Marlon Beltrán/Angela Castro
El Diario de Hoy
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El riesgo. Un problema de la crianza de ganado es el cuatrerismo. Foto: EDH |
Rosita, Dora, Señorita y Carey eran los nombres con los que cariñosamente el ganadero Geovanny Quinteros reconocía a cada una de sus cuatro vacas de raza Holstein.
Todas fueron hurtadas, sacrificadas y destazadas por sujetos desconocidos en la misma finca del ganadero, ubicada en el cantón Piedra de Moler, del municipio de Nahulingo, en Sonsonate. “En lo que va del año, he perdido 14 vacas lecheras, lo que me ha implicado una pérdida de 14 mil dólares”, explicó el propietario de los semovientes.
Este ganadero se muestra preocupado, sobre todo porque el hurto de ganado durante este año ha estado más marcado en su finca que durante 2005. “Durante todo el año pasado sólo perdí seis mil dólares y en lo que va de éste ya he perdido 14 mil”, dijo.
Igual situación vive el resto de ganaderos de la zona y de otros cantones como el Conacaste Herrado y Chiquicuat, en Sonsonate, y el Coyol, Punta Remedios y Metalío, en Acajutla.
Otro ganadero sonsonateco, que no quiso identificarse por temor a los delincuentes, aseguró que él ya perdió ocho animales en lo que va del año. Entre ellas, una burra. “Quien sabe cuánto gente comió ya carne de burra sin darse cuenta”, afirmó.
Las deficiencias
Para ambos ganaderos, la vigilancia policial actual no es suficiente para frenar este flagelo. “(Los policías) sólo patrullan de día cuando es calmado, pero es en la noche y la madrugada cuando de verdad se les necesita”, explicó Quinteros, quien afirmó que cada vaca es como una máquina de producción que genera ingresos, los cuales le permiten pagarle a sus empleados.
“Si roban un animal tras otro es como ir sacando máquinas de coser en una maquila: afecta toda la producción diaria”, adujo el hacendado.
Por su parte, el jefe de la Policía Rural de Sonsonate, Subinspector Eduardo Molina, salió al paso de las acusaciones y aseguró que hacen lo que pueden. Aunque también agregó que hay otros factores que favorecen el cuatrerismo.
Entre ellos, la corrupción que hay entre los mismos empleados de las fincas, quienes muchas veces tienen contacto con los delincuentes para facilitarles el hurto de reses.
Asimismo, externó que también realizan patrullajes preventivos durante la noche y madrugada en las zonas donde se ha detectado hurto de ganado.
“Además, los miércoles vigilamos el tiangue de Acajutla para que no se comercialice ninguna res robada”, afirmó Molina.
La carne ilegal
Sin embargo, acepta que no pueden hacer nada con los vendedores de carne de dudosa procedencia. “No existe una ley que nos permita el registro y decomiso de carnes en los puestos callejeros. Ahí consideramos que deberían ser las alcaldías las que regulen la instalación de puestos de carne callejeras”, explicó.
Pero el edil de Sonsonate, Roberto Aquino, aclaró que la comuna no tiene facultad de regular la venta de cárnicos que se da fuera de las instalaciones del mercado municipal de carnes de Sonsonate. “Eso es jurisdicción del Sistema Básico de Salud Integral (Sibasi)”, aseguró.
Por su parte, el gerente del Sibasi de Sonsonate, Eduardo Josa, se desmarcó y dijo que el código de salud vigente sólo los faculta a inspeccionar la carne y otros alimentos en los puestos establecidos y regulados por la ley. “El MAG es el que tiene que regular la venta de carne pirata”, acotó.
Modus operandi
En Nahulingo, los ganaderos han detectado la manera de operar de los cuatreros.
- Se movilizan en bicicletas para verificar la jornada diaria de las fincas y planear el golpe.
- Después del rastreo, esperan la noche o madruga-da para cometer el hurto.
- Utilizan lazos para amarrar al semoviente y lle-várselo a los pasti-zales cercanos a las fincas donde los sacrifican.
- Luego, destazan al animal. Un pick up llega a la zona para escapar con la carne robada. A veces, los cuatre-ros portan armas.
“Aún hay multas risibles de 10 colones”
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Policía Rural. Subinspector Eduardo Molina, actual jefe en Sonsonate. Foto: EDH |
La actual Ley de Marcas y Fierros está obsoleta. Actualmente, las autoridades trabajan en su reforma
El jefe de la Policía Rural de Sonsonate, subinspector Eduardo Molina, asegura que si existieran penas más duras, los cuatreros lo pensaran dos veces antes de hurtar un semoviente. Afirma que están trabajando con el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) en reformar la ley sobre este rubro .
¿Cómo evalúa la situación actual del hurto de ganado en Sonsonate?
Es más baja en cuanto a casos registrados en comparación al 2005. El año pasado se robaron de enero a agosto 72 vacas, mientras que en el mismo período de este año, nos reportan 61 hurtos de semovientes. La clave está en la denuncia. Nosotros hacemos lo que está a nuestro alcance.
¿Considera que la situación mejoraría si ustedes estuvieran mejor equipados?
Sí. Actualmente nuestros recursos son bien limitados y en el campo las distancias son más largas que en el ciudad. Aunque además, también existen otros factores.
¿Como cuáles?
La actual Ley de Marcas y Fierros de la República está obsoleta desde hace varios años, pues aún contempla multas risibles de 10 colones ($ 1.15) para quien porte cartas de venta alteradas. Además, los cuatreros muchas veces son liberados por no tener una ley con sanciones más severas.
Por ello, estamos en conjunto con elMinisterio de Agricultura elaborando una serie de reformas a esta ley para presentarla a la Asamblea Legislativa. Aunque el proceso de elaboración apenas comienza y nos puede tomar un par de meses.
Nadie se hace cargo de “carne callejera”
Al momento de responsabilizarse por la verificación de la carne que se comercializa en los puestos callejeros, ninguna institución se hace cargo del problema.
Tanto la alcaldía como el Sibasi de Sonsonate aseguran que es al Ministerio de Agricultura y Ganadería (Mag) a quien le corresponde la verificación de la carne de dudosa procedencia en las calles de la ciudad.
Sin embargo, el coordinador de rastros a nivel nacional y jefe de los inspectores de productos de origen animal (IPOA) del Mag, Valerio Marroquín, aclaró que ellos sólo verifican las carnes procedentes de rastros municipales. Además, dijo que no tienen autoridad para realizar inspecciones en puestos callejeros, tiendas, mercados o supermercados.
“Por ley, los inspectores del IPOA sólo verifican las carnes de animales que han sido destazados en los rastros. No podemos salir a la calle”, mencionó.
Para Marroquín, quienes tienen la competencia de realizar esa tarea son el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) y los inspectores de abastos de las alcaldías. “La alcaldía realiza inspecciones dentro de los mercados. Salud debería de verificar los puestos de las calles”, dijo.
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