elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

“Sólo pensaba en huir”

Dramático. Por primera vez se ve el rostro de la joven que pasó ocho años secuestrada. Ella temía que su captor la dejara de por vida en el escondite secreto.


Publicada 7 de septiembre de 2006, El Diario de Hoy

La víctima aún es sensible a la luz. No quiso usar gafas ni peluca. Dijo que su captor, que era un paranoico, la dejó salir del escondite a los seis meses
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com

La joven Natascha Kampusch, que estuvo secuestrada durante más de ocho años en un subterráneo bajo un garaje cerca de Viena, Austria, se mostró ayer por primera vez en televisión en una entrevista concedida al canal público austríaca ORF.

Con un pañuelo en la cabeza que dejó traslucir su pelo rubio, la joven de 18 años mostró su rostro, pálido y de ojos azules, por primera vez desde su huida hace dos semanas y ante un público conmocionado por su dramática historia.

“Me siento bien, dadas las circunstancias. Lo que más hago es intentar relajarme, recuperarme del estrés de la huida”, fueron sus primeras palabras ante las cámaras.

Poco antes, la prensa internacional había difundido una fotografía actual de la joven que aparecerá hoy en portada del semanario News.

“Una y otra vez me preguntaba por qué precisamente entre los muchos millones de seres humanos (que hay) justo a mí tenía que pasarme esto”, dijo la joven, quien fue recluida en un “zulo” subterráneo, debajo del garaje de la casa de su secuestrador, Wolfgang Priklopil, de 44 años, técnico en electrónica que se suicidó, pocas horas después de la fuga de su rehén.

“Yo pensaba: seguro que no he venido al mundo para dejarme encerrar y arruinar completamente mi vida. Estoy desesperada sobre esta injusticia”, añadió Kampusch.

“Me sentía como una pobre gallina en una batería ponedora (expresión utilizada en Austria que es similar a sardina enlatada). Seguro que han visto en la televisión y la prensa mi calabozo. Así es que saben cuán pequeño era. Era para desesperarse.

“Siempre pensaba en cómo llegar hasta el punto de poder huir. Pero no podía arriesgarme”, aseguró. Según Kampusch, su secuestrador “sufría una fuerte paranoia y mantenía una desconfianza permanente.

“Un intento fallido hubiese significado correr el peligro de no salir nunca más del sótano. Tenía que ganarme su confianza de forma sucesiva”, añadió.

Kampusch también habla de su nueva vida y dice que espera recuperar la formación escolar para poder estudiar una profesión, entre las que mencionó la de periodista, abogado o psicólogo.

Hubo momentos en la entrevista que realmente me pusieron los cabellos de punta”, dijo Christoph Feurstein en la ORF tras grabar la entrevista.

“Me dijo que estableció contacto visual con gente una y otra vez y quería indicarles ‘¡Por favor, ayúdenme!”, aseguró Feurstein. “Y nadie reaccionó”.

La joven comentó que suele “hablar por teléfono” con sus padres y destacó que su madre “nunca perdió la esperanza de que estuviera viva”.

“Ayer y antes de ayer ya me encontré con mi madre. También ya me había encontrado con mis padres en la policía. Ayer me reuní por primera vez con mi hermana mayor”, comentó.

Dijo que en estos momentos confía en el equipo de psicólogos que la trata, “pero fundamentalmente en mi familia y en mí misma”.

Manifestó que en los primeros momentos de libertad tenía “muchos deseos que quería satisfacer”, pero una de las cosas primeras que hizo fue “salir a comer un helado de incógnito”, con gafas de sol, pañuelo en la cabeza y acompañada por un médico, en una concurrida calle vienesa.

Dijo que durante los primeros seis meses de su secuestro no salió ni una sola vez de ese escondrijo.

“Después de ese medio año me dejó subir a la casa para lavarme”, explicó Natascha y comentó que su captor era sumamente meticuloso y que controlaba todo, que sentía paranoia.

Contó que al principio “tiró botellas de agua y golpeó con sus puños contra las paredes del calabozo” y agregó que “lo peor fue la impotencia de no poder hacer nada”.

Afirmó “siempre pensé en cuál podría ser el momento adecuado” para escaparme. “Tuve pensamientos malos. A veces soñé con decapitarle si hubiese tenido un hacha”, acotó. <agencias>

La cronología

Este secuestro es un hecho sin precedentes en la historia

  La víctima
La niña fue plagiada el 2 de marzo de 1998. Tenía 10 años.
  El secuestrador
Wolfgang Priklopil se suicidó antes para no ser atrapado.
  El escondite
Entrada al lugar secreto donde la niña pasó gran parte de los ocho años.
  Su habitat
En el sótano le permitía a Natascha ver televisión, escuchar radio y leer.
  En libertad
El 23 de agosto logra escapar de su captor tras ganarse su confianza.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


elsalvador.com WWW