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Cuentos cortos fantasía pura

Un baile con farolas, un bebé que nace de un grillete. Una mascota que se vuelve sirena. Todo fue posible con el Teatro Negro de Praga


Publicada 15 de septiembre de 2006, El Diario de Hoy

Carmen Molina Tamacas
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

Como tener ocho sueños en una sola noche. La ropa lavada que entabla un duelo de espadas, las maletas antropófagas, los borrachines que bailan con las farolas de un parque o un bebé que nace de un grillete.

Cualquier cosa es posible sobre las tablas del Teatro Negro. No ocurrió en Praga, donde surgió esta forma de arte onírico de la mente creativa de Jiri Srnec, en 1961. Sino en San Salvador, el jueves, en el Teatro Presidente.

Tanto visible como “invisiblemente”, los actores se esmeraron de prinicipio a fin en la secuencia de números donde el color y los símbolos constituyeron el lenguaje. Éstos iniciaron con “La lavandera”, donde Jana Pankova interpreta a una jovencita en cuya ausencia, camisas y pantalonetas se enfrascan en un divertido duelo.

Luego, Jiri Krejci lleva a cabo las peripecias de un intrépido fotógrafo que trata de salvarse del embate de un marido furioso.

Jiri A. Srnec y Vladimir Kubicek, en el tercer número, protagonizan una cómica lucha por ser uno mejor que el otro... hasta que son devorados por una maleta.

Kubicek, posteriormente, superó hábilmente las trampas de sus instrumentos: un arco que le da por jugar escondelero, un atril que se ríe a carcajadas y un pañuelo con vida propia.

Amor de preso

Jiri A. Srnec y Zuzana Stalmachová protagonizan una excepcional metáfora de la vida real: un par de desdichados presos que se enamoran y fruto de su encuentro (y de la fantasía) tienen un hijo que nace del grillete que les ha sido impuesto.

Después del intermedio, hubo un derroche de metáforas acerca de la vida. Uno de los números más destacados fue “La sirena”: un taxista adopta a un pez como mascota y termina enredado en la cama con una sirena. La habitación, enemiga de las pesadillas, se convierte en un acuario improvisado... hasta que el despertador hace de las suyas.

En “El caballo”, número final, actuaron Jiri A. Srnec o por Jiri Krejci, Romana Goscikovay Marek Vana, Srnec o Krejci, los cowboys.

Fascinación

El público rió con la comicidad y picardía del montaje. El veterano actor Antonio Lemus Simún, describió el espectáculo como admirable. “El ingenio creativo y técnico, la sincronización de las actuaciones con la musicalización”, indicó.

El presidente del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte, Federico Hernández, sostuvo que “la fama que tiene el Teatro Negro de Praga se vende por si sola. Es una propuesta original pero sigue siendo una experiencia maravillosa para el público salvadoreño”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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