Francisco Torres
El Diario de Hoy
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Devotos. Ayer se efectuó el acto religioso tradicional. Foto: EDH |
Centenares de personas caminan cerca de cinco kilómetros todos los años para recordar la erupción del volcán Chaparrastique que hace 219 años, en 1787, estuvo a punto de destruir la ciudad.
Los fieles partieron ayer de la ermita del cantón El Volcán, en el Chaparrastique, hasta llegar a la Catedral Basílica, iniciando a las fiestas en honor a la Reina de la Paz, patrona de San Miguel.
Aunque las fiestas se han vuelto más bulliciosas en los últimos 48 años debido al carnaval, la tradición católica no se pierde, ya que centenares de personas acuden desde hoy a las celebraciones litúrgicas en honor a la patrona.
De acuerdo al sacerdote Emilio Rivas, el volcán Chaparrastique amenazaba con destruir la ciudad, pero algunos devotos de la Reina de la Paz sacaron la imagen a las calles para implorar su protección.
La tradición católica explica que las nubes formaron una palma en el cielo y que la lava cambió de rumbo, es por eso que cada 21 de septiembre la procesión parte del Cantón EL Volcán hasta llegar a la Catedral, donde se celebra un acto religioso.
“Es la tradición más antigua de la diócesis porque data de 1787, además es el primer milagro solemne que realizó la Reina de la Paz”, señala el religioso.
Comenta que en los archivos de la diócesis consta que la preocupación de los migueleños ante la inminente destrucción de la ciudad los obligó a confiar ciegamente en la patrona.
Rivas destaca que desde hace años la feligresía católica prometió celebrar solemnemente el acontecimiento y que desde entonces hasta la fecha la tradicional “bajada de la reina de la paz” no ha cesado.
“Es la ocasión para que los migueleños recordemos que tenemos una protección y que basta que creamos en Dios y en la Virgen para que ellos nos ayuden a solucionar los problemas ”, dijo el clérigo.
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