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| Día a Día Publicada 2 de octubre de 2006, El Diario de Hoy |
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Diario de Hoy Sólo fanáticos pueden alegar que “cada día estamos peor”, aun cuando algunas familias y sectores van a la zaga del desarrollo. Las señales desmienten la acusación, aunque todos quisiéramos que la marcha fuera más acelerada. Según la Encuesta Nacional de Salud Familiar, Fesal, publicada en julio de 2004, nueve de cada diez viviendas cuentan con inodoro o letrina, el 87% de las viviendas tiene electricidad, y ocho de cada diez tienen televisor. Mucho dice asimismo que la gente es más alta y mejor parecida que antes, además de vestirse mejor. El analfabetismo es menor del trece por ciento, más y más jóvenes reciben una educación universitaria, contamos con excelentes carreteras y apenas se ven ranchos de paja y carretas de bueyes. EL DÍA DEL GIRASOL Vistióse de fiesta el girasol con ropas de mujer. Y salió a pasear Fabiola con el sol girasol. El mirasol de quince pétalos. Hermoso seductor de nubes y abejorros. Su hermana Esmeralda la invitó a tomar vino junto con el agente viajero, Thomas, su marido de la mirada azul. Los demás girasoles de aquel domingo girasol, reventaban en la hierba como soles de un día. Así de breve aquel domingo en que Thomas, bajo la mesa, con suave insinuación acarició su rodilla. Fabiola quedó sin respirar. Gracias al nervioso vuelo del abanico español, no se murió de ahogo. ¿Te sofocas hermana por el calor?, preguntó Esmeralda. Un trago de vino le aclaró la voz y calló la verdad. Y volvió a sentir bajo la mesa el suave tacto de la primavera. La seductora mano acarició nuevamente sus rodillas. Y volvió
a sentir ahogos, el girasol amarillo, teniendo que vaciar su copa. Volvió
a callar Fabiola aquel feliz domingo que acarició sus piernas.
Así pasó la vida. Esperando que volvieran los días
eternos del girasol, volvió a callar muchas veces y el vino aclaró
su voz... *Carlos Balaguer
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