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Tema para meditar
Importancia de la belleza en la cultura

Hubo ponencias muy buenas sobre escritores tan importantes como Tagore, Tolkien, Octavio Paz, Lope de Vega y Cervantes. Me llamó la atención agradablemente la participación de gente muy joven.

Publicada 2 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Luis Fernández Cuervo*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Dejando por esta semana los agudos temas conflictivos, nacionales e internacionales, quiero hoy hacer un comentario elogioso del “Primer Encuentro Mesoamericano, Escritura- Cultu-ra”, que tuvo lugar en San José de Costa Rica los días 4 y 5 de septiembre. Estuvo organizado por la Editorial PROMESA y tuvo el apoyo decisivo, entre otras entidades, de la embajada de México y del ITC (Instituto Costarricense de Turismo), dentro de su campaña internacional. Ese Encuentro reunió allí a una serie de escritores y estudiosos de la literatura. Veinti-trés de ellos, costarricenses, y nueve representantes internacionales de Argentina, El Salvador, Guate-mala, Honduras, México, España y la República Checa.

A lo largo de mi vida he participado en muchos encuentros y congresos, generalmente de Me-dicina. También en unos pocos sobre literatura y poesía. Cada reunión internacional tiene sus características con un tono, a veces excelente, a veces conflictivo, a veces aburrido. Esta reunión, estuvo entre las excelentes y tuvo el acierto especial de desarrollarse en un clima, atmosférico y humano, sumamente agradable, distendido, nada conflictivo y no exento de cierto humorismo.

Para la gente con sentido positivista y político de la vida, este tipo de encuentros les deben parecer irrelevantes, incluso irresponsables. Con todos los problemas que tenemos en Mesoamérica --podría decir alguno-- ustedes ahí ¡perdiendo el tiempo con esas cosas innecesarias, evadiendo nuestras duras realidades! Sin embargo yo no pienso así. Concuerdo con las frases que ilustraban el programa: la escritura es una de las más hermosas expresiones de la dignidad de la persona. Es uno de los principales pilares de la cultura.

Al final, los problemas sociales no tienen su último fondo en la economía sino precisamente en la cultura; más bien en la falta de cultura, en una educación insuficiente, especialmente en los valores morales que constituyen la dignidad de todo ser humano. Y las Bellas Artes, la buena literatura, la poesía con aspiración a la excelencia, nos son tan necesarias como el pan, porque nos elevan, nos dignifican, nos hacen más humanos. Hay una fuerte realidad en el mito de Orfeo, amansando a las fieras con la música de su lira. Aunque cabría plantearse si alguna fiera, en un descuido del semidios, hoy se ha comido a Orfeo y ha pateado su lira, dado la frecuencia del feísmo, la truculencia, el derrotismo, lo pornográfico y el vacío existencial por donde caminan tantos ejemplos de la literatura y el arte actual.

En este Encuentro Mesoamericano, no hubo notas discordantes en esa línea. Todo transcurrió por cauces con enfoques muy positivos. Yo acudí allí representando a El Salvador, y más en concreto a la ESEN, con un estudio sobre Pedro Prado, uno de los cuatro grandes de la literatura chilena, figura donde no se sabe qué es lo más interesante si su obra literaria o su vida. Hubo ponencias muy buenas sobre escritores tan importantes como Tagore, Tol-kien, Octavio Paz, Lope de Vega y Cervantes. Me llamó la atención agradablemente la participación de gente muy joven y de un público numeroso, que siguió con mucha atención las distintas presentaciones.

Para no hablar más que de algunos de los representantes internacionales, diré que gracias al estudio de María del Mar Gómez (Universidad de Londres), pude descubrir a un gran poeta colombiano, David Mejía Velilla, fallecido hace cuatro años, que yo no conocía. Con Carmen Cruz, creo que la más joven del evento (Universidad Landivar de Guatemala) nos introdujimos muy bien en la antropología y poética del hondureño Roberto Sosa. En cuanto al mexicano Rafael Jiménez Cataño, tuvo el acierto de enfocar su estudio de Octavio Paz en un aspecto poco conocido de este Premio Nobel: la evolución de sus ideas sobre la familia hacia valores esenciales de la sociedad.

Cristina Viñuela, de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina, presentó dos excelentes trabajos: uno sobre Victo-ria Ocampo y otro sobre el género autobiográfico. Rosa Fernán-dez Urtasun (Universidad de Navarra, España) nos puso al día sobre “los nuevos horizontes del modernismo en España” y María Antonia Frías, de la misma universidad, planteó, basada en la obra del escritor español José Jiménez Lozano, cómo “la belleza literaria nos salva” lo cual haría sonreír a más de uno, entre el numeroso ganado humano positivista que no cree en el valor moral y salvífico de la belleza.

Para terminar quiero decir que yo sí creo, decididamente, en la necesidad de este tipo de reuniones para dar a conocer a escritores de Mesoamérica, de otras partes de América y de cualquier parte del mundo. La belleza, en cualquiera de sus formas artísticas, une y dignifica. Ya se anuncia para el próximo agosto el segundo de estos Encu-entros y como dice su programa actual, pretendiendo que sean jornadas de “estudio y reflexión que faciliten conocernos mejor y reafirmar la dignidad de la persona, fuente de auténtica cultura. Desarrollo es persona. Desarrollo es cultura”.


*Dr. en Medicina y columnista de El Diario de Hoy.
lfcuervo@telemovil.net

 

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