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| Bodega. Agentes de Reacción Inmediata
Cosase llegan al taller en donde estaba la unidad de la 109 robada
ayer. Foto: EDH |
Alejandra Silva/Regina
Miranda/Yamileth Cáceres
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
En diez minutos, sin persecuciones policiales y ni un solo disparo.
Los ladrones madrugaron ayer para hacerse con un microbús Coaster
de la ruta 109, estacionado frente al Palacio de los Deportes, en San
Salvador. Les sirvió de poco.
A las 4:25 de la mañana, la policía ya conocía la
ubicación del microbús, sustraído poco antes a punta
de pistola, gracias a que llevaba instalado un receptor conectado al Sistema
de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés). En pocas
palabras, este medio permite, a través de satélite, localizar
un vehículo en cuestión de minutos y con un margen de error
de escasos metros.
Para Asemque, la asociación a la cual pertenecía el dueño
del microbús, era el cuarto robo de una unidad en los últimos
tres meses. Los tres anteriores los dieron por perdidos; la gremial tiene
instalados 18 aparatos en las 43 unidades. Esta vez le había tocado
a una de las primeras.
La unidad robada estaba resguardada y separada apenas cuatro cuadras de
donde fue robada. Exactamente en el número 139 de la 13 Calle Poniente
y Avenida España.
En el lugar no hubo capturas; sin embargo, la PNC tiene claro que se trata
de una banda que se dedica a sacar carros del país. Junto al microbús
hallaron un pick up doble tracción, placas P86-302, con reporte
de robo desde el miércoles. El piso de la casa había sido
acondicionado para que a través del patio se pudiera pasar hasta
un corredor techado.
Ernesto Menéndez, de la empresa Cosase, indica que desde hace
siete años ofrecen este servicio a empresas de transporte y particulares
con vehículos exclusivos que carecen del respaldo de las compañías
de seguro.
Según esta firma, una de las tres o cuatro que hay en el país,
hay activados unos 700 sistemas en vehículos.
Los carros siempre han sido recuperados en poco tiempo. “Nunca nos
hemos tardado ni una hora”, asevera Menéndez.
El aparato, oculto en el automotor, es del tamaño de un celular
y funciona a través de un sistema satelital que permite localizar,
en cualquier parte del mundo, la posición de una persona, vehículo
o incluso un barco.
Opción
Al menos en tierra, el robo ha servido de lección a los dueños
de las otras unidades de esa ruta y que carecen de este sistema. “Se
paga mensual, pero sale barato porque entre pagar esa cantidad por el
servicio y perder toda la unidad hay una gran diferencia”, indicó
el empresario, quien pidió no ser identificado.
Catalino Miranda, presidente de Fecoatrans, la principal gremial de microbuses,
ya cotizó los precios y estudia la implementación del sistema
en las unidades más nuevas.
“Lo estamos pensando, es una buena medida contra las bandas que
roban carros para desmantelarlos”.
En el transporte de carga, los directivos de gremios como la Asociación
Salvadoreña del Transporte Internacional de Carga (Astic), tiene
sus reservas.
Para Humberto Jiménez, jefe de Recursos Humanos del Grupo ISE,
otra empresa de seguridad, las ventas se han incrementado de forma acelerada
desde el año pasado. Casi a la misma velocidad que aumentan los
robos de vehículos en el país.
Como el representante de Cosase, asegura que sus clientes más comunes
son quienes tienen carros último modelo, la flota de repartidores,
los camiones de corporaciones y el transporte público.
Una tecnología a prueba de infidelidades
Más de algún marido infiel sostendrá que la tecnología
también tiene sus desventajas. Sobre todo después de saber
que, tal y como asegura la empresa Cosase, muchas mujeres hacen uso de
este sistema para tener localizados a sus maridos.
El GPS puede hacer en estos casos las veces de un detector de mentiras.
La persona sabe en todo momento donde está ubicado el vehículo.
La desconfianza, como la inseguridad, también vende y eso lo sabe
Ernesto Menéndez, gerente de una de las empresas del sector.
“Traen el vehículo del esposo para que se le instale y así
saben donde está”, asegura Menéndez.
El aparato ofrece información con lujo de detalle: además
de la ubicación del vehículo y un constante seguimiento,
la oferta incluye las direcciones hacia las que se desplaza el automotor,
si fue o no en horas de oficina y el tiempo que permaneció en el
lugar.
El proceso de instalación del dispositivo es de cuatro a cinco
horas, todo depende del modelo del carro. La ubicación es en un
lugar secreto.
Transportistas cotizan sistema
El método de vigilancia satelital es cada vez más popular
en el sector gracias a la delincuencia e inseguridad imperante. Catalino
Miranda, de la cooperativa de microbuses Fecoatrans, asegura que ya cotizó
los precios.
“Por lo menos estamos pensando instalarlo en las más nuevas
porque es una buena medida contra las bandas que roban carros”,
indicó el empresario.
Miranda detalló que los delincuentes han quemado cuatro microbuses
de la empresa; les han robado tres y sólo han recuperado uno.
Las empresas han ofrecido sus servicios a dueños de transporte
de carga, quienes también sufren robo de mercadería.
Todos confían en las bondades del GPS, pero nadie se ha animado
por el pago mensual de la vigilancia y porque consideran que en carretera
no es efectivo.
Oswaldo Quintanar, directivo de Acosetca, una cooperativa de carga, habla
del inconveniente.
“El problema es que sólo se le puede poner al cabezal o al
contenedor y los ladrones siempre salen un paso adelante porque pueden
desenganchar cualquiera de las dos cosas y quedarse con la mercadería”,
indicó.
Raúl Alfaro, de la Asociación del Transporte Internacional
de Carga (Astic), tiene sus dudas en la medida que la señal de
pierda en la carretera y los ladrones aprovechen ese tramo para atracar
y no ser localizados.

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