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Palabras
Un día de feria con la muerte

La muerte fue antiguamente representada como el segador de trigales, que con su guadaña corta las espigas de los campos de trigo.

Publicada 18 de septiembre de 2006, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Hay divertidas anécdotas del hombre escapando de la muerte, como la el tío Moncho, que al sentir que sus días terminaban y se le enfriaban los pies, corrió al patio de su casa, huyendo de la parca. Inútilmente, pues allá sufrió el soponcio.

Otra es la del fulano que en una feria de su pueblo, advierte que la muerte lo anda buscando. Sin que ella lo vea, el hombre huye a otra ciudad, tratando de evadir su destino. Su mayor sorpresa es encontrarla en la ciudad adonde llega huyendo, justo en la plaza. Al estar frente a la muerte le objeta:

-“¿No eras tú la que estaba allá en la feria de mi pueblo, buscándome?” La segadora de vidas responde al fugitivo:

-“Yo tenía una cita contigo en esta ciudad, no en la feria de tu pueblo. Por eso estoy aquí”.
La moraleja de la fábula es que el hombre difícilmente puede escapar de su destino. Aunque trate de burlar su suerte de hombre mortal.

La muerte fue antiguamente representada como el segador de trigales, que con su guadaña corta las espigas de los campos de trigo. El hombre al nacer trae una cita previa con la vida y con la muerte, que no podrá nunca evadir.
(palabrasbalaguer@gmail.com)


Día a día
Una nula inversión

Fue en verdad grave que la destrucción y la descomposición institucional y económica causadas por la guerra, impidió dar mantenimiento a la infraestructura productiva, modernizar la administración pública, invertir en grandes obras y consolidar el desarrollo que íbamos alcanzando.

En el caso concreto de la generación eléctrica, la nula inversión de esos años (ocasionada en parte por falta de recursos, en parte por el saqueo que sufrió el sistema) se traduce hoy en los altos precios de la electricidad y la creciente dependencia que padecemos del petróleo.

 

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