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Imputados. Celso Pérez, de 30 años
y Elvin Rafael Canales, de 24, son “salvatruchos”.
Foto EDH
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Insy Mendoza
El Diario
de Hoy
elpais@elsalvador.com
“Ya era tiempo”. Fue el único comentario de una pariente
de una de las dos jóvenes que fueron halladas decapitadas en una
cueva de Yucuaiquín hace dos años, luego de saber que había
dos detenidos por el hecho.
Las mujeres fueron identificadas como Yanci Cleotilde Gómez Villalta,
de 16 años y Zulma Xiomara Rodríguez Rivas, de 18.
La detención de los sujetos se realizó en un operativo denominado
Arcángel I que desarrolló el cuerpo de seguridad en Yucuaiquín.
Donde hubo cuatro capturas bajo cargos de violación de menor, portación
de armas, tenencia de drogas y otros delitos.
Según el sub inspector Jesús Antonio Maradiaga, jefe de
operaciones de la delegación policial, dos de los detenidos son
Celso Pérez, de 30 años y Elvin Rafael Canales, de 24, ambos
miembros de la Mara Salvatrucha, son investigados por su participación
en el doble crimen.
Sin embargo, les detuvieron bajo cargos de asociaciones ilícitas,
aunque no detallo en qué se basan para implicarlos en el hecho.
“Estamos seguros de que son los principales ejecutores del doble
crimen”, reiteró el policía
El miedo
Los parientes de las dos jóvenes asesinadas aún viven aterrorizados
y no quieren hablar del tema.
Fue un hecho que llevó terror a la zona y a la fecha, las cabezas
de las dos ultimadas no han sido halladas
“Nos da miedo hablar. A un pariente le llamó un policía
desde un número celular que una de las jóvenes tenía
anotado números de un pandillero”, dijo un allegado a las
asesinadas al justificar su silencio.
Entre los vecinos el miedo es similar. La presencia de maras en la zona
es ahora mucho más alta que cuando mataron a las jóvenes.
Varios acusan a los detenidos como responsables de varias acciones delincuenciales
ocurridas en el sector, pero expresan que no se atreven a denunciarlos
por desconfiar de las autoridades.
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Escena. Los restos de las féminas estaban
en una cueva. Foto EDH
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“Son poquitos los policías que hay y no hacen nada frente
a las pandillas”, asegura un residente al indicar que la mayoría
de pobladores saben de sitios en los que se venden drogas o se cometen
otras fechorías y consideran que los agentes también son
conocedores de estos delitos. “Pero no hacen nada. Así no
se puede confiar en ellos”, se lamenta.
Recuerdos que aún estremecen
Las dos jóvenes ultimadas se habían extraviado meses antes
de ser hallados sus cadáveres en una mina abandonada
- Los localizaron el uno de enero de 2005 y sólo encontraron huesos
del tórax y partes de las extremidades, no así las cabezas.
- Las dos jóvenes eran conocidas por relacionarse con pandilleros.
La menor era de San Miguel y entre los restos localizaron una agenda con
números de teléfono de mareros.
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