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| David Posada Vidaurreta/Juez Primero de Instrucción
Foto EDH |
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Francisco Mejía
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El Juez Primero de Instrucción de Santa Tecla, David Posada Vidaurreta,
respeta la resolución de la Cámara de la Cuarta Sección
del Centro contra una banda de contrabandistas de lácteos, pero
no la comparte.
El funcionario, que fue reprendido por el tribunal superior, aseguró
que no se retracta de sobreseer o exonerar definitivamente al grupo de
acusados capturado en San Juan Opico, La Libertad, en noviembre del año
anterior.
Posada Vidaurreta explicó que la resolución que tomó
y que fue revertida por la Cámara se basa en que la Fiscalía
no dirigió las investigaciones como manda la ley y que los imputados
no estaban en flagrancia.
Asegura que ordenó el sobreseimiento definitivo ya que a su juicio
se violaron garantías constitucionales, así como la Ley
de Aduanas y el Código Procesal Penal.
“La Fiscalía nunca fue comunicada por la policía (sobre
el decomiso)... la policía debió comunicar esto (supuesto
contrabando) a la Fiscalía para un direccionamiento funcional fiscal,
¿cuál es la base de esto? El artículo 193 de la Constitución”,
explicó el juez.
Posada Vidaurreta rechazó la versión de que el decomiso
y las capturas se hicieron tras el aviso de un informante anónimo.
Según el proceso, dijo el funcionario, el procedimiento policial
surgió tras una entrevista entre el coordinador nacional anticontrabando
con una persona, el 7 de noviembre de 2005, a las 3:00 de la tarde.
Según el juez, el coordinador informó a autoridades de Finanzas
acerca de la información del contrabando y montaron un operativo
el 8 de noviembre, para capturar a 19 personas.
“Aducen flagrancia, pero no ha habido... tienen la información
y el tiempo para informar a la Fiscalía y no lo hacen, se van directamente
a las capturas”, añadió el juez.
Asimismo criticó la decisión del director general de Aduanas,
Gustavo Villatoro, al ordenar la destrucción de una parte del alijo
de queso y otra fue vendida en subasta pública.
Esos productos estaban en calidad de depósito en las bodegas de
Aduana. “Tuvo que existir una orden de este tribunal o notificar
de lo que se hizo”, dijo Posada Vidaurreta.

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