Primera entrega
Jorge Ávalos
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Cuando el sargento José Ayala, jefe de la Unidad de Trata de la
Policía Nacional Civil (PNC), argumenta que en el caso de “Los
Pilotos” el juez debería ordenar la detención provisional
de los imputados, no está expresando una opinión personal.
Está citando la ley.
El decreto No. 458 de las reformas al Código Procesal Penal de
2004 establece de forma inequívoca que “no procederá
la sustitución por otra medida cautelar”, es decir, que debe
imponerse “como medida cautelar la detención provisional
a traficantes y tratantes”.
Esa decisión del Órgano Legislativo parte de la consideración
de que “en los delitos de comercio de personas, trata de personas
y delitos contra la libertad sexual, su forma de ser juzgado actualmente
posibilita que en mucho de los casos estos queden impunes”.
De acuerdo con esta reforma, los imputados José Miguel Clará
Uriarte, Oscar Ernesto Rodríguez Pérez y Jorge Armando Sorto
Rodríguez, conocidos como “Los Pilotos”, debieron haber
sido detenidos para garantizar una “mayor protección de las
víctimas y testigos, y una eficaz investigación, así
como también para evitar la revictimización y facilitar
que este tipo de delincuencia por la forma organizada en que opera, obstaculice
la investigación” (Decreto 458).
De acuerdo con investigadores y con expertos en el tema, la falta de una
detención provisional en el proceso de “Los Pilotos”
pone en tela de juicio el compromiso del sistema judicial de El Salvador
en relación con los casos de explotación sexual comercial
de niños, niñas y adolescentes (ESCNNA).
Compromisos
Según Ítalo Cardona, Coordinador Nacional del Programa Contra
el Trabajo Infantil de la Organización Internacional del Trabajo
(OIT), hay tres indicadores que permiten determinar el grado de compromiso
y el nivel de avance de una nación en este tema: 1) la legislación
que un país tenga; 2) el compromiso de las instituciones para combatirlo;
y 3) la existencia o no de programas de atención y de reinserción
a víctimas.
“No solamente debemos estar no a favor de la explotación
sexual comercial de niños y niñas, debemos estar en contra
y manifestarnos con actos”, recalcó.
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| Retén. Un bus es retenido por agentes
de migración por llevar dos niños sin su identificación.
Foto EDH |
Pocos actos demuestran mejor el compromiso inicial de El Salvador en
el tema del ESCNNA que las reformas al Código Penal hechas en noviembre
del 2003 y en octubre de 2004 (decretos 210 y 457).
Cardona opina que estos “cambios de legislación son más
desarrollados y se ve que su contenido manifiesta un compromiso más
fuerte” en comparación con las leyes de otros países
de la región.
Las nuevas normativas, que consideran la ESCNNA como “una forma
moderna de esclavitud”, llevó a la creación de la
Unidad de Trata de la División de Fronteras de la PNC.
“El delito es nuevo y la sección es nueva, pero hemos empezado
con pie derecho, porque de 20 casos investigados para su judicialización,
tres han terminado en condena y 17 se encuentran en la fase de instrucción”,
aseveró Rigoberto Vigil, subjefe de la División de Fronteras.
Y agregó: “En la medida en que operativizamos, vamos conociendo
más el trabajo de las redes de crimen organizado que se dedican
al tráfico y la trata y vamos teniendo mayores frutos”.
Hasta agosto del 2006, la Unidad de Trata ha tenido 51 casos, un significativo
incremento a las cifras del 2005, cuando se manejó un total de
29 casos.
Como resultado de esta labor se realizaron 53 detenciones en el 2005 y
34 entre enero y agosto del 2006.
Paralelamente se recuperaron 32 víctimas menores de edad en el
2005. Coincidentemente, se ha recuperado el mismo número de niñas
y niños en el 2006.
Aunque la mayoría de estas operaciones son de oficio (realizadas
por iniciativa de la unidad) las denuncias también han aumentado.
En el 2005, sólo se recibieron tres denuncias. En lo que va del
2006, se han recibido 20.
“Aunque el flagelo del delito en sí es una gran preocupación”,
expresó Vigil, “nuestra mayor preocupación es todavía
la falta de cultura de la denuncia”.
Una investigación
Fue una de las tres denuncias recibidas en el 2005, sin embargo, la que
puso a la Unidad de Trata tras la pista de “Los Pilotos”.
El proceso que siguieron los agentes ejemplifica sus métodos.
Dos niñas de origen nicaragüense, de 15 y 16 años,
fueron rescatadas de una casa de citas en enero de 2006 y llevadas al
Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez
y la Adolescencia (ISNA). Un día después se fugaron del
albergue en el que se encontraban.
