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“El futbolista salvadoreño ha perdido los objetivos”
Jaime Rodríguez ha vivido las diferentes etapas del fútbol, logrando realizar una carrera exitosa como jugador, principalmente actuando en el extranjero, registrando una envidiable marca de jugar en tres continentes diferentes: América, Europa y Asia.
Publicada 8 de septiembre de 2006, El Diario de Hoy
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Experiencia. Para Jaime, el futbolista debe motivarse desde niño. Foto EDH
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Redacción deportes
El Diario de Hoy
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Además, luego del retiro se ha dedicado a la formación de nuevos futbolistas a través de la Academia Chelona, lo que ha alternado como técnico en equipos nacionales y últimamente como Director de Selecciones Nacionales.
Jaime conoce el medio y no se muerde la lengua cuando hay que hablar de la ausencia de futbolistas salvadoreños en el extranjero.
¿Cuáles son las causas para que no hayan futbolistas salvadoreños en el extranjero?
El futbolista salvadoreño ha perdido los objetivos y la ambición de salir a jugar a otro país, lamentablemente el entorno se los ha comido y están desmotivados.
¿Dónde inicia la desmotivación?
En el nivel del campeonato, si se fijan, no tenemos equipos competitivos y eso desmotiva, porque el jugador no se siente en un ambiente profesional, el joven no ve en la Liga Mayor la vitrina que lo pueda llevar a otro país.
¿Cuándo un jugador identifica su ambición de ir al extranjero?
Eso es algo cultural que se le debe inculcar a pequeña edad, el problema es que los equipos no tienen divisiones inferiores y el niño no tiene identificación plena con una camisa, por lo que se forma sin claridad futbolística.
¿Quién debe asumir la responsabilidad de formar a los jóvenes?
Lo ideal sería en los clubes, pero lamentablemente se está dando el fenómeno que esa responsabilidad la han retomado personas que en muchos casos no han jugado y como no han vivido lo que es el profesionalismo, entonces no saben cómo proyectar al joven para inculcarle esa ambición de buscar algo grande a través del fútbol.
¿Cómo fue su experiencia en el extranjero?
Muy buena, crecí culturalmente, porque aprendí mucho de los países en los que jugué.Además, siempre tuve la obligación de ser mejor que los jugadores nacionales de esos países y para eso tuve que trabajar intensamente, por ello fui capitán en todos los equipos que jugué.

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