The New York Times Por JEREMY SCHWARTZ
El
Diario de Hoy
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CIUDAD DE MEXICO.- En los días posteriores a que los resultados electorales mostraron que perdía unas elecciones presidenciales agonizantemente cerradas, el candidato Andrés Manuel López Obrador estaba en buena forma, encabezando los mayores mítines que México haya visto alguna vez, al tiempo que convencía a la mayoría de los mexicanos con respecto a la necesidad de un recuento.
Seis semanas más tarde, la opinión popular de México ya le dio la espalda en buena medida al izquierdista, quien se ha transformado en una figura marginal, en cierta medida incluso dentro de su propio partido.
Analistas afirman que le provocó un daño irreparable a su carrera política al sembrar intranquilidad y negarse a aceptar las normas constitucionales para resolver la cerrada elección.
La metáfora que se emplea con frecuencia en la prensa mexicana es la del mártir, quemándose a sí mismo en vida.
Una cosa es segura”, escribió el columnista político José María Carmona, en el diario Cambio de Michoacán, “la carrera política de López Obrador está entrando a su fase final”.
Aunado a lo anterior, Obrador ha perdido la batalla de la opinión popular, ya que muchos partidarios moderados que casi lo llevaron a la victoria ahora muestran desencanto hacia su movimiento de protesta.
“Él lo llevó un poco demasiado lejos”, dijo Rossana Fuentes-Berain, analista política por el Instituto Tecnológico Autónomo de México. “Se ha convertido en una persona cuyas acciones demuestran lo que sus detractores temían: que él no se regirá por las normas”.
Eso deja a Calderón, quien asumirá el cargo el 1 de diciembre de este año, afrontando una crisis potencial, conforme los partidarios de hueso colorado de Obrador juran seguir con una campaña de desobediencia civil. Eso ha dejado a inversionistas extranjeros alertas a la estabilidad democrática .

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