F. Torres/S. Bernal
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Dos personas con quemaduras de consideración, una golpeada, pérdidas
considerables y una comunidad atemorizada son los resultados de una jornada
violenta en la que cinco unidades del transporte público fueron
incendiadas en San Miguel, sin que las autoridades lograran capturar a
los responsables.
Para muchos, estos atentados son consecuencia de las extorsiones contra
los transportistas, pero autoridades y afectados no lo creen en todos
los casos.
Lo cierto es que estos hechos, sin precedentes desde la guerra de los
80, elevan a más de 22 los buses y microbuses incendiados en el
año y coinciden con la visita del Fiscal General, Félix
Garrid Safie, y el presidente de la Sala de lo Penal de la Corte Suprema,
Ulices del Dios Guzmán, a San Miguel para participar en un foro
contra la delincuencia.
Las llamas
 |
12:30 p.m.
Microbús. Lo destruyeron en el cantón
Monte Grande. Dejaron dentro a dos empleados. |
El primero de los atentados se produjo el lunes, cerca de las 6:00 de
la tarde, en la carretera Ruta Militar, a la altura del cantón
Guayabal. Desconocidos interceptaron un bus y le dieron fuego. Los bomberos
evitaron que la destrucción fuera total.
A las 5:00 de la mañana de ayer les avisaron de otra unidad del
transporte quemada sobre la vía Panamericana, en el desvío
Planes Segundo.
Según testigos, los delincuentes cubrían sus rostros con
pasamontañas y portaban fusiles M-16. Antes de incendiar el vehículo,
obligaron a los pasajeros a entregar dinero y prendas de valor. Una persona
trató de oponerse y la golpearon.
 |
5:00 a.m.
Atentado. Autobús quemado en la carretera Panamericana. |
Las inspecciones en el sitio apenas iniciaban cuando a las 6:30 de la
mañana fue destruida otra unidad en la esquina de la avenida Sagitario
y calle Umbriel, de la colonia Satélite de Oriente. Pasajeros afirman
que fueron dos sujetos con apariencia de mareros, armados y con los rostros
descubiertos, quienes amenazaron al conductor y usuarios para que abandonaran
el vehículo antes de prenderle fuego.
Ya los policías preparaban un plan de reacción cuando les
reportaron el hecho más grave del día. En el cantón
Monte Grande fue incendiado un microbús de la Ruta 2.
En este caso se presume que el vehículo fue secuestrado en el centro
de la ciudad por tres sujetos armados. Lo llevaron hasta el cantón
Monte Grande, encerraron al motorista y al cobrador en el vehículo
y le dieron fuego.
 |
1:00 p.m.
Cuidados. Dos hombres sufrieron quemaduras graves. |
Particulares que llegaron al ver las llamas, rescataron a los dos hombres
que fueron llevados al hospital San Juan de Dios con quemaduras de segundo
grados.
A las 2:00 de la tarde, en Moncagua fue destruido otro bus de la ruta
301. No hubo agresiones contra pasajeros ni empleados.
No son extorsiones
Ni los dueños de los buses quemados ni la policía creen
que los hechos se originen por no pagar las extorsiones a los mareros.
“Siempre que piden dinero se los damos”, dijo un empresario.
William Santillana, jefe de la delegación policial migueleña,
más bien cree que los hechos son robos a mano armada y que tratan
de disimular estos delitos incendiando las unidades. Considera que los
dos primeros hechos ocurridos ayer no tienen relación con el resto.
 |
6:30 a.m.
Urbano. Unidad incendiada en la colonia Satélite
de Oriente. |
“Es como un juego de ajedrez”, opina al señalar que
mientras las autoridades combaten las extorsiones, los delincuentes buscan
otras formas de operar.
El subcomisionado Santillana indica que desde ayer se iniciaron acciones
de rastreo y hoy habrá policías custodiando los buses.
“Coordinaremos con la Fuerza Armada para que se tengan más
grupos conjuntos en carreteras”, detalló.
De nuevo enfrentan una seria limitación. Los afectados no denuncian.
Ayer ningún propietario de buses se había acercado al cuerpo
de seguridad a denunciar lo ocurrido.
En la tarde y sin dar mayores detalles, la PNC informó que habían
capturado a dos sospechosos. “Hasta mañana los presentaremos”,
dijo un vocero.
En las calles
“Parece que volvimos a la guerra”, aseguró preocupada
una ama de casa quien confía en que la situación se normalice
y no haya más acciones delincuenciales.
Pocos piensan en colaborar con las autoridades. Uno de esa minoría
es Rogelio Maradiaga, quien considera que se deben denunciar los hechos
y contribuir a la identificación de los delincuentes.
“Tal vez así los señores de arriba prestan atención
y nos ayudan”, opinó. En el centro de la ciudad, José
Ángel Córdova esperaba un autobús evidentemente asustado.
“Uno camina cerca de la pared por si algo malo pasa”, expresó.
Según él, en la colonia en que vive, la cual no precisó,
los empresarios de autobuses han dicho a los vecinos que es muy probable
que hoy no presten el servicio.
Piensa que esto ocasionaría más problemas ya que millares
de personas dependen de los buses para viajar a su trabajo o estudio.
Pero considera que es una presión que puede funcionar para que
las autoridades escuchen a quienes claman por más seguridad.
El transporte público se vio reducido ayer
 |
Prevención. Varias unidades fueron
guardadas. |
Es simple. Aunque ayer por la tarde era palpable la reducción
en el número de unidades de transporte que prestan servicio, el
silencio era la regla general entre los empresarios.
El rumor de una suspensión del servicio empezó a hacerse
realidad a la mitad de la tarde cuando las Rutas 16 y 388, que viajan
entre Jucuapa, Chinameca y San Miguel, dejaron de hacer recorridos.
Varios empleados dijeron que era por el temor a que les destruyeran los
vehículos ya que transitan por sectores solitarios.
Un cobrador de la Ruta 90-B, indicó que todos los trabajadores
del transporte estaban a la espera de que sus jefes les informen si trabajarán
o no hoy.
El nerviosismo era evidente en las calles.
Centenares de personas se apresuraban a dirigirse a sus hogares al concluir
las jornadas de trabajo o estudio en San Miguel.
Quienes viven en las ciudades a las que se suspendió el transporte,
buscaban la forma de viajar en pick ups o vehículos particulares.
Los trabajadores están atemorizados.
“ Si hablamos, mañana podemos amanecer muertos. La PNC sólo
ha venido a hacer espectáculo a la ciudad”, opinó
un motorista.
En la Cámara de Comercio migueleña, su presidente en funciones
tampoco quiso expresar una posición sobre lo ocurrido con los buses.
Explicó que “estaba preparando una reunión de los
socios para analizar la situación”.
El único que aprovechó para llevar agua a su molino fue
el alcalde Wilfredo Salgado.
Convirtió el problema en oportunidad para hacer proselitismo al
indicar que “por 10 dólares que pida un extorsionista que
lo fusilen. Si no, en 2009 voy a a aprobar la pena de muerte”, expresó
al recordar que piensa en la candidatura presidencial por el Partido de
Conciliación Nacional.
Recordó que el Viceministro de Seguridad Ciudadana, Ástor
Escalante, había dicho que él exageraba el problema de la
delincuencia.
“Que venga a San Miguel con su familia y sin guardaespaldas”,
dijo.
Más formal, expresó que, a su criterio, las acciones ocurridas
son un mensaje que los delincuentes envían a la PNC, de que si
los molestan, actuarán con más violencia.

|