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Breve Análisis
Bush y la religión en la política

Los grupos evangélicos han aprendido que la política es un juego de logística y que su poder es directamente proporcional a su capacidad de movilización el día de las elecciones

Publicada 3 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Rodrigo Chávez*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Si las elecciones presidenciales se ganan con los indecisos, las elecciones del Senado y de la Cámara de diputados en Estados Unidos se ganan movilizando a la base de los partidos. Por ello, para prevenir una derrota en las elecciones del Congreso de noviembre de este año, el equipo político del Pre-sidente Bush está movilizando al grupo más importante del Partido Republicano: los evangélicos conservadores.

Tanto en las elecciones de 2000 como en la de 2004, los evangélicos fueron claves para elegir a Bush Presidente. En la elección de 2004, por ejemplo, un 78% de los evangélicos votaron por él. Dicha estrategia incluso permitió que el Partido Republicano ganara la mayoría del voto católico, a pesar que John Kerry era católico, y obtuviera el 44% del voto hispano, el cual es predominantemente conservador en lo que se refiere a temas religiosos.
En la actualidad, el apoyo de los votantes evangélicos, particularmente de los estados del sur, se ha vuelto crítico para el Partido Republicano, ya que su principal frente en contra de la guerra contra Al-Qaeda, Iraq, se está volviendo sumamente impopular.

El último ataque a la situación en Iraq lo dieron los periódicos, The Washing-ton Post y The New York Times, cuando publicaron las conclusiones de un documento secreto, hecho por 16 oficinas de gobierno, incluyendo la CIA y el FBI. Dicho documento argumenta que “ la guerra en Iraq es uno de los muchos factores que están incentivando el crecimiento de los movimientos radicales del islam”. A sólo un mes de las elecciones de noviembre y con una opinión pública cada vez más cansada de los conflictos en Iraq, las conclusiones de este reporte no podían llegar en peor momento.

Por ello, la apuesta de los estrategas del Partido Republicano es que las políticas de la administración Bush mantengan el apoyo de los votantes evangélicos y contrarresten el desgaste que están teniendo debido a Iraq. Desde su inició en el 2001, la administración Bush ha promovido casi todas las causas que los grupos evangélicos persiguen. Por ejemplo, el Presidente Bush logró nombrar a dos jueces conservadores en la Corte Suprema de Justicia a finales del 2005 y ha pedido una reforma constitucional para prohibir el matrimonio entre homosexuales.

En el caso de la política exterior, la administración Bush ha dado a los grupos evangélicos exactamente lo que quieren: un apoyo incondicional a Israel. Existe una creencia muy fuerte en los grupos evangélicos americanos de que Israel y la comunidad judía tendrán un rol especial en el plan de Dios. Por ello, en el caso del conflicto en el Medio Oriente, Israel no tiene mejores aliados que los grupos evangélicos del Partido Republi-cano.

Esto no quiere decir que la política de la administración Bush con respecto a Israel se reduce a un simple cálculo electoral. Dicha política es producto del balance del poder en el Medio Oriente. Sin embargo, lo que sí es evidente es que el apoyo a Israel es muy popular entre los grupos religiosos del Partido Republicano y los mantiene alineados a favor de la administración Bush.

La importancia de los grupos evangélicos no se limita a las actuales elecciones del Con-greso. Su influencia será igualmente fuerte en la selección del candidato presidencial del Partido Republicano en las elecciones de 2008. En dicho partido, es casi imposible ganar la candidatura presidencial sin el apoyo de los evangélicos. En la elección de 2000, por ejemplo, dichos grupos fueron claves para derrotar al senador de Arizona, John McCain, y en elegir al entonces gobernador de Texas, George W. Bush.

Los grupos evangélicos han aprendido que la política es un juego de logística y que su poder es directamente proporcional a su capacidad de movilización el día de las elecciones. Dicha movilización les permitió ganar la Casa Blanca en las últimas dos ocasiones y los ha situado como uno de los grupos políticos más efectivos de Estados Unidos.

Veremos si el próximo 7 de noviembre su organización es lo suficientemente fuerte para darle al Partido Republicano la victoria legislativa que tanto necesita.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

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