La oficina subregional de Santa Tecla de la Fiscalía General de
la República emitió una dirección funcional para
la Unidad de Trata con el fin de localizarlas.
Con el conocimiento de que las niñas habían entrado a El
Salvador a través de La Unión, siguiendo una ruta que las
había llevado de la frontera de El Amatillo hasta Santa Rosa de
Lima, dos agentes viajaron a esa ciudad el 19 de enero, donde las encontraron
en condición de explotación.
Con ellas estaba otra menor de edad, también nicaragüense
y de sólo 14 años. Los agentes entrevistaron a las tres
adolescentes y obtuvieron información detallada sobre los hombres
involucrados en el delito y sobre los lugares donde habían sido
prostituidas por ellos. Con esta información redactaron un acta
y la remitieron de inmediato a la Fiscalía.
Un día después, el 20 de enero del 2006, la subregional
de Santa Tecla de la Fiscalía emitió una nueva dirección
funcional ordenando la investigación del caso.
En sólo cinco días, la Unidad de Trata logró individualizar
los delitos, estableciendo la participación de cuatro sospechosos
en el ilícito de trata de personas menores de edad en la modalidad
de explotación sexual comercial.
El 26 de enero, la Unidad de Trata montó un operativo con el fin
de capturar a José Miguel Clará Uriarte, a Oscar Ernesto
Rodríguez Pérez, a Jorge Armando Sorto Rodríguez
y a Roberto Carlos Melgar Suria, de los cuales se tenía suficientes
indicios de participación en los ilícitos de ESCNNA.
El operativo finalizó el 27 de enero con la detención de
tres de los involucrados y con el allanamiento de cuatro residencias y
del local en Santa Tecla donde las menores de edad eran prostituidas.
Las víctimas
“Para atacar el problema de la trata es necesario hacer un esfuerzo
más allá de las fronteras porque se trata de un problema
regional”, señaló el sargento Ayala.
Entre enero del 2005 y agosto del 2006, la Unidad de Trata rescató
a 21 menores de edad de otras nacionalidades: 11 niñas nicaragüenses
entre los 14 y 17 años de edad, una niña beliceña
de 13 años, cuatro niñas guatemaltecas de 12 años,
y cinco hondureños entre los 10 y 11 años, incluyendo dos
varones y tres niñas.
Estas cifras no dan cuenta de la verdadera dimensión de la trata
de menores de edad en El Salvador. Otros datos del flujo migratorio a
través del país dan una indicación de que el problema
podría ser mucho más grave.
Sólo en los primeros tres meses del 2006 la Dirección General
deMigración deportó a 319 menores de edad.
Sin embargo, la mayoría de las víctimas de trata son niños
y niñas salvadoreñas: un total de 51 han sido rescatados
desde enero del 2005 hasta agosto del 2006.
Las tres niñas nicaragüenses reportaron que en la casa de
citas de Santa Tecla había una salvadoreña de ojos claros
que era la más solicitada por los clientes por su atractivo y porque
era una niña.
Este es un hecho innegable acerca de estas víctimas: ni con maquillaje
ni con vestuario exótico podrían ser confundidas por mujeres
adultas.
Los hombres que abusaron de ellas lo hicieron precisamente porque son
menores de edad, explotaron esa condición y se lucraron de ella.
“Hay algo que al parecer no es técnico pero sí tiene
una aplicación técnica: necesitamos ser sensibles a una
realidad que viven niños y niñas en este país, porque
no ser sensibles a esto nos puede llevar a aplicar patrones culturales
que están divorciados de lo que está sucediendo y de lo
que el país va buscando”, dijo Cardona.
“Enfrentamos prejuicios y tendencias socioculturales muy complejos”,
observó Edwin Recinos, un abogado del equipo jurídico delISNA.
“La insensibilidad sobre el daño que la explotación
sexual comercial causa a las niñas, niños y adolescentes
es un reto que todavía tenemos como institución y como sociedad”,
agregó.
El sargento Ayala concuerda: “Debemos seguir trabajando, porque
el fenómeno es muy grande. Pero hemos aprendido a ver que en realidad
hay allí una víctima y que hay que verla como es: como una
persona humana y vulnerable”.
Creciendo
43% Trata
De 29 casos en el 2005 la cifra se eleva a 51 este año.
Rescatadas
64 Menores
Hallados desde el 2005 en condición de explotación.
La mayoría de víctimas de trata son niños y niñas
salvadoreñas: un total de 51 rescatados desde enero de 2005 hasta
la fecha

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