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Apopa y Quezaltepeque, bajo asedio de pandillas
Rivalidad.
Los grupos de pandillas generan más del 50 por ciento de los crímenes
en estas zonas. La policía asegura que tienen todo bajo control.
Publicada 22 de septiembre de 2006 , El
Diario de Hoy
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| Homicidios. La policía de Quezaltepeque
dice que los crímenes han disminuido en este mes. Foto:
EDH |
Lucía Benavides/G.
Varela
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Dos municipios identificados por la policía como de los más
violentos del país: Apopa, en San Salvador y Quezaltepeque, en
La Libertad, son asediados por pandillas, cuya rivalidad y lucha por controlar
territorio es lo que genera delincuencia y homicidios.
En Apopa, pequeños comerciantes se han visto en la necesidad de
contratar personal de seguridad para que vigile sus negocios debido a
la ola de robos en la zona.
Otros en cambio, que no disponen de suficientes recursos para contratar
seguridad privada, optan por cerrar los establecimientos una hora antes
de lo acostumbrado, esto por temor a los delincuentes y ser víctimas
de extorsionistas.
Según José Ascencio Aguilar Granados, síndico municipal,
existen zonas en las que no puede entrar cualquier persona, ya que la
delincuencia ha impuesto los “toques de queda”.
“Nosotros, como alcaldía, para entrar a esas zonas tenemos
que ir bien identificados, personas particulares no pueden ingresar tan
fácilmente ” reiteró el funcionario municipal.
La misma fuente aseguró que la comuna realiza esfuerzos encaminados
a la prevención, aunque esta iniciativa no es suficiente.
Otra realidad
Mientras en Quezaltepeque, las autoridades policiales aseguran que la
tasa de homicidio ha tendido a la baja en los últimos tres meses,
así como las denuncias por extorsión.
“Los homicidios han disminuido. En julio tuvimos 12, en agosto 10
y en lo que va de septiembre llevamos 3”, señaló un
agente de la delegación de dicha localidad.
Según el policía, las denuncias por extorsión son
pocas, son casos aislados y nunca provienen de empresarios o transportistas.
Sin embargo, los residentes cuentan otra realidad. Dueños de negocios
comerciales dicen que si bien no tienen una cuota establecida que pagar
a pandilleros, sí deben de entregarles cierta cantidad cada vez
que pasan y les dicen “dame un dólar” o “dame
una cora”, y revelan que los dueños de mototaxis son extorsionados,
aunque reconocen que este mes ha habido menos crímenes.
La Policía dice que se han creado programas de reinserción,
mismos que podrían estar contribuyendo en favor a la reducción
de crímenes y otros delitos en el área.

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