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Depredadores de Animales

Mamíferos, aves y reptiles en peligro o en vías de extinción son vendidos sin recatos en carreteras y mercados locales. Monos cara blanca, loras frente roja y loras corona azul son separadas de sus familias en territorio hondureño e introducidas ilegalmente a nuestro país. El tráfico y comercio son incontrolables, ante la tímida actuación de las autoridades, debido a la falta de recursos


Publicada 24 de septiembre de 2006 , El Diario de Hoy

Oferta vial G La docena de iguanas o garrobos, que jóvenes campesinos cazan en los montes, son ofrecidos a los revendedores a $60 la docena. Esta es su forma de subsistir.l.. Foto: EDH

Primera Entrega
Investigaciones
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El pasillo está flanqueado por jaulas donde graznan gansos, cacarean gallinas y tiemblan conejos. Guacales de plástico con agua hasta la mitad son el hábitat improvisado de pequeñas tortugas candado. El canto de pericos australianos se confunde con el de los pericos verdes.

Nada parece estar fuera de la ley. Pero si en este pasillo entre los edificios 4 y 5 del Mercado Central se pretende comprar una iguana, una guacamaya, una lora frente roja o un mono araña, y no se tiene escrúpulos, hay varias ofertas que escuchar.
—¿Cuánto pide por el mono araña?
—$150.
—Y en cuánto tiempo me lo entrega.
—En 15 días, lo más tres semanas.
—¿Le tengo que dejar adelanto?
—50 dólares. Y también hay mono cara blanca. Pero ese cuesta $250.
El precio de estos mamíferos es bajo si se compara con lo que aquí se pide por una guacamaya: $700.

La tercera parte de la suma deberá pagarse por adelantado para comprobar que el cliente está interesado. El ave será entregada un mes después, ya que la vendedora debe hacer el pedido a su proveedor, quien deberá viajar para conseguirla.

Al aceptar este tipo de ofertas, quien paga se convierte en impulsor de un delito que puede llegar a ser penado con una multa que va desde 10 hasta 100 salarios mínimos según el artículo 27 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre. Una sanción obsoleta, si se compara con la gravedad del hecho cometido y con las legislaciones vigentes en otros países.

El tráfico y comercio de animales —en peligro o no— es un delito que, como otros, no conoce fronteras. En El Salvador, el Ministerio de Agricultura y Ganadería y la División de Medio Ambiente de la PNC son los responsables de combatir ese flagelo. Y aunque año con año se decomisan miles de especímenes a los traficantes de fauna, la iniciativa es tímida por falta de recursos. Y el negocio continúa. Tanto así que la Fiscalía hondureña ha denunciado la extracción de especies de sus zonas protegidas con el fin de introducirlas a El Salvador, donde son comercializadas sin mayor inconveniente. Así lo informó un reportaje publicado por el periódico El Heraldo en julio de 2005.

Verónica Soto, de la Fiscalía de Medio Ambiente del Ministerio Público de Honduras, dijo a El Diario de Hoy que aves como guacamayas y loras pecho amarillo son extraídas de zonas como la Mosquitia (Gracias a Dios), Nacaome (Choluteca) y LaEsperanza (Intibucá).Estas son introducidas

por puntos ciegos a El Salvador o, incluso, por la frontera El Amatillo.
Los traficantes de aves las toman de los nidos cuando aún están pequeñas. Las crías terminan de ser empolladas en el camino, mientras los depredadores se aproximan a la frontera con El Salvador.

Las personas que viven en los alrededores de las áreas protegidas reciben pedidos de visitantes que les prometen una buena paga por el animal solicitado. Soto afirma: “Si llego a la zona rural y quiero cinco loras, le digo a la persona encargada de cuidar: ‘Te voy a pagar 500 lempiras por cada guara roja que me traigas, porque las quiero llevar a El Salvador’”. Soto estima que el precio de cada una de las aves puede llegar hasta 5 mil dólares en el mercado internacional.

Y es así como el valor comercial de una guacamaya o una guara roja aumenta con cada kilómetro que los traficantes de aves se aproximan a El Salvador.


