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Evalúan dejar alerta a un kilómetro de cráter

Santa Ana. Los especialistas estudian disminuir el radio “de peligro”, una vez que el volcán sigue en relativa calma. La medición de CO2, como señal de inicio de una erupción, queda como enseñanza.

Publicada 1 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Laguna cráter. Los expertos del SNET hicieron mediciones en el cráter el 5 de septiembre. Foto: EDH

Eugenia Velásquez
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Todo indica que el volcán está en calma. Los parámetros han descendido a lo que los expertos llaman “fluctuando dentro de lo normal”.

Esto podría dar pie a que Protección Civil anuncie la reducción de la alerta roja a un kilómetro alrededor del volcán, es decir, limitada a las laderas y al cráter. (hoy es de dos kms).

Raúl Murillo, subdirector de esta entidad, y Carlos Pullinger, vulcanólogo del Servicio Nacional de Estudios Territoriales, lo están evaluando, informó Murillo.

Desde que el volcán hizo erupción, el uno de octubre, los especialistas se han valido del monitoreo constante para deducir que por hoy, la montaña no representa un peligro.

O como bien lo dice Francisco Barahona, físico de la Universidad de El Salvador (UES), está en una etapa de “relajamiento”.

Sin embargo, los especialistas concuerdan en que nada está escrito en vulcanología. El hecho de que la sismicidad y la emisión de dióxido de azufre (SO2), entre otros rangos se ubiquen en niveles más bajos, no significa que el volcán esté exento de hacer otra erupción.

Dentro de las experiencias positivas que dejó el evento natural en materia de vulcanología, Barahona señala el haber validado la medición de dióxido de carbono (CO2), como un método que, asociado al resto de parámetros volcánicos puede revelar el inicio de un evento eruptivo. Según dijo, este mecanismo será aplicado también en Centroamérica.

El pulso del volcán

Los especialistas del SNET y la UES han hecho mediciones en el volcán. Algunos también en el cráter. El resto de datos se obtiene a través de las estaciones de medición instaladas alrededor del volcán.

Sismicidad
Antes: El volcán llegó a tener hasta 150 sismos.

Hoy: Según el SNET ronda abajo de los 20 movimientos.

Dióxido azufre
Antes: Fluctuaba entre 2,000 y 4,000 toneladas.

Hoy: El SO2 es de 100 a 200 toneladas al día.

Dióxi do carbono
Antes: La UES llegó a medir hasta 390 gramos.

Hoy: Ayer se observó 33 gramos por metro cuadrado.

Temperatura
Antes: Variaba entre 30 a 65 grados en la laguna.

Hoy: Aún ha quedado un poco caliente con 31.2 grados.

Acidez del agua
Antes: El Ph del agua se mantenía en 1.3.

Hoy: Este parámetro no ha variado mucho. Es de 1.2.

Sulfatos
Antes: Se mide el azufre en el agua. Era de 8,375.

Hoy: Es el cambio más importante. Tiene 4,750.


Los de San Blas construyen su propia vivienda en Izalco

Izalco. Cerca de 40 familias construyen sus viviendas. Foto: EDH

Las 117 personas que llegaron a la Parroquia de San Isidro, en Izalco, un 15 de septiembre de 2005, lo hicieron pensando en que su salida de San Blas sería momentánea.

Ese día, si bien es cierto se independizaron del Volcán de Santa Ana, por otro lado se ataron a una vida de compartir todo, incluso la privacidad.

Fue uno de los grupos más criticados por el entonces Comité de Emergencia Nacional (COEN), hoy Sistema Nacional de Protección Civil, por la iniciativa de salir antes del banderazo oficial.

También fueron los únicos que no aceptaron la ayuda estatal. Desde junio, 40 familias abandonaron la mencionada parroquia y levantaron sus viviendas de forma temporal en el Cantón Tecuma, en Izalco, Sonsonate.

Actualmente, con el apoyo de la organización Cáritas de El Salvador, cerca de 30 familias están construyendo sus viviendas permanentes en ese lugar y también están siendo capacitados.

Viven en casa de concreto, pero sin puerta ni ventanas

Ciudad Obrera. Veinte familias piden apoyo con casa. Foto: EDH

San Blas se dividió. A unas 20 familias de las que se albergaron en la Parroquia de San Isidro, en Izalco, el destino les jugó una mala pasada.

Desesperados porque los meses pasaban y la solución a su problema de vivienda no llegaba, decidieron ocupar Ciudad Obrera, un proyecto habitacional localizado en la carretera Panamericana que conduce a Santa Ana.

No les importó que las casas estuvieran sin puertas, ni ventanas, sin agua, ni luz. Era más su anhelo de vivir en lo propio, por eso lo soportaban.

Pero una notificación del banco, avisándoles que debían irse porque el Viceministerio de Vivienda no hacía efectivo el bono de los $5 mil del programa “Vivienda Solidaria”, les cayó como un balde de agua fría

Esta entidad se excusa en que Ciudad Obrera no estaba contemplada en el programa gubernamental. Voceros de la estatal afirmaron que les han ofrecido otros proyectos en Los Chorros y en Chalchuapa.

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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