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La conexión Iraní

El mapa geopolítico cambió de manera radical, luego del 11 de septiembre de 2001. En el inicio de su lucha contra el terrorismo, Estados Unidos contó con el apoyo de Irán para invadir Afganistán y, luego, Iraq. Ahora, irónicamente, la potencia del norte tiene contra las cuerdas al gobierno iraní.


Publicada 8 de septiembre de 2006 , El Diario de Hoy

Con los atentados, los programas de defensa estadounidense también colapsaron
• La nación norteamericana redefinió sus estructuras y estrategias e inició la guerra contra el terrorismo. Foto EDH
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Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Cuando las Torres Gemelas se derrumbaron, Irán lloró con Estados Unidos.

Los iraníes realizaron de manera espontánea vigilias a la luz de las velas para mostrar su solidaridad con el pueblo de Estados Unidos.

Muchos iraníes y al menos algunos de sus dirigentes querían una mejor relación con Estados Unidos. Pero la oportunidad se perdió. Y las consecuencias se extienden de manera indirecta a la matanza que acaba de registrarse en Israel y Líbano, y acerca del impasse causado por el programa nuclear de Irán.

Antes de los ataques del 11 de septiembre, funcionarios de Irán y de Estados Unidos participaron en conversaciones multilaterales acerca de Afganistán. Luego de los ataques, los iraníes enviaron sus condolencias a los norteamericanos y ofrecieron ayudar a Washington a derrocar al régimen talibán, que los iraníes odiaban casi tanto como Occidente.

Durante la invasión de Estados Unidos a Afganistán, se estableció un vínculo secreto entre Washington y Teherán. Irán contribuyó con respaldo logístico, datos de inteligencia, y permiso para que aviones sobrevolaran su territorio. Luego de la guerra, funcionarios iraníes de enlace sugirieron ampliar la cooperación a otros temas de mutua preocupación, como Iraq.

Aunque los estadounidenses ignoraban si la oferta había sido autorizada por el liderazgo iraní, estaban convencidos de que al menos algunos de los iraníes tenían esperanzas de que la relación aumentaría.

“El Eje del Mal”

En cambio, lo que recibimos fue el discurso sobre el Eje del Mal, que equiparó a Irán a los despotismos de Iraq y Corea del Norte. La posibilidad de una mejora en las relaciones se evaporó.

Ahora, las agencias de inteligencia de Estados Unidos sospechan que Irán ha acrecentado su respaldo en armas y financiamiento a Hamas y a Guerra Santa Islámica, dos organizaciones palestinas, en su lucha contra Israel.

Por supuesto, la reprobación de Bush a Irán se corresponde con un cambio de la política exterior del gobierno luego del 11 de septiembre. Y los resultados han sido en buena parte desastrosos para Estados Unidos, con crisis y conflictos a través del mundo musulmán.

Sin embargo, de manera irónica, los errores de política exterior del gobierno de Bush luego del 11-S podrían terminar colocando a Estados Unidos en una posición más eficaz para lidiar con el programa nuclear de Irán.

Desde hace mucho, resulta claro que la única esperanza realista de frenar el programa nuclear de Irán es con un enfoque multilateral en que se use el garrote y la zanahoria. Las principales potencias, especialmente Estados Unidos y la Unión Europea, deben aceptar ampliar el comercio y la integración global con Irán, si abandona su programa. De lo contrario, podrían venir las sanciones económicas.

Estados Unidos, Europa, e inclusive Rusia y China han adoptado esa política hacia Irán, y ésta ha rendido frutos. El año pasado, la Agencia Internacional de Energía Atómica remitió el caso del programa nuclear de Irán al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y en agosto de 2006, una resolución del consejo exigió a Irán cesar sus actividades de enriquecimiento de uranio.

El fracaso del gobierno de Bush en Iraq y el resto de la región ha dejado a Estados Unidos debilitado y a la Casa Blanca algo más humilde.

La secuela de la invasión de Iraq también ayudó a importantes gobiernos europeos a desarrollar una posición multilateral sobre Irán. He aquí al menos dos versiones de lo que ocurrió:

Los europeos reconocieron que el daño causado a la alianza transatlántica por la invasión a Iraq no fue enteramente la culpa del gobierno de Bush.

Antes de la invasión, la diplomacia de Estados Unidos podría haber estado errada, pero ni Francia ni Alemania tuvieron una actuación muy superior. El campo europeo enemigo de la guerra apareció como pacifista, partidario de Saddam e irresponsable.

La guerra de Iraq dividió a Europa, socavando los objetivos de política exterior de Gran Bretaña, Alemania y Francia. Esos tres países querían desempeñar un papel más importante en los asuntos internacionales. Pero sólo serían escuchados por Estados Unidos, China, India y Rusia si podían mantenerse juntos como líderes de un frente europeo.

Sin importar cual es la versión correcta, y tal vez ambas lo sean, lo cierto es que se creó un contexto para el caso del programa nuclear iraní. En el año 2003, luego que la AIEA confirmó la existencia de instalaciones secretas iraníes para enriquecer uranio y separar plutonio, los franceses, los británicos y los germanos aprovecharon el asunto para reparar el daño causado por la situación en Iraq. París, Londres y Berlín aceptaron adoptar una línea dura, y enfrentarse a Irán en relación a su tecnología nuclear.

De esa manera, la guerra de Iraq obligó al gobierno de Bush a adoptar un enfoque más moderado con Irán que el que hubiera tomado en otro momento. El resultado fue un consenso.

En mayo, Estados Unidos y Europa ofrecieron un “paquete” de incentivos y sanciones. Los iraníes afrontaron un dilema: su programa nuclear, o una economía saludable. Pensaban que no deberían afreontar esas opciones.

El dilema ha dividido al liderazgo de Teherán. El sector de línea dura siempre ha propiciado continuar con el programa nuclear sin importar los riesgos que las sanciones podrían causar a la economía iraní.

Ahora el mundo aguarda a ver si el consenso entre europeos y estadounidenses se mantiene ante la última respuesta de Irán, que muestra una enorme ambigüedad.


11 de Sept. 2001 6:45 a.m.

El vuelo 11, de la compañía American Airlines, con 92 pasajeros, se estrellló contra la torre norte.

11 de Sept. 2001 7:03 a.m.

El vuelo 77, de empresa American Airlines, con 64 personas abordo, se estrelló contra la torre sur.

11 de Sept. 2001 9:03 a.m.

Una aeronave, con más de 50 pasajeros, se estrelló contra las instalaciones del Pentágono, en Washington.

11 de Sept. 2001 11:00 a.m.

Las Torres Gemelas se derrumbaron, debido a los incendios provocados por las colisiones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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