elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Unidos en la vida y en la muerte

En el Cementerio Green-Wood de Brooklyn están sepultadas 79 de las víctimas de los ataques terroristas.


Publicada 8 de septiembre de 2006 , El Diario de Hoy

Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Isaac Feliciano, con los ojos humedecidos, divisa la tumba de su esposa y recuerda su sonrisa, su amabilidad, su temor a los truenos, su amor a sus hijas.

Y sobre la grama afelpada del Cementerio Green-Wood de Brooklyn, rememora la mañana de hace cinco años cuando dejó a su esposa en una estación de subterráneo para que emprendiera el viaje diario a su trabajo en el Centro Mundial de Comercio.

Ahora está comprometido con una brasileña, y sus dos hijas -tan pequeñas cuando la mamá murió- crecen a pasos agigantados. Mucho ha cambiado en la vida del viudo y en su mundo circundante. Pero aquí en el cementerio el tiempo parece haberse detenido.

Rosa María Feliciano, truncada a los 30 años, no está sola. En este vasto e histórico cementerio, en medio de nombres de neoyorquinos famosos, descansan 79 víctimas de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, reunidas por el azar de la vida y de la muerte.

Está por ejemplo David DeRubbio, el bombero cuya lápida refleja el perfil de la Estatua de la Libertad. A pocos pasos yace Giovanna Galletta Gambale, una trabajadora de Cantor Fitzgerald a quien le decían Gennie.

Lea además

Un poco más allá descansan otros tres bomberos: Joey “Bells” Agnello, Peter “Big Head” Vega y Vernon “Mo” Cherry, juntos en la muerte. Siguiendo por el cementerio está Uhuru Houston, el policía de la Autoridad Portuaria de eterna sonrisa.

“Visitar su tumba me ayuda mucho”Isaac Feliciano (esposo de una víctima) Son algunas de las 2,749 víctimas del terrorismo en el bajo Manhattan. Ahora, en 193 hectáreas engramadas de Brooklyn, comparten algo en común: una fecha en sus lápidas, el 11 de septiembre de 2001.

Green-Wood recibió 17 empleados de Cantor Fitzgerald junto a 15 bomberos. Las víctimas de dos de los aviones pirateados, incluyendo uno de los héroes del vuelo 93 de United, también vinieron aquí. Hay otras tres víctimas del restaurante Windows of the World, dos agentes de la Autoridad Portuaria, un reparador de aires acondicionados.

Sus deudos vienen en una procesión constante que desfila entre las lápidas de mármol y granito: viudos y viudas, hijos huérfanos, padres sin hijos. Aquí vienen las familias a recordar y presentar sus respetos, y donde el marido de Rosa Feliciano viene a trabajar y a condolerse.

“Regresar aquí me ayudó mucho”, dice Isaac Feliciano, capataz del cementerio que se empleó en Green-Wood hace una docena de años. “Cada vez que siento la necesidad voy a visitar su tumba”. <AP>


“Los restos continúan llegando”

En la mañana del ataque, los empleados del cementerio observaron atónitos cómo se desplomaban dos de las torres más altas del mundo.

Feliciano estaba entre ellos. Se había despedido de Rosa apenas una hora antes de que el primer avión hiciera impacto a las 8:46 de la mañana en la torre norte donde ella trabajaba en el piso 96.

Durante varios días el viento arrastró polvo y escombros del lugar del siniestro. Feliciano halló papeles de la empresa donde trabajaba su esposa, Marsh & McLennan.

Luego empezaron a llegar las víctimas, entre ellas la esposa de Feliciano. Y hasta la fecha, restos de las víctimas siguen llegando: Los más recientes, del corredor de bolsa Carl Peralta, los cuales fueron cremados en el Cementerio Green-Wood hace dos meses.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW