Inés
Quinteros
El Diario de Hoy
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| Embarcada. Los lugareños acompañaron
a la virgen. Foto: EDH |
Las fiestas patronales en honor a la Virgen de los Dolores concluyeron
ayer, con una peregrinación.
La petición a la Santa Patrona de parte de los comerciantes y pescadores
fue que el nivel del agua del lago vuelva a la normalidad cuanto antes.
Con los terremotos de 2001 el desagüe del lago quedó obstruido,
lo que ha traído graves consecuencias a los pobladores por las
inundaciones de sus viviendas y comercios.
Los habitantes asistieron ayer a la tradicional misa para luego incorporarse
a la peregrinación en cayucos y con la imagen de la virgen hacia
la isla SanCristóbal.
El peregrinaje fue acompañado por la banda regimental del lugar,
niños, jóvenes y adultos quemaron cohetes y llevaron flores.
Seis lanchas con varios feligreses del lugar acompañaron el recorrido.
A pesar del ambiente de alegría muchos lugareños se mostraron
tristes. Según recuerdan, en años atrás las fiestas
eran bien concurridas por los turistas y vecinos.
“En los dos últimos años estas fiestas patronales
han sido las más tristes y de mucho dolor y pérdida por
lo del desagüe”, dijo Karla Marlene Quinteros, lugareña.
Después de la peregrinación el comité de festejos
y el Instituto Salvadoreño de Turismo (Istu) realizaron una quiebra
de piñatas y un show artístico para los niños del
sector.
“Pedimos a Obras Públicas que agilice los trabajos del desagüe,
porque la situación es cada día peor”, aseveró
María Martínez.
Por otra parte, los residentes se quejan de la proliferación de
zancudos, como consecuencia del agua estancada en calles y pasajes, e
inclusive, en el interior de las viviendas.
“Tememos que los pequeños se contagien de dengue, por la
cantidad de estanques de agua”, dijo Evelia Martínez.

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