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| Detalle. Las pintas en las paredes, realizadas
por pandillas, son una de las primeras cosas que ahuyenta a los compradores,
indican corredoras de bienes raíces. Foto
EDH |
Alma
López
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
“Quiero una bodega, pero por favor que no sea ni en Apopa ni en
Soyapango”, esta es una petición que se ha escuchado muchas
veces en un período de un año, afirma Elba de Tobillas,
asesora de bienes raíces de Inagrotur.
Los altos índices delincuenciales en algunos sectores de los municipios
de San Salvador, Soyapango y Apopa en el departamento de San Salvador;
así como en algunas áreas de San Miguel y de La Paz han
provocado que la gente rechace comprar o alquilar casas, terrenos y bodegas
en esos lugares.
Los corredores de bienes raíces afirman que como los inmuebles
no generan interés entre compradores y arrendadores, la comercialización
de éstos se ha vuelto lenta.
Ismael Tobillas, gerente de Inagrotur asevera que los clientes prefieren
aquellos inmuebles que no estén en zonas conflictivas.
Mery Guevara, gerente de la comercializadora Guevara Márquez, dijo
que la delincuencia es un problema que genera inestabilidad para las inversiones
en inmuebles, no solo por parte de los nacionales sino que también
de los extranjeros.
Recordó, con nostalgia, que antes para vender una vivienda en Soyapango
o en Apopa, lo hacía en un período de tres mes y ahora no
baja de seis meses.
Incluso algunos empresas han optado por ya no ofrecer inmuebles ubicados
en la zona norte de San Salvador.
“Otra razón, además que no se venden, es que no queremos
arriesgar la vida de los corredores al vender en esos lugares”,
añade de Tobías.
Luis Domínguez, director Ejecutivo de la Cámara Salvadoreña
de Bienes y Raíces, corroboró también que las viviendas
ubicadas en ciertas urbanizaciones de Apopa y Soyapango son las más
difíciles de comercializar, ya que no sólo tienen el problema
de las pandillas sino de servicios básicos como el agua.
Las empresas corredoras consultadas por El Diario de Hoy coinciden en
mencionar que los proyectos más complicados de comercializar en
estos lugares son: La Campanera, Las Margaritas, San Ramón, Valle
del Sol, Shintú, Valle Verde y San Leonardo.
Asimismo, en San Miguel y La Paz cuesta encontrarle clientes a los proyectos
ubicados en la zona metropolitana. Los profesionales de los bienes y raíces
consideran que las viviendas de estas colonias figuran en los activos
extraordinarios (casas recuperadas) del Fondo Social de la Vivienda (FSV),
lo cual revela que difícil es comercializarlas.
En la actualidad, el FSV tiene a disposición 2, 350 viviendas recuperadas,
mismas que han vuelto a manos del FSV porque sus dueños no las
pudieran seguir pagando o simplemente porque fueron abandonadas.
Un empleado de la corredora Administradores de Viviendas de El Salvador,
sin saber que hablaba con periodistas, detalló al consultarle sobre
los precios: “Mire en esos lugares hay casas más baratas
que en otras colonias, pero eso sí las zonas son conflictivas por
las pandillas”.
Según los representantes de las empresas comercializadoras, en
algunos casos los inmuebles son vendidos en menor precio, pero existen
el caso de propietarios que aguardan a que la situación de la delincuencia
disminuya.
El Diario de Hoy también consultó a un empleado de atención
al cliente del FSV, quien manifestó que los proyectos que tienen
más inmuebles en desuso y más baratos son los ubicados en
los municipios antes mencionados, porque es donde proliferan las pandillas.
Los representantes de las corredoras no detallaron pérdidas pero
consideran que el problema afecta a la economía, ya que la venta
de bienes raíces la dinamiza.
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