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Comentario de la semana
El día en el que todo cambió

Y qué decir de los tres mil muertos, víctimas inocentes del odio acumulado y la maldad personificada, de unas 80 nacionalidades, entre los cuales habían salvadoreños

Publicada 9 de septiembre de 2006, El Diario de Hoy

Eduardo Torres*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

“Mirá, no sé si es un atentado o un accidente, pero estoy viendo acá la señal en vivo... han destruido una de las Torres Gemelas en Nueva York”, me dijo Moisés Urbina al oído, a través del “apuntador” --aparato con que se comunica el master de producción con quien conduce un programa de televisión--. Moisés era el director de TCS Noticias; quien esto escribe conducía la entrevista corporativa matutina. “¿Te tiro la señal?”, me preguntó.

Asentí con la cabeza, interrumpiéndose la programación. La señal, en vivo, salió desde el “master”. Al observar el cielo celeste y despejado que había en la ciudad de los rascacielos, no quedó en mí duda alguna de que era un atentado terrorista. Un avión de pasajeros, piloteado por personas con miles y miles de horas de vuelo de experiencia, jamás se hubiese estrellado así, en un día que, hasta esos momentos, parecía muy apropiado tanto para volar como para ejercitarse al aire libre o tener un día de “camping”.

De pronto, en la mayoría de televisoras alrededor del mundo, que por el impacto de lo sucedido se encontraban ya con la señal en vivo, apareció un segundo avión, que de manera directa fue a estrellarse contra la otra Torre Gemela. Horas más tarde millones de personas presenciarían otras de las imágenes que, como los aviones al momento de impactar contra las torres, se repetirían una y otra vez a través del tiempo: el desplome de éstas.

Al monitorear reacciones de semejante atrocidad, me impactó la del Alto Comi-sionado de la Unión Europea, quien al ser consultado sobre lo sucedido se limitó a decir: “Sólo sé que este es el día en el que todo cambió”. Pienso al retomar su idea, que puede a su vez añadírsele que todo el mundo sabe lo que estaba haciendo al momento de enterarse de semejante atrocidad, que por su misma naturaleza corrió a nivel global como reguero de pólvora encendida.

Recuerdo también, y vaya que han cambiado las cosas en cinco años, a senadores y congresistas estadounidenses, republicanos y demócratas, cantando a una sola voz “Dios salve a los Estados Unidos” --God save America-- en las escalinatas del Capitolio. Y ciertamente, al Presidente Bush abrazado con bomberos que trabajaban en las humeantes ruinas de donde con tanto orgullo se erguían las torres en Manhattan. “Pronto oirán de nosotros”, dijo el mandatario estadounidense.

Y qué decir de los tres mil muertos, víctimas inocentes del odio acumulado y la maldad personificada, de unas 80 nacionalidades, entre los cuales habían salvadoreños. Difícil resulta pensar que hubo ciertos focos de “celebración” ante semejante bestialidad.

Cinco años después se mantienen los campos de batalla primarios de la guerra global contra el terrorismo: Afganistán e Iraq. Con amplia coalición internacional en el primero, es la Organización del Tra-tado del Atlántico Norte (OTAN) la que comanda las fuerzas; lo cual no sucede con la polémica guerra en Iraq, donde la coalición es mucho más pequeña y son los Estados Unidos y Gran Bretaña los que llevan el peso de lo que ahí acontece.

No puedo dejar de mencionar el pobrísimo papel desarrollado por la ONU, empezando por su Secretario General, en especial durante los dos años subsiguientes al 9-11. Queda siempre la esperanza de que, como se está viendo con el frente común internacional que se le está haciendo a Irán, pues la cosa cambie.

No cabe posibilidad de que el terror y la caverna derroten a Occidente, pero muy firmes habrá que ser contra quienes atacan nuestra forma de vida, para evitar más atrocidades. Esto no es un choque entre civilizaciones, como planificaron los cabecillas del terror que llegara a ser; encontrándonos ante un nuevo tipo de guerra, costará y tardará, pero habrá que alcanzar la victoria.

Director Editorial de El Diario de Hoy.

 

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