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Nada para exportar

El Salvador y Belice son los únicos países de América sin futbolistas en el extranjero. Ronald Cerritos regresó de la MLS y fue el último salvadoreño que actuó como foráneo


Publicada 8 de septiembre de 2006, El Diario de Hoy

Lea además: “El futbolista salvadoreño ha perdido los objetivos”
Iván Miranda
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Una liga nada competitiva, una selección nacional inexistente, falta de proyección internacional, desmotivación de los jugadores, nivel de calidad muy pobre, ausencia de agentes...

En fin, una interminable lista de causas, motivos o simplemente excusas, pero lo cierto es que hoy en día el mercado de piernas salvadoreño es uno de los más devaluados en el mundo del fútbol, a tal grado que en la actualidad no existe futbolista cuscatleco alguno que milite en una liga profesional de otro país.

Sería injusto decir que los jugadores son los responsables exclusivos de esta situación, porque a la par o atrás de ellos se mueven una gran cantidad de factores que evaden la responsabilidad que les corresponde y mantienen al fútbol salvadoreño sumergido en un estado lamentable.

De los mejores
Mauricio Cienfuegos se ganó un lugar importante en la historia del Galaxy de Los Ángeles. Foto EDH

Para el caso podemos señalar a los equipos de la liga mayor, que históricamente conservan una actitud totalmente contraria al profesionalismo, pero justo a la medida de la conveniencia de los dirigentes, es decir: sin divisiones inferiores, sin estadios propios, sin canchas de entrenamiento, sin camerinos dignos para los jugadores y un interminable etcétera.

Ese subdesarrollo que se refleja concretamente en el bajo nivel de calidad de la liga nacional, arrastra otros elementos como el arbitraje, cada vez más cuestionado y con pocas posibilidades de proyección; extranjeros que en casos muy raros son mejores que los jugadores nacionales, e incluso una federación que después de ocho meses de gestión no encuentra la salida que del protocolo le lleve a la práctica.

Los foráneos salvadoreños

El fútbol salvadoreño nunca se ha caracterizado por ser un exportador masivo de sus jugadores. Por el contrario, a través de las diferentes épocas se reúnen nombres que no llegan a los treinta, y que no en todos los casos han sido determinantes en los equipos que los han contratado.

El más grand. Mágico en el Cádiz de España. Foto EDH

Pero yendo por partes, en los registros del fútbol hondureño aparece que en los años 60 el salvadoreño Raúl Corcio Zavaleta se convirtió en el primer extranjero que fue contratado por el Olimpia, en esa misma época Conrado Miranda era uno de los mejores extranjeros del fútbol de Costa Rica y más adelante Raúl Magaña acaparó la atención en Guatemala y Canadá.

Después de esos casos, a mediados de los 70’s los pases del “Pelé” Zapata al Puebla y Norberto Huezo al Monterrey, ambos de México, abrieron los ojos de los salvadoreños para darse cuenta que sus jugadores eran atractivos en el mercado internacional.

Sin embargo, hasta ahí quedó ese arranque de exportación, porque inexplicablemente atrás había quedado el talento de la generación que asistió al Mundial de México 1970.

Más adelante surge otra generación espontánea de talento, la de España 1982, de donde Norberto Huezo se confirmó como el principal jugador y logró fichar en el Palencia de la 2a. División de España, lo mismo ocurrió con Mágico González, a la postre el más grande representativo nacional, que logró cautivar y hacer suya la afición de Cádiz.

Último. Cerritos fue el último en regresar a casa. Foto EDH

Igual de importante fue el trabajo realizado por Jaime Rodríguez, que muy joven fichó por el Bayer Üerdingen de la primera de Alemania, posteriormente pasó por el León y el Altas de México, el NKK de Finlandia, además de formarte parte del selecto grupo de fundadores de la liga profesional de Japón, en el Yokohama Flugels.

El boom de la MLS

Una puerta que se abrió con esperanzas para el mercado de futbolistas salvadoreños fue el de la MLS, cuando en 1996 Mauricio Cienfuegos y Raúl Díaz Arce fueron contratados por el Galaxy de Los Ángeles y el DC United de Washington, respectivamente.

El éxito alcanzado por ambos jugadores permitió la llegada de Jorge Rodríguez (Burn de Dallas) y Ronald Cerritos (San José Clash) a la liga estadounidense, sin embargo, pese a que los cuatro jugadores se ganaron el respeto y admiración de la liga, los espacios se redujeron y únicamente Eliseo Quintanilla logró entrar, al ser contratado por el DC United.

La MLS dejó de ser la gran opción para los salvadoreños, y se convirtió en un buen recuerdo de las extraordinarias carreras de Cienfuegos y Díaz Arce.

Goleador. Díaz Arce, el goleador histórico del DC United. Foto EDH

El panorama no es el mejor, para nadie es un secreto las diferencias y el ambiente de intrigas que caracterizan al fútbol salvadoreño, con divisiones marcadas entre ligas, equipos, dirigentes y federación.

Con la vuelta de Ronald Cerritos, El Salvador no tiene a nadie en el exterior. Algo que nos iguala con Belice, ya que otros países con poca tradición como Venezuela, Cuba,Surinam, Bermuda, Dominicana y hasta Nicaragua (Shawn Martin juega en Águila) tienen sus embajadores.

Porque por más Leyes Bosman que existan, por más oportunidades para comunitarios, difícilmente se podrá ver a un salvadoreño surgido de la liga local que emigre al extranjero. En síntesis, se trata de un caso de devaluación, reflejado en una triste y patética realidad que condena a los futbolistas salvadoreños: “Nada para exportar”.

“En los equipos no hay divisiones inferiores y el niño no tiene identificación plena con una camisa”

“Evidentemente no es bueno que no tengamos a nadie jugando en el exterior. No nos ayuda”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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