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Barbarie
Queman cinco buses y hieren a Ciudadanos

En Chinameca, varios sujetos con los rostros cubiertos con pasamontañas y usando fusiles M-16 destruyeron un vehículo tras golpear a un pasajero. El motorista y el cobrador de otra unidad fueron atacados y los dejaron en el interior del bus cuando lo incendiaron. Fueron rescatados por vecinos.


Publicada 6 de septiembre de 2006 , El Diario de Hoy

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F. Torres/S. Bernal
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Dos personas con quemaduras de consideración, una golpeada, pérdidas considerables y una comunidad atemorizada son los resultados de una jornada violenta en la que cinco unidades del transporte público fueron incendiadas en San Miguel, sin que las autoridades lograran capturar a los responsables.

Para muchos, estos atentados son consecuencia de las extorsiones contra los transportistas, pero autoridades y afectados no lo creen en todos los casos.

Lo cierto es que estos hechos, sin precedentes desde la guerra de los 80, elevan a más de 22 los buses y microbuses incendiados en el año y coinciden con la visita del Fiscal General, Félix Garrid Safie, y el presidente de la Sala de lo Penal de la Corte Suprema, Ulices del Dios Guzmán, a San Miguel para participar en un foro contra la delincuencia.

Las llamas

12:30 p.m. Microbús. Lo destruyeron en el cantón Monte Grande. Dejaron dentro a dos empleados.

El primero de los atentados se produjo el lunes, cerca de las 6:00 de la tarde, en la carretera Ruta Militar, a la altura del cantón Guayabal. Desconocidos interceptaron un bus y le dieron fuego. Los bomberos evitaron que la destrucción fuera total.

A las 5:00 de la mañana de ayer les avisaron de otra unidad del transporte quemada sobre la vía Panamericana, en el desvío Planes Segundo.

Según testigos, los delincuentes cubrían sus rostros con pasamontañas y portaban fusiles M-16. Antes de incendiar el vehículo, obligaron a los pasajeros a entregar dinero y prendas de valor. Una persona trató de oponerse y la golpearon.

5:00 a.m. Atentado. Autobús quemado en la carretera Panamericana.

Las inspecciones en el sitio apenas iniciaban cuando a las 6:30 de la mañana fue destruida otra unidad en la esquina de la avenida Sagitario y calle Umbriel, de la colonia Satélite de Oriente. Pasajeros afirman que fueron dos sujetos con apariencia de mareros, armados y con los rostros descubiertos, quienes amenazaron al conductor y usuarios para que abandonaran el vehículo antes de prenderle fuego.

Ya los policías preparaban un plan de reacción cuando les reportaron el hecho más grave del día. En el cantón Monte Grande fue incendiado un microbús de la Ruta 2.

En este caso se presume que el vehículo fue secuestrado en el centro de la ciudad por tres sujetos armados. Lo llevaron hasta el cantón Monte Grande, encerraron al motorista y al cobrador en el vehículo y le dieron fuego.

1:00 p.m. Cuidados. Dos hombres sufrieron quemaduras graves.

Particulares que llegaron al ver las llamas, rescataron a los dos hombres que fueron llevados al hospital San Juan de Dios con quemaduras de segundo grados.

A las 2:00 de la tarde, en Moncagua fue destruido otro bus de la ruta 301. No hubo agresiones contra pasajeros ni empleados.

No son extorsiones

Ni los dueños de los buses quemados ni la policía creen que los hechos se originen por no pagar las extorsiones a los mareros.

“Siempre que piden dinero se los damos”, dijo un empresario. William Santillana, jefe de la delegación policial migueleña, más bien cree que los hechos son robos a mano armada y que tratan de disimular estos delitos incendiando las unidades. Considera que los dos primeros hechos ocurridos ayer no tienen relación con el resto.

6:30 a.m. Urbano. Unidad incendiada en la colonia Satélite de Oriente.

