| Pedro Roque
El Diario de Hoy
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Dialogando con amigos consultores sobre los nuevos requisitos para la contratación de personas en las empresas con visión europea y mundializada, parece, pues esto es mi opinión y no el resultado de una encuesta, que actualmente son tres las características personales que se priorizan: “Responsabilidad, trabajar en equipo y adaptación al cambio”.
Eso de “trabajar bajo presión, sin horarios y resistencia para sobrevivir ambientes estresantes”, aquí no funciona. Se piensa que una empresa con ese ambiente de trabajo, es muy desorganizada y que lo que subliminalmente ofrece, sin decirlo, es trabajo y mala calidad de vida. Son, las que siguen pensando, que “el trabajo lo hizo Dios como castigo”.
En Europa, la gente piensa que el trabajo no tiene por qué ser un martirio. El mejor es el más eficiente y no el que está más horas en la empresa, pues el cuerpo y la mente tienen su límite natural y cuando se abusa aparece el cansancio, se reducen las capacidades, hay falta de concentración y las posibilidades de equivocarse o accidentarse se incrementan. Es mejor trabajar ordenada e inteligentemente, que a la desesperada, sin considerar la calidad de vida personal y familiar.
Yo, por mi parte, soy adicto al trabajo y lo disfruto en los últimos 20 años, unas 12 horas diarias, pero les aclaro que me ocupo de una diversidad de cosas, entre otras, escribir semanalmente con mucho gusto este artículo para ustedes. Sin embargo, sí les digo, que en especial los dos últimos años, han sido extremadamente duros, por cómo se desarrolla la situación económica en El Salvador, pues las cosas se han venido complicado cada día más para casi todas las empresas.
Los 15 años anteriores los trabajé en Alemania y en Espa-ña, en dos empresas multinacionales del automóvil, donde los horarios gerenciales de entrada y de salida siempre fueron puntuales y las partidas de tenis empezaban a las cinco y cuarto en el polideportivo de la empresa, pues a las cinco era la hora de salir. Estar más de ocho horas en la oficina, siempre ha sido visto como síntoma de ineficiencia o incapacidad.
Pero volviendo a los “tres requisitos”, quiero explicarles cómo los entiendo: La responsabilidad, es la capacidad para hacerse cargo de los trabajos que se le encargan, como asuntos personales, haciendo suyos los programas de trabajo y realizándolos con la calidad acordada, en el tiempo previsto, definiendo y cumpliendo los objetivos, con los recursos asignados. Si el trabajo se hace con calidad mediocre, se entrega tarde y se invierten, gastan y malgastan más recursos de los previstos, no es un trabajo con calidad y responsabilidad.
El segundo, “trabajar en equipo”, parte de que las empresas no están buscando superhombres y supermujeres. Están claros que James Bond, Superman, el Hombre y la Mujer araña, Miguel Strogoff, la Mujer maravilla e Indiana Jones, son personajes de ficción. Los empresarios saben que existen personas con grandes talentos y capacidades, pero están bien empleadas, bien pagadas o tienen sus propios negocios y que es difícil y muy caro interesarlas por cambiar de empleo o que dejen su negocio.
Por eso, prefieren desarrollar sus propios equipos, pues para la mayor parte de trabajos, incluso los creativos, lo que hace falta es gente normal, con ganas de aprender, colaborar y cosechar éxitos conjuntos. El problema con este requisito, es que trabajar en equipo requiere de ciertos hábitos que no todos tienen, como la comunicación, el espíritu de cooperación, la ayuda mutua, el sentido de interdependencia, el sentido de urgencia, la empatía, la iniciativa y otros, que naturalmente se pueden adquirir.
El tercero, “adaptación al cambio”, es para mi el más importante y retador en este nuevo entorno, donde “la rutina puede ser, que no hay rutina” y la mayor parte de contratos son temporales. La gente que se aferra a lo de siempre, aquí lo tiene muy difícil. Yo, en 15 años, desempeñé 18 puestos gerenciales en diferentes departamentos y cada cambio lo asumí siempre como un nuevo reto.
Pues bien, además de los tres requisitos hay que dominar profesionalmente, por lo menos, un idioma, es decir, combinar gramaticalmente unas mil palabras en inglés, francés, alemán o los símbolos en chino o japonés, saber la informática intermedia, manejar y no tener vicios.
Pues así están las cosas. Si en El Salvador queremos mejorar nuestra calidad de vida y de trabajo y, las empresas sus rendimientos, tenemos también que cambiar los esquemas básicos mentales y de organización.
¡Trabajar inteligentemente para vivir mejor, es el nuevo reto para todos!
¿Está de acuerdo?
*Ingeniero y columnista de
El Diario de Hoy.

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