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Con los atentados, los programas de defensa estadounidense
también colapsaron • La nación norteamericana
redefinió sus estructuras y estrategias e inició la
guerra contra el terrorismo. Foto EDH |
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además |
Freno a las finanzas
mundiales

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Jorge Beltrán
El
Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Cuando las Torres Gemelas se derrumbaron, Irán lloró con
Estados Unidos.
Los iraníes realizaron de manera espontánea vigilias a la
luz de las velas para mostrar su solidaridad con el pueblo de Estados
Unidos.
Muchos iraníes y al menos algunos de sus dirigentes querían
una mejor relación con Estados Unidos. Pero la oportunidad se perdió.
Y las consecuencias se extienden de manera indirecta a la matanza que
acaba de registrarse en Israel y Líbano, y acerca del impasse causado
por el programa nuclear de Irán.
Antes de los ataques del 11 de septiembre, funcionarios de Irán
y de Estados Unidos participaron en conversaciones multilaterales acerca
de Afganistán. Luego de los ataques, los iraníes enviaron
sus condolencias a los norteamericanos y ofrecieron ayudar a Washington
a derrocar al régimen talibán, que los iraníes odiaban
casi tanto como Occidente.
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Durante la invasión de Estados Unidos a Afganistán, se
estableció un vínculo secreto entre Washington y Teherán.
Irán contribuyó con respaldo logístico, datos de
inteligencia, y permiso para que aviones sobrevolaran su territorio. Luego
de la guerra, funcionarios iraníes de enlace sugirieron ampliar
la cooperación a otros temas de mutua preocupación, como
Iraq.
Aunque los estadounidenses ignoraban si la oferta había sido autorizada
por el liderazgo iraní, estaban convencidos de que al menos algunos
de los iraníes tenían esperanzas de que la relación
aumentaría.
“El Eje del Mal”
En cambio, lo que recibimos fue el discurso sobre el Eje del Mal, que
equiparó a Irán a los despotismos de Iraq y Corea del Norte.
La posibilidad de una mejora en las relaciones se evaporó.
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Ahora, las agencias de inteligencia de Estados Unidos sospechan que Irán
ha acrecentado su respaldo en armas y financiamiento a Hamas y a Guerra
Santa Islámica, dos organizaciones palestinas, en su lucha contra
Israel.
Por supuesto, la reprobación de Bush a Irán se corresponde
con un cambio de la política exterior del gobierno luego del 11
de septiembre. Y los resultados han sido en buena parte desastrosos para
Estados Unidos, con crisis y conflictos a través del mundo musulmán.
Sin embargo, de manera irónica, los errores de política
exterior del gobierno de Bush luego del 11-S podrían terminar colocando
a Estados Unidos en una posición más eficaz para lidiar
con el programa nuclear de Irán.
Desde hace mucho, resulta claro que la única esperanza realista
de frenar el programa nuclear de Irán es con un enfoque multilateral
en que se use el garrote y la zanahoria. Las principales potencias, especialmente
Estados Unidos y la Unión Europea, deben aceptar ampliar el comercio
y la integración global con Irán, si abandona su programa.
De lo contrario, podrían venir las sanciones económicas.
Estados Unidos, Europa, e inclusive Rusia y China han adoptado esa política
hacia Irán, y ésta ha rendido frutos. El año pasado,
la Agencia Internacional de Energía Atómica remitió
el caso del programa nuclear de Irán al Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas, y en agosto de 2006, una resolución del consejo
exigió a Irán cesar sus actividades de enriquecimiento de
uranio.
El fracaso del gobierno de Bush en Iraq y el resto de la región
ha dejado a Estados Unidos debilitado y a la Casa Blanca algo más
humilde.
La secuela de la invasión de Iraq también ayudó a
importantes gobiernos europeos a desarrollar una posición multilateral
sobre Irán. He aquí al menos dos versiones de lo que ocurrió:
Los europeos reconocieron que el daño causado a la alianza transatlántica
por la invasión a Iraq no fue enteramente la culpa del gobierno
de Bush.
Antes de la invasión, la diplomacia de Estados Unidos podría
haber estado errada, pero ni Francia ni Alemania tuvieron una actuación
muy superior. El campo europeo enemigo de la guerra apareció como
pacifista, partidario de Saddam e irresponsable.
La guerra de Iraq dividió a Europa, socavando los objetivos de
política exterior de Gran Bretaña, Alemania y Francia. Esos
tres países querían desempeñar un papel más
importante en los asuntos internacionales. Pero sólo serían
escuchados por Estados Unidos, China, India y Rusia si podían mantenerse
juntos como líderes de un frente europeo.
Sin importar cual es la versión correcta, y tal vez ambas lo sean,
lo cierto es que se creó un contexto para el caso del programa
nuclear iraní. En el año 2003, luego que la AIEA confirmó
la existencia de instalaciones secretas iraníes para enriquecer
uranio y separar plutonio, los franceses, los británicos y los
germanos aprovecharon el asunto para reparar el daño causado por
la situación en Iraq. París, Londres y Berlín aceptaron
adoptar una línea dura, y enfrentarse a Irán en relación
a su tecnología nuclear.
De esa manera, la guerra de Iraq obligó al gobierno de Bush a adoptar
un enfoque más moderado con Irán que el que hubiera tomado
en otro momento. El resultado fue un consenso.
En mayo, Estados Unidos y Europa ofrecieron un “paquete” de
incentivos y sanciones. Los iraníes afrontaron un dilema: su programa
nuclear, o una economía saludable. Pensaban que no deberían
afreontar esas opciones.
El dilema ha dividido al liderazgo de Teherán. El sector de línea
dura siempre ha propiciado continuar con el programa nuclear sin importar
los riesgos que las sanciones podrían causar a la economía
iraní.
Ahora el mundo aguarda a ver si el consenso entre europeos y estadounidenses
se mantiene ante la última respuesta de Irán, que muestra
una enorme ambigüedad.
11 de Sept. 2001 6:45 a.m.
El vuelo 11, de la compañía American Airlines, con 92 pasajeros,
se estrellló contra la torre norte.
11 de Sept. 2001 7:03 a.m.
El vuelo 77, de empresa American Airlines, con 64 personas abordo, se
estrelló contra la torre sur.
11 de Sept. 2001 9:03 a.m.
Una aeronave, con más de 50 pasajeros, se estrelló contra
las instalaciones del Pentágono, en Washington.
11 de Sept. 2001 11:00 a.m.
Las Torres Gemelas se derrumbaron, debido a los incendios provocados
por las colisiones.

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