“Es como un juego de ajedrez”, opina al señalar que mientras las autoridades combaten las extorsiones, los delincuentes buscan otras formas de operar.

El subcomisionado Santillana indica que desde ayer se iniciaron acciones de rastreo y hoy habrá policías custodiando los buses.

“Coordinaremos con la Fuerza Armada para que se tengan más grupos conjuntos en carreteras”, detalló.

De nuevo enfrentan una seria limitación. Los afectados no denuncian.
Ayer ningún propietario de buses se había acercado al cuerpo de seguridad a denunciar lo ocurrido.

En la tarde y sin dar mayores detalles, la PNC informó que habían capturado a dos sospechosos. “Hasta mañana los presentaremos”, dijo un vocero.

En las calles

“Parece que volvimos a la guerra”, aseguró preocupada una ama de casa quien confía en que la situación se normalice y no haya más acciones delincuenciales.

Pocos piensan en colaborar con las autoridades. Uno de esa minoría es Rogelio Maradiaga, quien considera que se deben denunciar los hechos y contribuir a la identificación de los delincuentes.

“Tal vez así los señores de arriba prestan atención y nos ayudan”, opinó. En el centro de la ciudad, José Ángel Córdova esperaba un autobús evidentemente asustado. “Uno camina cerca de la pared por si algo malo pasa”, expresó.

Según él, en la colonia en que vive, la cual no precisó, los empresarios de autobuses han dicho a los vecinos que es muy probable que hoy no presten el servicio.

Piensa que esto ocasionaría más problemas ya que millares de personas dependen de los buses para viajar a su trabajo o estudio.

Pero considera que es una presión que puede funcionar para que las autoridades escuchen a quienes claman por más seguridad.


El transporte público se vio reducido ayer

Prevención. Varias unidades fueron guardadas.

Es simple. Aunque ayer por la tarde era palpable la reducción en el número de unidades de transporte que prestan servicio, el silencio era la regla general entre los empresarios.

El rumor de una suspensión del servicio empezó a hacerse realidad a la mitad de la tarde cuando las Rutas 16 y 388, que viajan entre Jucuapa, Chinameca y San Miguel, dejaron de hacer recorridos.

Varios empleados dijeron que era por el temor a que les destruyeran los vehículos ya que transitan por sectores solitarios.

Un cobrador de la Ruta 90-B, indicó que todos los trabajadores del transporte estaban a la espera de que sus jefes les informen si trabajarán o no hoy.

El nerviosismo era evidente en las calles.

Centenares de personas se apresuraban a dirigirse a sus hogares al concluir las jornadas de trabajo o estudio en San Miguel.

Quienes viven en las ciudades a las que se suspendió el transporte, buscaban la forma de viajar en pick ups o vehículos particulares.

Los trabajadores están atemorizados.


“ Si hablamos, mañana podemos amanecer muertos. La PNC sólo ha venido a hacer espectáculo a la ciudad”, opinó un motorista.

En la Cámara de Comercio migueleña, su presidente en funciones tampoco quiso expresar una posición sobre lo ocurrido con los buses.

Explicó que “estaba preparando una reunión de los socios para analizar la situación”.
El único que aprovechó para llevar agua a su molino fue el alcalde Wilfredo Salgado.

Convirtió el problema en oportunidad para hacer proselitismo al indicar que “por 10 dólares que pida un extorsionista que lo fusilen. Si no, en 2009 voy a a aprobar la pena de muerte”, expresó al recordar que piensa en la candidatura presidencial por el Partido de Conciliación Nacional.

Recordó que el Viceministro de Seguridad Ciudadana, Ástor Escalante, había dicho que él exageraba el problema de la delincuencia.

“Que venga a San Miguel con su familia y sin guardaespaldas”, dijo.

Más formal, expresó que, a su criterio, las acciones ocurridas son un mensaje que los delincuentes envían a la PNC, de que si los molestan, actuarán con más violencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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