El
Diario de Hoy
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Las constantes extorsiones y robos de las cuales han sido víctimas
los habitantes de la Colonia Guadalupe, en Soyapango, han obligado a los
comerciantes de tiendas, ferreterías y puestos de comida a cerrar
por completo sus negocios o esconder los rótulos para no ser identificados.
Este mismo fenómeno está ocurriendo en la colonia Llano
Verde, de Ilopango, donde los dueños de al menos tres tiendas han
cerrado y dejado por completo sus casas antes que ser las próximas
víctimas de los pandilleros.
Habitantes de la zona aseguran que antes de la seis de la tarde, todos
los puestos ya están cerrados por temor a ser amenazados. Desde
las ocho de la noche, las calles soyapanecas se vuelven intransitables
por el peligro.
Inseguras
Semanalmente pandilleros o delincuentes comunes amenazan a los dueños
de tiendas y negocios para que les entreguen cantidades que oscilan entre
los cinco y los 20 dólares a cambio de que no atentar contra ellos.
Ferreterías, pupuserías, panaderías y hasta veterinarias
son ya el blanco para los delincuentes en estas colonias, que cada vez,
se vuelven más inseguras.
Un profesional de la Guadalupe dice que antes las colonias más
inseguras eran Monteblanco, Bosques de San Bartolo, La Coruña y
otras, pero ahora la delincuencia se ha esparcido tanto a las zonas más
antiguas y cercanas a las ciudades.
“Nos hemos quedado a la buena de Dios”, dice el informante,
quien asegura que la gente está tratando de irse de esas áreas.
En Llano Verde, los vecinos aseguran que las extorsiones iniciaron desde
que uno de los líderes de la banda de esa colonia apodado “El
Cachete” fue detenido y procesado judicialmente por varios delitos
en agosto de este año.
Al parecer, fue su misma compañera de vida quien identificó
los lugares que podían extorsionar para obtener dinero y así
pagar la defensa del pandillero en los tribunales.
Pero no sólo son los negocios. Vecinos aseguran que los pandilleros
están eligiendo las casas más llamativas para extorsionar
a las personas particulares aunque no tengan negocios.
Piden un puesto policial
La decepción por el trabajo de la Policía Nacional Civil
en estas colonias es evidente entre los afectados.
Muchos de ellos han dicho que desconfían de los agentes e incluso
creen que son ellos quienes les alertan de posibles dispositivos de seguridad.
Otros creen que los pandilleros les pasan cuotas mensuales para que no
los capturen y los dejan trabajar en pasajes como el 2, el 3 y el 4 de
la colonia Guadalupe, que son conocidos como los concentraderos de vendedores
de droga.
Además, consideran obsoleto el sistema de 911 en la zona pues dicen
que los policías llegan cuando todo ha pasado y no patrullan por
la noche.
Varias personas afectadas por las extorsiones y la delincuencia se han
propuesto enviar cartas al jefe policial de Soyapango para que les ubique
un puesto policial en la colonia Guadalupe.
Una de las señoras que mantiene su tienda en ese sector dice que
han recolectado firmas para que el jefe policial les destaque más
seguridad, pero que aún no las envían porque sienten temor
de que uno de los firmantes pueda ser identificado y luego amenazado de
muerte.
“Ellos saben bien a quiénes extorsionan”, asegura una
de las víctimas de la delincuencial.
El subdirector de la PNC, José Luis Tobar, aseguró que ya
están reforzando el sistema 911 para que éste sea más
efectivo y haya más patrullajes.
En otras zonas, como Prados de Venecia, algunos vecinos se quejaron de
que la delincuencia mantiene un toque de queda y no permite que se desarrollen
ni las actividades de la iglesia.
Los vecinos de la Colonia Guadalupe han redactado una carta para el comisionado
de la PNC, pero no han pasado del intento de enviarla porque no quieren
ser identificados.

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