elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Las aceras del Parque Infantil son mercado

San Salvador. Cada día hay un nuevo puesto. No le pagan impuestos a la municipalidad sino que a una directiva. En el lugar venden diferentes productos.


Publicada 8 de septiembre de 2006, El Diario de Hoy

Desorden. La entrada a las instalaciones del centro recreativo se encuentra invadida de todo tipo de ventas. Foto: EDH
Inés Quinteros
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Los alrededores del Parque Infantil, como la Alameda Juan Pablo II, 3a. Avenida Norte y Diagonal Universitaria, se han convertido en un verdadero mercado.

Las ventas se incrementan cada día en la zona. Allí los peatones pueden encontrar golosinas, comida, verduras, frutas, víveres, gorras, discos compactos, películas, ganchos, pupusas, collares, carteras, ropa, entre otros.

Los comerciantes obstruyen el paso de los transeúntes, debido a que los puestos van desde un metro de largo hasta de tres.

La pasarela tampoco se escapa de las ventas ambulantes; muchas se han instalado allí.
Según una de las comerciantes en pequeño, ella tiene tres meses de estar en el sector.

Asegura que le paga a una directiva de vendedores un dólar por vigilancia, además de un dólar con quince centavos cada mes en impuesto.

La municipalidad no cobra por estos puestos, ni retira a los comerciantes.

¿Pero cuál será la directiva que se lucra de este cobro?

Muchos de los vendedores no quisieron dar su opinión, por temor a un desalojo.
“Bueno las ventas obstruyen hasta cierta medida el paso, pero la alcaldía debería tener más control”, dijo Antonia Pereira, peatón.

Fuera de ley

No obstante, las ventas que se colocan sin ningún permiso y en lugares no autorizados infringen normativas.

Este mal, que es como un cáncer, se va incrementando y se ha salido de las manos de la comuna.

Mercadería. En el lugar hay de todo para llevar y comer. Foto: EDH

La dificultad que afrontan los comerciantes es cuando llueve, porque en ocasiones la mercadería se les daña y tienen pérdidas.

Asimismo, las sombras donde la población espera el transporte colectivo, sirve para que los comerciantes instalen sus puestos y no para cubrirse del sol o lluvia, que es lo correcto.

“A veces uno puede botar la mercadería y las señoras se molestan”, indicó Pablo Gómez, peatón.

La Alameda Juan Pablo II es una zona por donde transita una gran cantidad de rutas como la 7, 7D, 7C, 101D, 29A, 29, 2C, 6, entre otras.

Los peatones hacen un llamado a la alcaldesa Violeta Menjívar, para que rescate el centro capitalino porque, de por sí, sus arterias se han convertido en un mega mercado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


elsalvador.com WWW