VERDE
Nombre científico: Iguana iguana
Estado: En peligro de extinción, igual que el garrobo (Ctenosaura quiquecarinatus) y el falso tenguereche (Corytophanes percarinatus).

Procedencia: Algunos son capturados en El Guayabal, Santa Rosa de Lima.
Tráfico y decomisos: La PNC decomisó 991 iguanas y garrobos el año pasado.

Halcón guaco
Nombre científico: Herpetotheres cachinnans.
Estado: Amenazado, está en el apéndice II de CITES.
Procedencia: Este vivía en cautiverio. Su captor le cortó las alas y el pico.
Tráfico y decomisos: Entre enero de 2005 y junio pasado la PNC ha decomisado seis especímenes. .


Combate desigual
Los que deben vigilar por que en el territorio nacional se respeten los convenios internacionales para la preservación de la vida silvestres carecen de recursos suficientes.

La División de Medio Ambiente de la PNC tiene 133 agentes, quienes deben realizar numerosas tareas: controles de vehículos, vigilancia de áreas naturales protegidas, inspección de embarcaciones, mercados y restaurantes cuando hay veda de camarón. Eso, según el Subcomisionado Elías Menjívar, jefe de esta división, hace difícil controlar todos los puntos ciegos por donde se introducen especies o las carreteras donde los ofrecen a los turistas.

No obstante, hasta julio pasado, la División de Medio Ambiente había decomisado 22 mamíferos, 56 aves, 317 reptiles y 4 mil 661 peces o especies acuáticas. Entre los mamíferos se contaban armadillos (cusucos), coyotes, zorros y osos hormigueros. Las tres primeras especies están amenazadas y la cuarta está en peligro de extinción.

La PNC ha identificado cuatro puntos del país donde se comercializan las especies que han sido extraídas de áreas naturales locales o que han sido introducidas desde puntos ciegos o por las fronteras. Uno de esos puntos es el Mercado Central de San Salvador. Ahí, la PNC no realiza operativos porque temen que se generen desórdenes como los que ya han protagonizado vendedores y agentes del Cuerpo de Agentes Metropolitanos por otras razones.

Los demás puntos de venta son el cantón El Coyolito, sobre la Troncal del Norte, en Chalatenango; la calle El Delirio, vía de acceso a la ciudad de San Miguel desde la carretera Litoral; San Nicolás Lempa, en la misma vía; y los cantones cercanos al Puente de Oro en Usulután. El oficial Menjívar explica que en esos lugares sólo se pueden hacer decomisos si se visitan en un automóvil particular “porque cuando ven de lejos la patrulla corren a guardar los animales”.

La Ley de Conservación de Vida Silvestre hace responsable de la conservación y el estudio de las especies animales al Ministerio de Medio Ambiente (Marn), pero asigna al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) la tarea de regular todo lo relacionado al comercio de especies en nuestro país. Es el MAG el que vela porque el país cumpla la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (Cites) que suscribió en 1985.

Por ello, cuando la PNC encuentra a una persona vendiendo especies declaradas como amenazadas o en peligro por ese convenio, las entrega al MAG. Mientras que cuando la PNC encuentra especies abandonadas en viviendas o en vehículos, las remite a la unidad de Patrimonio del Ministerio de Medio Ambiente.

El MAG yel Marn remiten las especies a personas particulares o a la  Fundación Zoológica de El Salvador (Funzel), la que revisa el estado de salud de los animales y determina si pueden ser liberados en alguna reserva privada o si deben continuar en cautiverio, pues el país carece de recursos económicos para que funcionen adecuadamente refugios donde liberar los especímenes, según el Director de Sanidad Animal y Vegetal Adolfo Ríos.

Él cree necesario capacitar a laPNC y al personal de cuarentena delMAG que está en las fronteras, para controlar mejor el tráfico de animales. En su opinión: “Estamos mal. No cubrimos las expectativas. Pero con lo que hay se hace bastante”. Para Honduras, no lo suficiente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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