| Ricardo
Chacón*
El Diario de Hoy
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Las cifras oficiales dicen que hay más de 30 millones de hispanos
en Estados Unidos; se trata de la minoría más dinámica
en ese país. Se dice, porque nadie puede comprobarlo de manera
fehaciente, que los salvadoreños pueden ser más de dos millones
y medio radicados en diversas ciudades estadounidenses.
Todavía es mucho más difícil precisar cuántos
de estos inmigrantes latinos y salvadoreños, son ilegales; si nos
atenemos a las recientes cifras del TPS, casi 200 mil salvadoreños
se apuntaron... pero esto no toma en cuenta los que no han podido registrarse
porque llegaron en los últimos años.
En definitiva, por su condición de ilegales es difícil determinar
cuántos son; ahora bien, de lo que sí estamos seguros es
que hacer vida en cualquier ciudad estadounidense en la actualidad es
muy difícil, mucho más que antes.
Hay dos problemas que deben enfrentar los inmigrantes ilegales y que poco
se habla de ellos, la salud y el desempleo.
La experiencia de un inmigrante, especialmente si es ilegal, para recibir
los servicios médicos en Estados Unidos es lamentable, dramático;
y es que el servicio de salud estadounidense tiene de base los diversos
programas de seguridad social.
Dicho de otra manera, de no contarse con un seguro médico, tiene
dos alternativas para enfrentar una enfermedad: o pagar los servicios
privados, que son sumamente onerosos, o acogerse a la caridad pública
y privada que es relativamente limitada.
Los datos oficiales nos revelan que los hispanos, los legales, son los
que menos tienen seguridad social; más de un tercio no cuenta con
seguro, comparado con sólo el 11% de los blancos no hispanos. Los
latinos también tienen el mayor porcentaje de trabajadores sin
seguro, 37.9%, comparado con sólo el 14.9% de los blancos no hispanos.
Si la salud es un dolor de cabeza, la búsqueda de trabajo estable
es duro y difícil; las cifras oficiales del gobierno, no tanto
de ilegales pero sí de latinos, son reveladoras: el índice
de desempleo fue de 5.3% en agosto, al igual que en los dos meses previos.
Los desempleados hispanos subieron el mes pasado en 15,000 personas, ubicándose
en 1.1 millón de ciudadanos; pero el aumento no alcanzó
para modificar la tasa de desempleo; un 4.2% de los hombres latinos mayores
de 20 años carecían de trabajo en agosto, lo que supone
una subida de dos décimas, al igual que las mujeres latinas de
esa edad, cuyo índice se colocó en 5.4%.
Entre los jóvenes de 16 a 19 años, la tasa de desocupación
cayó del 18.1% en julio al 16.1% en agosto, pero la baja se debió
a que muchos volvieron a la escuela o se cansaron de buscar trabajo y
no fueron contabilizados en las estadísticas.
Los latinos no lograron más trabajo en agosto pese a que las empresas
de construcción crearon 17,000 empleos. En otras actividades con
amplia presencia de hispanos las oportunidades se redujeron: el sector
agrícola perdió 24,000 empleos; el comercio al por menor,
13,500; y la manufactura, 11,000.
Todas estas cifras recogidas por la publicación en la web Hispanic
Target Magazine, no reflejan la vida dura y difícil de los inmigrantes
ilegales que cada vez tienen que enfrentar con más dureza la realidad
de no tener trabajo y cuando se enferman no tienen donde acudir.
Incluso, y de esto no he podido encontrar cifras, es cada vez más
difícil obtener una vivienda digna; hacerlo se convierte en una
hazaña por alcanzar. No solo se trata de precios altos, sino que
se requiere documentos oficiales; obtener una habitación que sobrepasa
los 500 dólares en Los Ángeles requiere de papeles, por
eso crece la promiscuidad.
Los cerca de 3 mil millones de dólares que la inmigración
salvadoreña envía al país como remesas, esconde la
difícil situación de los inmigrantes, sobre todo los ilegales.
Nos parece de justicia tomar conciencia de esta realidad y develar ese
halo mistificador del llamado “sueño americano” y traducirlo
en penuria y sacrificio para muchos compatriotas nuestros que se encuentran
en condiciones deplorables en Estados Unidos.
Editor Jefe El Diario de Hoy.

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