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A Develar
Justicia para con los inmigrantes

Salud y desempleo son problemas serios que se enfrentan los inmigrantes latinos en EE.UU. y que poco o nada se dice de ellos, excepto cuando se padecen; las remesas suelen esconder la difícil situación de los inmigrantes ilegales.

Publicada 10 de septiembre de 2006, El Diario de Hoy

Ricardo Chacón*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Las cifras oficiales dicen que hay más de 30 millones de hispanos en Estados Unidos; se trata de la minoría más dinámica en ese país. Se dice, porque nadie puede comprobarlo de manera fehaciente, que los salvadoreños pueden ser más de dos millones y medio radicados en diversas ciudades estadounidenses.

Todavía es mucho más difícil precisar cuántos de estos inmigrantes latinos y salvadoreños, son ilegales; si nos atenemos a las recientes cifras del TPS, casi 200 mil salvadoreños se apuntaron... pero esto no toma en cuenta los que no han podido registrarse porque llegaron en los últimos años.

En definitiva, por su condición de ilegales es difícil determinar cuántos son; ahora bien, de lo que sí estamos seguros es que hacer vida en cualquier ciudad estadounidense en la actualidad es muy difícil, mucho más que antes.

Hay dos problemas que deben enfrentar los inmigrantes ilegales y que poco se habla de ellos, la salud y el desempleo.

La experiencia de un inmigrante, especialmente si es ilegal, para recibir los servicios médicos en Estados Unidos es lamentable, dramático; y es que el servicio de salud estadounidense tiene de base los diversos programas de seguridad social.

Dicho de otra manera, de no contarse con un seguro médico, tiene dos alternativas para enfrentar una enfermedad: o pagar los servicios privados, que son sumamente onerosos, o acogerse a la caridad pública y privada que es relativamente limitada.

Los datos oficiales nos revelan que los hispanos, los legales, son los que menos tienen seguridad social; más de un tercio no cuenta con seguro, comparado con sólo el 11% de los blancos no hispanos. Los latinos también tienen el mayor porcentaje de trabajadores sin seguro, 37.9%, comparado con sólo el 14.9% de los blancos no hispanos.

Si la salud es un dolor de cabeza, la búsqueda de trabajo estable es duro y difícil; las cifras oficiales del gobierno, no tanto de ilegales pero sí de latinos, son reveladoras: el índice de desempleo fue de 5.3% en agosto, al igual que en los dos meses previos.

Los desempleados hispanos subieron el mes pasado en 15,000 personas, ubicándose en 1.1 millón de ciudadanos; pero el aumento no alcanzó para modificar la tasa de desempleo; un 4.2% de los hombres latinos mayores de 20 años carecían de trabajo en agosto, lo que supone una subida de dos décimas, al igual que las mujeres latinas de esa edad, cuyo índice se colocó en 5.4%.

Entre los jóvenes de 16 a 19 años, la tasa de desocupación cayó del 18.1% en julio al 16.1% en agosto, pero la baja se debió a que muchos volvieron a la escuela o se cansaron de buscar trabajo y no fueron contabilizados en las estadísticas.

Los latinos no lograron más trabajo en agosto pese a que las empresas de construcción crearon 17,000 empleos. En otras actividades con amplia presencia de hispanos las oportunidades se redujeron: el sector agrícola perdió 24,000 empleos; el comercio al por menor, 13,500; y la manufactura, 11,000.

Todas estas cifras recogidas por la publicación en la web Hispanic Target Magazine, no reflejan la vida dura y difícil de los inmigrantes ilegales que cada vez tienen que enfrentar con más dureza la realidad de no tener trabajo y cuando se enferman no tienen donde acudir.

Incluso, y de esto no he podido encontrar cifras, es cada vez más difícil obtener una vivienda digna; hacerlo se convierte en una hazaña por alcanzar. No solo se trata de precios altos, sino que se requiere documentos oficiales; obtener una habitación que sobrepasa los 500 dólares en Los Ángeles requiere de papeles, por eso crece la promiscuidad.

Los cerca de 3 mil millones de dólares que la inmigración salvadoreña envía al país como remesas, esconde la difícil situación de los inmigrantes, sobre todo los ilegales.

Nos parece de justicia tomar conciencia de esta realidad y develar ese halo mistificador del llamado “sueño americano” y traducirlo en penuria y sacrificio para muchos compatriotas nuestros que se encuentran en condiciones deplorables en Estados Unidos.

Editor Jefe El Diario de Hoy.

 

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