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Víctimas relatan pesadilla

Incrédulos. Aunque la policía puso ha disposición una línea telefónica para denuncias, la mayoría teme que los extorsionistas se enteren que han sido acusados y tomen represalías.


Publicada 2 de octubre de 2006 , El Diario de Hoy

Sectores. Además de los buseros y microbuseros, los picacheros también son asediados. Foto EDH

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Redacción EDH
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

SANTA ANA:
Maestros se fueron del país por miedo

Abandonar su trabajo, vivienda, pertenencias y familia para salir huyendo del país y así salvaguardar su vida y la de sus hijos fue la alternativa para una pareja de maestros que estaba siendo extorsionada en la Ciudad Morena. Partieron con tres mudadas de ropa.

La pesadilla de esta familia comenzó el día en que recibieron una llamada desde un teléfono celular, donde les exigían cinco mil colones, unos 570 dólares, por respetar la vida de sus hijos.

“Nos dijeron que si no depositábamos lo que nos pedían en una cuenta bancaria, empezarían por hacerle daño a nuestra hija menor”, relatan.

Ante la amenaza, hicieron un préstamo y lo depositaron en el banco el día y la hora exigidos.

La semana siguiente la situación parecía ser cosa del pasado.

Sin embargo, cumplidos ocho días del primer depósito recibieron otra llamada, en la que les exigían la misma cantidad.

“Somos una familia sin dinero. Trabajábamos para ir pagando nuestras deudas. No podíamos empeñar lo que teníamos para dárselos”, expresa uno de las víctimas.

Dicen que no denunciaron el delito pues implicaba descargar el problema en sus familiares, pues los extorsionistas sabían perfectamente dónde vivían sus parientes.

“Si hubiéramos denunciado no estaríamos a gusto pensando en que a ellos les podría pasar algo. Por eso mejor se fueron”, explican.

Gracias a una institución del país en el que residen actualmente cuentan con techo y comida.

“Fue difícil dejarlo todo pero vale más la vida de nuestros hijos y la nuestra”, reiteran.

OCCIDENTE:
Picacheros obligados a dar “cuota”

El sector del transporte de pasajeros (buses, microbuses, pick up, taxis y mototaxis) en occidente, al igual que en el resto del país, es uno de los que ha sido más golpeado por la ola de extorsiones.

Además de unidades quemadas ya se cuentan por decenas los asesinatos de motoristas y cobradores.

Don José, quien por seguridad no revela su nombre, asegura que todos los transportistas de pick up y camiones que viajan hacia Tacachico, San Luis La Planta y El Resbaladero, en Santa Ana, son chantajeados.

“Todos los sábados nos piden dos dólares. Son mareros que se mantienen en la terminal y ellos nos dice que si no les damos lo que nos piden, nos tenemos que atener a las consecuencias. Siempre andan armados”, añade.

La misma situación ocurre en Sonsonate.

Ahí los mareros les dicen que deben pagar una “cuota” para que tengan derecho de circular por su territorio.

Por ejemplo, los picacheros que recorren la ruta de Izalco a Sonsonate deben pagar una doble “renta”.

En Izalco entregan tres dólares por vehículo a la Mara Salvatrucha y al llegar a la ciudad deben pagarle otros dos dólares a los de 18.

En ocasiones son menores de edad los que están siendo usados para pedir el dinero, asegura uno de los extorsionados que por temor no se identificó.

SONSONATE
Le pidieron tarjetas prepago

Sonsonate. Las denuncias al centro de llamadas suman 20. Foto EDH

El testimonio de Carlos (nombre ficticio) le resultará familiar a muchos de las víctimas de chantaje. Un día él encontró una carta bajo la puerta de su negocio en la cabecera departamental.

En el papel le exigían cinco mil dólares en total.

De éstos, 4,800 debía dárselos en efectivo y el resto en tarjetas para teléfono prepago.

Además le indicaban el día y la hora en que debía de hacer la entrega.

De lo contrario, advertía en la misiva, su vida y la de su familia peligraban.

Pero, aunque invadido por el miedo prefirió acudir a la policía en busca de ayuda, antes que los sujetos tratarán de hacerle daño pues no tenía para pagar.

Las autoridades iniciaron la investigación y arrestaron a los extorsionistas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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