 |
| Sonsonate. El relleno da tratamiento a la basura de este departamento y a Antiguo Cuscatlán. Foto: EDH |
E. Velásquez/m. Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
“La muestra código 06075076-01 correspondiente a pozo de monitoreo de relleno sanitario de Sonsonate cumple con la Norma Salvadoreña para Agua Potable”.
Esto es lo que indica parte del informe de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), que fue presentada como prueba en el caso de contaminación ambiental agravada, en contra de Sigfredo Merino, administrador de la Sociedad Coordinadora y Asesora de Proyectos, S.A. de C.V. (CAPSA).
Fusades realizó análisis físico-químicos y microbiológicos al relleno de Sonsonate, a petición de la Fiscalía, donde se ventila el proceso judicial contra Merino.
Según Luis Mario Pérez Bennet, abogado defensor de Merino, los resultados de Fusades refutan los análisis hechos por el laboratorio de la Universidad Técnica Latinoamericana (UTLA), de cuyo informe se basó la fiscalía para acusar a Merino de que estaba contaminando el agua de los pozos de las comunidades del cantón Salinas de Ayacachapa, cercanas al relleno de Sonsonate.
El 18 de septiembre, Merino fue enviado a juicio. En ese acto, para el cual, aún no se ha fijado fecha, serán tres jueces de Sentencia los que deberán valorar las pruebas documentales, testimoniales y técnicas vertidas en el proceso legal, para absolver o condenar a Merino por el delito que se le imputa.
Sin capacidad
Ante la problemática entre la empresa Manejo Integral para los Desechos Sólidos (Mides) y nueve alcaldías efemelenistas del Gran San Salvador, Merino no ve al relleno de Sonsonate como una alternativa para las municipalidades que no tienen donde depositar sus desechos.
“No tengo la capacidad técnica ni para atender al 10% de las alcaldías”, afirmó.
“Estamos en un basurero público”
Salud prevé dificultades a consecuencia del problema que afrontan las alcaldías del Gran San Salvador para dar un debido tratamiento a los desperdicios.
“Imagínese qué problemas se nos va a venir... porque donde hay basura hay lugar para enfermedades infecciosas”, comentó Guillermo Maza, el ministro de Salud.
Los botaderos a cielo abierto son una de las preocupaciones de la entidad porque la contaminación ambiental va de la mano con los males de salud. Por esta razón, el funcionario pidió la colaboración de las municipalidades para mantener limpias las ciudades y también a la población.
Maza dijo que la dificultad para el tratamiento de los desechos sólidos no es una situación nueva, ni propia, del Gran San Salvador. Cosa que calificó “un mal crónico”.
“Estamos en un basurero público y eso no es nuevo, hoy se ha agudizado”, añadió el titular de la cartera de Salud, quien puso de ejemplo el centro de San Salvador, donde las calles están llenas de desperdicios.
En este sentido, recomendó a la población a practicar medidas higiénicas y evitar las diarreas.

|