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| Sonsonate. El acceso al relleno fue bloquedado
en varias ocasiones por los mismos pobladores apoyados por una ONG. |
Eugenia Velásquez/J.R.
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Los rellenos sanitarios y proyectos de relleno legales en el país
se cuentan con los dedos de una mano.
El más conocido, ubicado en Nejapa y administrado por la empresa
mixta Manejo Integral de Desechos Sólidos (Mides), es el centro
de una guerra interna donde las principales alcaldías del FMLN,
los principales socios, no pueden tirar la basura del gran San Salvador
por supuestas deudas.
El otro, la opción legal más cercana físicamente,
el proyecto de relleno de Sonsonate, puede dejar de serlo si prosperan
las acusaciones de la Fiscalía en contra de la Sociedad Coordinadora
y Asesora de Proyectos S.A. de C.V. (Capsa), administrada por Sigfredo
Merino, hermano del dirigente del FMLN.
Hablar del negocio de la basura es entrar a un terreno oscuro y, a veces,
de decisiones polémicas. De todo un poco tiene este proceso, como
meses atrás también lo tuvo el cierre técnico del
botadero La Espiga, en La Paz, el primero en cerrarse por una decisión
judicial.
“Qué más quieren, si según Fusades no hay contaminación.
Al final de su informe dice que el agua califica como agua potable”,
afirma Merino, envuelto hace más de un año en una batalla
que llega a su final. En medio, un proceso legal en su contra por el delito
de “contaminación ambiental agravada” y la apertura
a juicio, decretada el lunes 18.
Los aspectos controversiales giran en torno a resultados de las pruebas
de agua, tomadas en la zona. Según Luis Mateo Marroquín,
jefe de la unidad de Medio Ambiente de la Fiscalía Regional de
Occidente, en el proceso se han presentado cuatro análisis bacteriológicos
y físico-químicos de diferentes laboratorios.
Uno, el presentado por los ofendidos, los representantes de las comunidades
aledañas al relleno y la Fundación para la Recuperación
Económica y Social de Áreas Rurales de El Salvador (Fresares).
Una ONG que, según enfatizó su secretario, Felipe García
Renderos, está inactiva hace algún tiempo.
Dos más, uno de la Universidad de El Salvador y otro de la Universidad
Técnica Latinoamericana (UTLA). Se completa con otro de Fusades.
“De lo poco que entendemos, en tres de ellos hay indicios de algunos
metales, en el de la UES, la UTLA y también en una mínima
cantidad en el de Fusades”, acotó Marroquín. Añadió
que el proceso ha pasado a vista pública, es decir, donde desfilarán
las pruebas testimoniales y documentales que serán evaluadas por
tres jueces en el Juzgado de Sentencia de Sonsonate, a más tardar
en tres meses.
Según Merino, en la audiencia inicial realizada el lunes, los fiscales
no presentaron el informe del Ministerio de Salud Pública, requerido
por el juez para demostrar que el relleno está causando una epidemia
en la zona, argumento que, según Merino, ha sido utilizado en su
contra por los fiscales del caso en su contra.
El abogado defensor de Merino, Luis Mario Pérez Bennet, dijo que
los peritos que analizarán las pruebas técnicas del caso
en la vista pública, nombrados por los fiscales, no están
acreditados en los tribunales.
Más le asombra que el juez Ricardo Alfonso Aguilar Magaña,
después de haber admitido que el examen de Fusades le favorece
a la defensa, y que él “podría definitivamente sobreseer”,
optó por mandarlo a vista pública.
Cuatro pruebas de agua
Varios laboratorios han hecho pruebas a los pozos artesanales y de muestreo
de CAPSA.
- Fusades
Se realizó por una petición de la Fiscalía. Será
evaluado en el juzgado de Sentencia. Merino asegura que los resultados
están a su favor.
- UES
Según Mateo Marroquín fue de los primeros análisis
que se efectuaron al relleno de Sonsonate para comprobar que está
contaminando.
- UTLA
El abogado defensor de Merino refuta que las pruebas son inválidas.
Dice que la entidad no cuenta con certificación de la CONACYT.
- Otra empresa
Laboratorios Especializados en Control de Calidad fue el primer ente
que hizo análisis a petición de Capsa. No indicaban contaminación.

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