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MEJILLONES EN VINO
BLANCO Y CREME FRAICHE
Ingredientes:
15 ml. de mantequilla
1 cebolla pequeña, picada
1 cebolla escalonia (cebolla amarilla) picada
10 ml. de hojas frescas de tomillo
1 hoja de laurel
470 ml. de vino blanco
900 gramos de mejillón
45 ml. de creme fraiche (crema agria)
Sal y pimienta
Preparación:
1. En una cacerola amplia con tapa, fundir la mantequilla en una
llama de mediana a alta. Agregar las cebollas y mover hasta que
la mezcla sea muy suave y comience a volverse dorada, aproximadamente
cinco minutos; no permitir que se torne café. Agregar tomillo
y laurel y mezclar. Agregar vino blanco y 235 ml. de agua y hacer
hervir a fuego alto. Agregar mejillones, cubrir, y cocinar hasta
que se abran, aproximadamente cuatro minutos.
2. Transferir los mejillones a tazones con una cuchara acanalada
y hervir el líquido en la olla hasta que se reduzca a una
salsa. Apagar la llama y mezclar rápidamente la creama
agria, sal y pimienta al gusto. Verter sobre los mejillones y
servir con pan de corteza dura. Rinde cuatro porciones como aperitivo
y dos como plato principal.
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Julia Moskin
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Ile de Re, Francia. Esta isla llena de maleza en el Atlántico,
con animados poblados playeros, arenosos campos de arroz y chozas de concha,
cerca de la ciudad de La Rochelle, está infatuada con los mejillones.
Sí, hay bares de ostras y chozas de almejas en la playa, donde
los mariscos son abiertos y servidos crudos, tan recién salidos
del agua que podemos verlos retorcerse al echarles limón. Pero
son los tradicionales mejillones locales los que los habitantes del lugar
ofrecen grandes cenas públicas en la plaza central, como la “Fete
Moles Frites”.
Asimismo, los mejillones son el ingrediente principal para la eclade de
moules, un tipo de asado ritual de mejillón, que puede ser tan
sencillo como un almuerzo familiar en la playa o puede ser ampliado para
alimentar a cientos en una boda. Se necesitan paciencia y manos firmes
para arreglar los mejillones en el patrón tradicional de círculos
concéntricos. Pero, aparte de eso, es el platillo más simple
que se pueda imaginar.
“Para la verdadera eclade de moules”, afirmó un vendedor
de mariscos, en el poblado isleño de Ars-en-Re, “todo lo
que se necesita son mejillones, agujas de pino y pan y mantequilla”.
Los mejillones son colocados en una plancha de pino que ha sido humedecida
con agua de mar, y cubiertos con ramas de pino o de parra que son encendidas.
En aproximadamente cinco minutos, las ramas humeantes son retiradas, dejando
un vigorizante aroma y mejillones llenos de carne humeante.
A la carta
Además de la eclade, los mejillones están en cada menú,
muy frecuentemente humeados abiertos en vino blanco y agua de mar, y chapados
con cucharadas de creme fraiche. En la costa, el platillo favorito es
el mouclade, en el que los mejillones son humeados abiertos sin la parte
superior de su concha, y luego son sumergidos en una suculenta salsa de
crema condimentadas con curry.
Para los habitantes del lugar, no hay un substituto para los “moules
bouchots” de la región, colocados en alto en postes de madera.
“Nuestros mejillones son los mejores y los más carnosos porque
el agua es más caliente que en Gran Bretaña y Normandía”,
las otras grandes regiones donde se cultiva el mejillón en Francia,
aseveró Hugo Bordin, un chef de 25 años de edad de Au Bord’un
Zinc en el poblado de Ile de Re, en St.-Martin. “Eso hace a los
mejillones más dulces”. La familia de Bordin ha pescado en
la isla durante más generaciones de las que puede recordar.
En la Bahía de Aiguillon, que rodea la Ile de Re y la Ile de Oleron,
los pescadores han usado el método del poste para recoger mejillones
desde el siglo XIII.
Si no se les molesta, los mejillones crecen abundantemente en el suelo
oceánico en la zona entre mareas de la mayoría de los océanos:
cerca de la playa, donde las olas proveen el agua altamente oxigenada
que las ayuda a crear gruesas conchas protectoras. El mejillón
usa la madeja de proteínas llamada barba para asirse a las rocas
en el fondo del océano, donde recoge sedimentos y arena e incluso
puede crear perlas.
“Los mejillones en postes son expuestos al aire y el sol mientras
la marea va y viene, en vez de alimentarse todo el día, como los
mejillones que son colgados de cuerdas en el agua profunda”, explicó
Frederique Derrey, gerente de mercadotecnia de Edulis, uno de los mayores
productores. “Crecen más lentamente y más cerca de
la costa, por lo que hay más influencias en el sabor: el aire,
el sol, el agua e incluso el suelo”.
Los moules bouchots son los más costosos en los mercados activos
de toda Francia. Los recién consagrados mejillones AOC de Normandía
son cultivados usando el mismo método: allí, los cultivadores
proclaman haber usado los bouchots desde el siglo IX.

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