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Opinando
Los pobres y la “tranquilidad de conciencia”
Hoy en México no deja de causar
asombro cuántas “buenas conciencias” le apostaron en
las recientes elecciones a una presunta “izquierda”, como
forma vicaria para mostrar su generosidad, su “conciencia social”.
Publicada 8 de septiembre de 2006, El Diario de
Hoy
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| Ricardo
Medina Macías*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Ciudad de México.- Para algunos católicos latinoamericanos,
malformados por vagas nociones de marxismo recalentado, votar por “la
izquierda” tranquiliza tanto la conciencia como dar una generosa
limosna, el domingo en la iglesia.
Diversos amigos latinoamericanos de mi generación vivieron la misma
experiencia que yo. Fuimos indoctrinados con nociones de marxismo recalentado
y de mala economía porque se suponía que esa, y no otra,
era la “conciencia social” que debía dársenos,
en escuelas y universidades “católicas”, después
de la clase de catecismo.
Cuenta el periodista venezolano Carlos Ball, refiriéndose a la
ejemplar cruzada a favor de la libertad que emprendió su amigo
y colega Nicomedes Zuloaga, recientemente fallecido, que este brillante
columnista pronosticaba a principios de los años 60 que tras el
programa electoral de los social cristianos del Partido Copei aguardaba
a los venezolanos el siguiente futuro: “La hoz, el martillo y la
cruz; pero no la cruz que cargó Cristo para redimirnos a todos,
sino la cruz de la miseria y la frustración”.
Profecía cumplida
Hoy en México no deja de causar asombro cuántas “buenas
conciencias” le apostaron en las recientes elecciones a una presunta
“izquierda”, como forma vicaria para mostrar su generosidad,
su “conciencia social” y su preocupación por los “pobrecitos
pobres”, sin tener que sacrificar su bienestar, ni su conducta diaria
en los negocios o en sociedad. Es una sorpresa similar a la de constatar
que algunos de los más destacados políticos de “izquierda”
en México son clientes consuetudinarios de las portadas y los reportajes
de las revistas que narran vida y milagros de las celebridades adineradas,
como “Caras” o “Quién”.
En una prestigiada universidad dirigida por los jesuitas en México
se enseñaba --no sé si lo sigan haciendo--, que la mejor
forma de entender el papel social de los medios de comunicación
era leer con devoción ¡la introducción a la crítica
de la economía política de Karl Marx! Los modernizados profesores,
muchos de ellos jesuitas, recetaban los “Cuadernos de la Cárcel”,
del comunista Antonio Gramsci, como respuesta a las inquietudes sociales
de los estudiantes privilegiados.
Algo similar, presumo, a lo que contaba el periodista francés André
Frossard sobre las costumbres electorales de algunos ricos judíos
en Francia en el tiempo de entre-guerras: votaban invariablemente por
las izquierdas para tranquilizar su conciencia, con el mismo fervor rutinario
con que guardaban el sábado.
La reciente campaña electoral en México, y las secuelas
que vivimos, están llenas de ejemplos similares: desde el arzobispo
que lamenta que su “amigo” el otrora candidato de la izquierda
le envié alborotadores a sus misas dominicales, hasta la señora
para quien votar por Andrés López fue el equivalente a darle
un generoso aguinaldo a “las muchachas del servicio”.
En México es muy bajo, en comparación con Estados Unidos
por ejemplo, el número de fundaciones altruistas en relación
al tamaño de la economía, pero eso sí, estoy cierto,
tenemos adinerados de “izquierda” para dar y prestar, que
salpican con agua bendita su marxismo recalentado.
*Analista político mexicano. © www.aipenet.com

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