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La Nota del Día
Por algo se oponen a “Chambita Medidor”

“Chambita Medidor” es un programa que refuerza la seguridad jurídica al consolidar el fruto del trabajo y la iniciativa de muchos salvadoreños

Publicada 21 de septiembre de 2006, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

El préstamo ya concedido por el Banco Mundial para continuar con el programa “Chambita Medidor” no se formalizó al negar los comunistas sus votos, postura que también fue respaldada por los del CD, de muy similar tendencia. Pero la pataleta, anunciada por el difunto Schafik Handal al perder las elecciones en marzo de 2004, obedece más al dogma marxista sobre la naturaleza de la propiedad, que a las circunstancias coyunturales de esta Legislatura.

Los comunistas sostienen que la propiedad es un robo, exceptuada la que ellos consiguen a base de robos. Los sandinistas nicaragüenses cayeron encima de casas, edificios, empresas, haciendas, cuentas bancarias, automóviles, joyas y cadenas de oro argumentando que todos esos bienes eran producto del robo. Pero cuando registraron el botín a su nombre en la gran piñata, como la enorme mansión de Daniel Ortega en Managua, entonces sí se trata de propiedad legítima, bienes del pueblo. Del pueblo porque en sus desvaríos, ellos son su encarnación. En cuanto a las cadenas de oro, Marx proclamaba a los cuatro vientos que los proletarios de su tiempo sólo tenían que perder sus cadenas. Es decir, las gargantillas, las pulseras, la leontina. Cuando llegan al poder roban absolutamente todo, como el petróleo que el “bolivariano” regala y dispone a su antojo.

En tal esquema, fijar la ubicación y el tamaño de cada propiedad en el país con exactitud matemática (astronómica) en la cuadrícula geográfica, es un impedimento más a la hora, que Dios mediante no llegue, de invadir terrenos, ocupar casas, emitir títulos supletorios y en general tomarse por la fuerza lo ajeno. Los vecinos y propietarios de las zonas Occidental y Central de El Salvador ya tienen al menos sus propiedades inscritas y registradas con mediciones exactas, pero los de Oriente quedan siempre en el limbo de libros en estanterías y concejos formados por pícaros. “Chambita Medidor” es una especie de blasfemia para los marxistas, al legalizar lo que en su patología mental no puede legalizarse.

Que nadie esté seguro de nada

La cosa tiene más fondo. Si, como dijo un “analista político” en uno de esos programas que llenan de comunistas, “para que haya ricos tiene que haber pobres”, si alguien posee un bien, forzosamente lo robó a otro; la creación de riqueza no les entra en el cerebro. El mundo, piensan, está estancado y la cantidad total de riqueza es la misma en El Salvador de 2006, que cuando los españoles llegaron a conquistar estas tierras. Los edificios, empresas, haciendas de hoy, son la acumulación de lo que unos explotan a otros. Durante la colonia, cuando San Salvador apenas cubría el área alrededor de la iglesia de La Merced, la mayor parte de la riqueza debió de haber estado enterrada.

Hay más. “Chambita Medidor” es un programa que refuerza la seguridad jurídica al consolidar el fruto del trabajo y la iniciativa de muchos salvadoreños. Pero “seguridad” es lo contrario a la política de fomentar la inseguridad en todos los órdenes de la vida en que están empeñados los comunistas desde los Años Veinte. Nadie debe sentirse seguro ni en su casa ni en la calle ni en el trabajo ni por las noches en el barrio. Sus aliados los mareros se encargan de mantener la zozobra y sus aliados jueces tienden sobre ellos el manto de la impunidad.

 

 

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