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Testigo. Marta Linares asegura que el último
ejemplar era de un adulto. Lo sepultó en la arena. Foto
EDH
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A. Silva/I. Mendoza
El
Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Dos tortugas marinas de la especie golfina fueron encontradas en la
playa El Botoncillo, Garita Palmera, San Francisco Menéndez, en
Ahuachapán.
El primer ejemplar fue sacado por la marea el 1 de septiembre. Los lugareños
aseguran que tenía una lesión en el cuello. La otra estaba
en la arena el miércoles 6, en avanzado estado de descomposición.
Los pescadores artesanales aseguran que, en esta ocasión, los causantes
fueron unos barcos camaroneros de Guatemala que rastreaban cerca de la
costa.
“A dos kilómetros del límite vimos los barcos que
buscaban camarones unos días antes. Después aparecieron
muertos los animalitos”, aseguró Candelario Arriola, veterinario
jubilado y encargado de una granja que protege e incuba huevos de tortuga
hasta que nacen en un promedio de 45 días.
Arriolla vive en la Playa Bola de Monte, a dos kilómetros del hallazgo,
y fue a verificar el estado de las tortugas para luego dar reporte al
Ministerio de Medio Ambiente. Entre el 10 y el 31 de agosto, los habitantes
de las playas Barra de Santiago, Garita Palmera, El Porvenir y Bola de
Monte encontraron 18 especies golfinas arrastradas por la marea. Con las
últimas dos, las muertes ascienden a 20.
“La vimos y pasó dos días tirada, pero los perros
se la estaban comiendo y entonces la enterramos porque no se aguantaba
el mal olor”, dijo Marta Linares, quien le encargó a su hija
que cavara en la arena para depositar los restos de la tortuga. Victoria
Guardo culpa a las embarcaciones que, según ella, evaden la responsabilidad
de llevar el Dispositivo Excluidor de Tortugas (TED, por sus siglas en
inglés). Asegura que una vez mar adentro guardan el dispositivo.
Capacitan a tripulación
Dieciocho capitanes de barcos pesqueros recibieron ayer una capacitación
para conocer los métodos y reglas que deben cumplir a la hora de
salir a faenar.
Entre estos figura el hecho de liberar las especies “no objetivos”
que caen en las redes cuando los botes rastrean en el fondo del océano.
Entre los asistentes estaban capitanes de El Salvador, Panamá y
Ecuador.
La enseñanza estuvo a cargo Manuel Oliva, director del Centro de
Desarrollo Pesquero (Cendepesca) y Carlos Sánchez, de la flota
Clavo Pesca.
Después de la preparación, los participantes recibieron
una acreditación para ejercer. El diploma es extendido por la Comisión
Interamericana del Atún Tropical.
Los presentes abordaron también el capítulo que trata sobre
el marco legal para la protección de delfines, tortugas y el atún.
Además recibieron técnicas para liberar este tipo de especies
en el caso de que de forma fortuita queden atrapadas en las redes.
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