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Laberinto maternal
Sabor a miel no es un espejo moralista de una quebrada relación entre madre e hija, es un montaje que se atreve a contar algunos pasajes que se dan en la intimidad de dos mujeres.
Publicada 11 de septiembre de 2006, El Diario de Hoy
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Colaboradora
Morena Azucena
El
Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
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Actrices. Karen Castillo y Regina Cañas, protagonistas. Foto
EDH
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¿Es posible que existan sueños y esperanzas en medio de una relación disfuncional entre madre e hija? ¿Será que el distanciamiento, la indiferencia, la rebeldía y la ironía sean las únicas cosas que tienen en común?
En “Sabor a miel”, la comedia agridulce dirigida por Roberto Salomón, estas dualidades son reflejadas por las actrices Regina Cañas (Elena) y Karen Castillo (Kim), quienes representan la obra de Shelagh Delaney.
El texto, adaptado por Salomón, no sólo dibuja las dificultades entre madre e hija, sino que aborda la maternidad desde una perspectiva apegada a nuestros días. La vida en las grandes ciudades es compleja y la maternidad no está exenta a pasar por diversas dificultades.
La inseguridad eterna de la madre y su extraño cariño por su hija son rasgos que están presentes en esta pieza teatral.
La hija, por su parte, reclama estas actitudes al revestirse con ironía y plantes de grandeza. Y aunque Kim muestra esa caparazón, ella expresa sus sueños y anhelos que poco son escuchados por su progenitora.
Salomón lleva esta historia con elementos muy nuestros. Por ejemplo, el novio de la hija (Fernando Rodríguez) se marcha para el “norte” a buscar mejores oportunidades.
El desenvolvimiento y desplazamiento de los actores, la escenografía y los diálogos amenos e irónicos son sellos que distinguen a Salomón como director.
En el primer punto, los actores tienen su propio ritmo. Cañas y Castillo definen su rol y carácter al principio de la obra. No obstante, en algunos momentos, se perciben altos y bajos en ambas interpretaciones. Por ejemplo, hay poco ritmo y fuerza en los diálogos donde ambas externan sus fracasos y sueños.
Pero el equilibrio y la armonía de esta comedia se compensan con la actuación de Herberth Quezada, quien interpreta al novio de la madre, un borracho que reprueba las actitudes de la hija.
También sobresale Leandro Sánchez, quien interpreta un gay que se convierte en “la hermana mayor” de Kim, quien se da cuenta que está embarazada de su novio. Leandro no sólo logra dar un carácter cómico a este singular personaje, sino que lleva a las tablas el sentimiento maternal pueden desarrollar los homosexuales.
“Sabor a miel” es una pieza no sólo para reír, sino para reflexionar que en el tema de la maternidad nada está escrito.

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