años se realizó una gigantesca campaña para prohibir el aborto y ¿cómo no? me uní a ella, escribí atacándolo y finalmente se logró modificar la legislación. PERO... jamás pude siquiera imaginarme que se incluyera el aborto terapéutico (cuando es real, no farsas con ese nombre) y se hiciera tabla rasa del tema. Sintiéndome responsable y agobiado por tal exceso debo expresar que pese a mi decidida repulsa al aborto en términos generales, en cuestión de la pena habrían aspectos a conjugarse con más detenimiento y el terapéutico debió juzgarse con otros criterios.

*Lic. en Ciencias Políticas.

 

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