 |
| Salgado le hace un llamado a "los millonarios
honrados" que no se preocupen por su candidatura. Los otros,
sí, dice. Foto EDH |
Verónica Ferrufino
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Con el dedo meñique de su mano en alto, como su nueva señal
de victoria, José Wilfredo Salgado García, actual alcalde
de San Miguel, recitó su eslogan para las elecciones presidenciales
de 2009: "Todos los chiquitos vamos por la primera". Esto luego
de que, el pasado fin de semana, la directiva del Partido de Conciliación
Nacional (PCN) le diera el apoyo para ser su precandidato y someterlo
a primarias.
¿A qué le apostaría usted como presidente?
Si el gobierno actual no resuelve este problema de la violencia, tendría
que ser ese el plato fuerte de entrada. Yo no estaría diciendo
cuántas obras he hecho en los primeros 100 días, pues lo
primero que voy a decir es si curé el país en los primeros
100 días. Sanear, porque el país está enfermo, está
grave ahorita.
¿Cuál es la enfermedad?
La corrupción, más que todo en ámbito político.
Hasta los ordenanzas de instituciones gubernamentales y políticas
están sucios. Todos tienen que ver, hay una corrupción exagerada.
¿Está seguro de ser presidente?
Seguro nunca nadie está, porque incluso puedo morir antes de llegar
a las elecciones, pero lo que le quiero decir es que El Salvador necesita
un veterinario para que lo cure, porque está muy mal.
¿Por qué un veterinario?
Porque le tiene que dar cura de caballo a El Salvador, una cura dura,
la medicina tiene que ser agua equina, tiene que ser amarga para curar
la enfermedad de El Salvador. Entonces, si el pueblo aprovecha esta oportunidad
para librarse de los males y de la corrupción del país,
en 2009 tiene la oportunidad de romper esas cadenas.
Por el momento, usted es sólo un precandidato. ¿Cree
que tendrá el apoyo de las bases para ser el oficial?
Me encantaría ir a las primarias y me encantaría que me
pongan buenos gallos para que así al partido le quede bien claro
que las bases y el pueblo me prefieren a mí.
¿Cuáles piensa que son las aptitudes de un mandatario?
 |
PERFIL
José Wilfredo Salgado García nació en Santiago
de María, Usulután, en 1966, del matrimonio de Pompilio
Salgado Rivera con Eloísa García.
Realizó sus estudios básicos en la escuela Fe y Alegría
de la colonia Milagro de la Paz, en San Miguel.
Su bachillerato lo cursó, primero, en el Instituto Migueleño
de Comercio y, los terminó en el Liceo Alberto Masferrer.
Luego estudió dos años de Administración de Empresas
en la Universidad de Oriente (Univo)
Es el mayor de cuatro hermanos y padre de cinco hijos, tres de los
cuales los tuvo con su esposa, Gloria de Salgado.
Empresario, es alcalde de San Miguel desde 2000. |
El manual y los intelectuales dicen que debe ser egresado de Harvard,
un economista, una persona de abolengo o, por decirle así, un millonario,
porque se tiene la teoría que por ser millonarios no van a robar.
Pero ya se probó eso en este país, que los de Harvard, los
ojos azules, los de apellidos bonitos, los niños de cuna, también
tienen las uñas largas; así que pienso que el perfil que
se necesita es de una persona que de verdad quiera darle duro a la corrupción
y que trabaje para el pueblo.
¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades para ser
presidente?
La fortaleza que tengo es que a mí me va a mandar el pueblo, yo
me voy a deber al pueblo, no a ninguna argolla económica. Voy a
tener libertad para poder trabajar con un verdadero sentido humano, a
mí no me van a amarrar las manos y los pies, a diferencia de los
políticos del pasado. Además, yo sí soy salvadoreño,
nací aquí, me multipliqué aquí, mis papás
son de aquí no extranjeros y mi única patria y mi única
nacionalidad es El Salvador.
No tengo doble nacionalidad y, si algún día me la dieran,
rechazaría cualquiera que no sea la salvadoreña. Así
que sólo alguien que sea indio, criollo, nato salvadoreño
puede amar a su patria. Y la debilidad es que cuando uno no está
del lado de la gente que abusa del cuello blanco, llamémosle así
al gran capital, pues ellos son los dueños de los medios de comunicación
y a través de ellos destrozan cualquier buena intención.

|