| Carlos
Balaguer
El Diario de Hoy
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Para ellos el ser humano era el “triste animal post coitum”,
refiriéndose a la felicidad perdida después del orgasmo
sexual (el hombre entristece luego del cisma sexual).
El mismo éxtasis que arrebata de golpe la felicidad de la entrega,
la culminación del arte amatorio, el sublime espasmo de morir un
poco en el amor y en el deseo.
Porque cuando pasa la felicidad carnal sólo queda lo permanente
del deseo espiritual.
Después del auge, esplendor y culminación de la entrega,
sobreviene el vacío.
Ya no hay más que dar, se dio todo, por tanto nada queda. Sólo
el constante nacer de la inocencia y el repetitivo morir de la ilusión.
El amante viajero es aquel que se va antes que muera el amor. Es mejor
para él dejar vivo el amor --aunque duela-- en vez de verlo morir.
Antes que la gloria del romance pase, el amante --tránsfuga, golondrino,
fugitivo, el desertor, escapado y prófugo-- huye en el primer tren.
Aprende a vencer la emisión precoz o temprana. Aprende técnicas
de prolongar el gozo corporal unido al espiritual. De esa unión
depende el esplendor de la alquimia del eros.
De la máxima alianza del cuerpo y del alma. Es el clímax
de la felicidad perdida. La que sólo puede eternizar el deseo profundo.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a día
El conocimiento
Las estructuras del conocimiento se vuelven más y más complejas
en proporción directa al tamaño de las actividades y las
empresas involucradas. Es por ello que cuando se interfiere en los procesos
de decisión (como sucedió en El Salvador al estatizar los
bancos) el conjunto se ve severamente afectado o colapsa con estrépito.
Es lo que a corto plazo va a suceder en Bolivia y está pasando
en Venezuela, que no se derrumba gracias a la enorme entrada de dinero
por la venta de petróleo, pero que a la corta no podrá detener
la caída.

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