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Taxistas, en riesgo de morir

San Miguel. Al menos nueve personas que se dedican a esta labor han sido ultimadas en el año. Varios de los casos son atribuidos a pandilleros. Pero otros, según la opinión de uno de los trabajadores, “mueren por meterse en cosas chuecas”

Publicada 10 de septiembre de 2006, El Diario de Hoy

Alza. La cifra de conductores de autos de alquiler crece.

Yanci Pérez
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

No es fácil ganarse la confianza de un taxista; todos están herméticos por la ola de crímenes que desde hace varios meses afecta al gremio.

César (nombre ficticio) trabaja en un vehículo de alquiler y vive preocupado por el riesgo de ser asesinado. Está abatido y espera que “pronto alguien solucione las cosas”.

Antes de hablar del tema, pide que no le hagan fotos ni le identifiquen. “Usted sube al taxi como cliente y conversamos”, agrega, mientras ve hacia todos lados en busca de “controladores”, como llaman a los pandilleros que verifican el trabajo que realiza cada día.

Pide la credencial del periodista para asegurarse de que no es un imostor, el número del Documento Único de Identidad y reitera que no quiere que se le identifique, porque “estas cosas que le voy a contar me pueden costar la vida”.

César sostiene que varios de los crímenes de los últimos días se deben a que muchos taxistas están hartos de pagar un impuesto a los pandilleros, y agrega que “los matan” porque han dejado de cancelar.

En su opinión, no todos los homicidios del sector transporte obedecen a esa causa (el chantaje), y admite que muchos de los ultimados “andaban metidos en cosas chuecas”.

Asegura que ni él ni sus colegas confían en la PNC. “Ellos también tienen miedo (PNC). Uno de mis clientes trabaja ahí, es jefe de una área. Él me contó que algunos agentes que tienen tienditas o negocios también pagan para no meterse en problemas”, explica.

Afrontar el problema

Dice que taxistas y empleados del transporte público deben unirse y hacer frente a los pandilleros.

“No debemos dejar que nos ganen el valor”, dice al indicar que muchos piensan en tomar sus propias medidas de seguridad.

Para él, la idea nace por instinto de supervivencia, y “hay compañeros que están dispuestos a lo que sea, con tal de trabajar en paz”.

Agrega que cuando sale de su casa no le queda más que persignarse y rezar: “De la muerte, líbranos Señor”.

César dejó de vender discos piratas por acoso de la policía y pidió ayuda a familiares para comprar un taxi.

“Antes los policías me jodían por vender discos (piratas); ahora que he buscado una forma legal para dar de comer a mis hijos, no me dan seguridad. Si algo me pasa le pido a Dios que mis cipotes no sufran”, dice y se estaciona. Me bajo y él se retira.

Ocho hombres que trabajaban como taxistas han sido el blanco de la violencia, atribuida, por lo general, a miembros de pandillas que operan en San Miguel.

Pese a que en la delegación migueleña de la policía, optaron por negar la información de los homicidios, las estadísticas muestran que los taxistas se han convertido en un blanco de presuntos pandilleros que buscan el pago de extorsiones.

En menos de una semana asesinaros a tres de ellos. Dimas Membreño fue ultimado de un tiro en la entrada de un centro comercial. El asesino abordó un microbús de la Ruta 13 que circula de la colonia Palo Blanco a la colonia Aurora.

El sujeto cambió de microbús más adelante, por la Avenida José Simeón Cañas, a la altura de la 15a. Calle Oriente, abordó otro vehículo similar.

La Fiscalía informó que José Rivera, de 37 años, y Luis Ochoa, fueron citados en vías de investigación.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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