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Opinando
Londres: Por favor, quédense a Chávez
Desafortunadamente, muy poco de estos
ingresos alcanzan a los venezolanos. Chávez está muy ocupado
gastando sus petrodólares en promover otras revoluciones socialistas
en la región o comprándole armas a Rusia.
Publicada 6 de septiembre de 2006, El Diario de
Hoy
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Martín
Krause*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
¿Qué sucede en Londres? El año pasado esta ciudad
fue anfitriona de Live8, un megaconcierto donde estrellas de rock con
ínfulas de economistas impulsaron a los patrones en “el Sur”
a continuar implementando las mismas políticas contraproducentes
que los han llevado a amasar grandes cantidades de deuda externa, mientras
perpetúan la pobreza.
A inicios de este año, el presidente venezolano Hugo Chávez
con su mezcla única de revolución socialista y folclor regional
recibió una bienvenida de lujo por parte del alcalde de Londres,
Ken Livingstone. Este último viernes, en Trafalgar Square, se “celebró
la amistad” entre Londres y Caracas, “dos grandes ciudades”,
con un concierto gratuito (cortesía de los contribuyentes londinenses).
Livingston y sus acólitos parecen creer el alegato de Chávez
de ser éste la reencarnación del libertador Simón
Bolívar. A principios del año, 94 parlamentarios británicos
firmaron una moción que “llama al gobierno del Reino Unido
a reconocer los beneficios para otros países en desarrollo del
modelo de desarrollo social de Venezuela”. Sin embargo, ¿qué
tan bien funciona este modelo?
Por más de cinco décadas, la gente en “el Sur”
se ha visto sometida a políticas promovidas por activistas en países
ricos que nunca pudieron implementarlas en casa: es muy fácil soñar
con socialismo para otros cuando se vive en países con ingresos
per cápita superiores a los $20.000. No obstante, posturas como
estas resultan moralmente ofensivas.
El caso de Livingstone es particular: ha expresado que bajo los programas
educativos socialistas de Chávez, “el analfabetismo ha sido
eliminado”, lo cual no sólo es falso sino que imposible.
Ha sido el analfabetismo lo que le permitió a Chávez vender
su demagogia y ganar elecciones. Irónicamente, la política
más audaz implementada por Livingstone en materia educativa fue
inicialmente ideada en centros de política pública liberales
como el Institute of Economic Affairs y el Adam Smith Institute. Obviamente
no ha podido impulsar medidas más socialistas debido a que los
letrados votantes londinenses no se lo permitirían.
En un tema Chávez sí tiene la razón: él afirma
que una minoría se ha apoderado de la riqueza mundial y de los
recursos naturales, y ha concentrado el capital en muy pocas manos. Esto
es precisamente lo que sucede en Venezuela, donde esa minoría es
el mismo Chávez, quien controla a placer el petróleo y economía
venezolanos.
Actualmente la economía se sostiene gracias al alto precio del
crudo. Desafortunadamente, muy poco de estos ingresos alcanzan a los venezolanos.
Chávez está muy ocupado gastando sus petrodólares
en promover otras revoluciones socialistas en la región o comprándole
armas a Rusia.
Estos petrodólares también están contribuyendo a
enturbiar el ambiente político a lo largo de Latinoamérica.
Recientemente se le solicitó al embajador venezolano en Lima que
abandonara Perú debido a la intromisión del régimen
de Chávez a favor del populista Ollanta Humala en las recientes
elecciones en ese país.
El apoyo de Chávez al presidente de Bolivia Evo Morales llevó
a éste a nacionalizar las reservas de gas y petróleo de
esa nación. Los más afectados por esta decisión no
fueron los imperialistas yanquis, sino Brasil y Argentina que ahora enfrentan
escasez y precios más altos de gas.
Si en Londres quieren celebrar el despotismo de Chávez con alfombras
rojas y conciertos gratuitos, nuestra súplica desde el Sur sería:
¡quédense a Chávez y libérennos!
*Rector de la Escuela Superior de Economía
y Administración de Empresas de Buenos Aires.

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